sábado, 1 de diciembre de 2018

Hablamos de libros con Pascal Buniet, sobre todo, de Sombras en la meta


Pascal Buniet, Saint-Pol-sur-Mer, 1952. Desde 1979 vive en Tenerife, después de haberlo hecho en Irlanda y, por supuesto, en su Francia natal. Ha publicado Lágrimas en el mar, Des larmes d’espoir, La verdadera historia de Gloria T y Sombras en la meta, novela por la que le entrevistamos, al haber sido accésit del VII Premio Wilkie Collins de novela negra.


Una entrevista de Francisco Javier Illán Vivas.

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Pregunta.- Nuestra primera entrevista fue hace ya ocho años, con motivo de haber leído Lágrimas en el mar, novela por la que nos conocimos. Después conversamos también por La verdadera historia de Gloria T. y ahora, nos vemos en Tenerife, después de esos años de amistad epistolar. ¿Qué ha cambiado en Pascal Buniet estos años, aparte de ya no regentar un comercio de ropa deportiva ni un local de restauración?

Respuesta.- Primero debo decir que recuerdo esa entrevista de hace ocho años con mucho cariño porque era la primera entrevista que me hacían y sigo agradecido por ello.

En esos años ha pasado tiempo claro y con el tiempo uno va cogiendo experiencia y oficio. Lagrimas en el mar fue un primer paso. Publicar con M.A.R. editor ha sido otro gran paso porque he entrado a ser parte de un equipo, con apoyo real. He aprendido que escribir es solo un aspecto y que el otro es llegar a los lectores. Eso significa moverse, asistir a eventos, ferias, con dedicación. Lo que hago ahora con gusto y tiempo.





P.- Hay una expresión tuya que me agrada bastante oírtela decir, sobre todo, con tu acento: “soy francés, pero no practicante”. ¿Qué nos quieres decir?

R.- Con eso quiero dejar claro que no pertenezco a la categoría de los extranjeros que vienen a establecerse en España y se encierran en su mundo, creando colonias y quedando al margen de la realidad y cultura española. Eso no significa que reniego de mi nacionalidad. Soy orgulloso de ser francés y feliz de vivir integrado en España.




P.- Iremos acercándonos poco a poco al motivo de la entrevista, pero, como introducción, permíteme otro inciso en tu vida. ¿Es Tenerife el paraíso que descubriste hace cuarenta años? ¿O también hemos perdido esos paraísos?

R.- No es el mismo paraíso que entonces, pero tampoco es el mismo mundo, ni soy yo la misma persona. Si miramos atrás en busca de paraísos perdidos vamos a encontrar muchos, y en muchos ámbitos. Prefiero vivir el presente, sin nostalgia por el pasado. Eso de que los tiempos pasados eran mejores no va con mi forma de ver la vida. Mi formula es: “Eres viejo cuando pasas más tiempo mirando al pasado con nostalgia que al futuro con ilusiones”.





P.- Tu novela Sombras en la meta, y ya entramos en materia, fue accésit del VII premio Wilkie Collins de novela negra, y citar este premio, son palabras mayores. La editorial convocante ha mantenido durante estos años un pulso por la calidad de las obras que, el pasado año se vio gratificado con la ganadora, reconocida por toda la prensa especializada como la mejor obra de novela negra. Nos referimos, claro está, a Ya no quedan junglas donde regresar, de Carlos Augusto César. Tu novela, decimos, nos acerca a Tenerife, al deporte, y dentro de él, a una prueba de resistencia que tú has corrido en varias ocasiones.

R.- Si, la novela empieza en la meta de Tenerife Bluetrail, una prueba importante en el mundo del trail running  con más de 3500 participantes. He participado varias veces.

Es un marco inhabitual para una novela negra, naturaleza, paisajes de montaña, sol, y deporte. Esas pruebas reúnen una gran variedad de individuos que tienen en común la pasión por esa actividad pero por otra parte, cada participante lleva en la espalda además de su mochila, un pasado. Significa que ahí también hay muchas historias para contar.

La novela combina dos aspectos que se entremezclan: la carrera con su ambiente y la trama en sí, la misteriosa desaparición de un corredor. La resolución del enigma va mucho más allá de la meta.





P.- Sombras en la meta es una novela negra que sería difícil definir de esa forma por los ortodoxos de la materia. Pero es más cosas, dime, ¿policíaca, detectivesca, acaso deportiva?

R.- Yo la clasificaría como policiaca o enigma. Existe una misteriosa desaparición, una investigación policial y además la víctima es un deportista en una competición y muchos más elementos que no puedo desvelar… Se la puede clasificar de muchas maneras según el ángulo en que se mira. Eso no me disgusta.





P.- A Pascal Buniet no le gusta añadir sangre o sadismo innecesario a la trama de la novela.

R.- No. Sombras en la meta no pertenece al estilo negro en el cual todo el mundo mata como si la vida no valía nada. Sera porque mis gustos de lectura no van por ahí. Cuando introduzco un asesinato o violencia es por alguna razón inherente a la historia, lo que llamaría asesinato “útil” para la trama. No busco tener un muerto a cada diez páginas, ni ríos de sangre por morbo.





P.- Después de leerla sigo preguntándome cómo es posible que el microchip que lleva un corredor de una prueba deportiva pueda certificar que cruzó la meta, o pasó uno de los controles intermedios pero que, realmente, no lo ha hecho. ¿O sí? El misterio lo planteas bien.

R.- Pues si, en ese tipo de prueba cada corredor lleva un chip del tamaño de una moneda atado en los cordones de sus zapatos que permite a la organización comprobar los pasos por los controles, los tiempos en esos puntos y en la llegada. En Sombras en la meta uno de los corredores pasa todo los controles, su tiempo está registrado en la meta pero ni su mujer que le esperaba en la meta ni  nadie le ha visto llegar. ¿Llegó y se marchó? ¿No llegó? ¿Por qué pitó su chip en la meta?

Así empieza todo. Ahí está el enigma que se tratara de resolver, es como la punta de un iceberg.





P.- El lector debe entender que esta novela no trata sobre la Bluetrail, pero que esta prueba es importante en la trama. Como lo es la orografía de Tenerife.

R.- Efectivamente, todo empieza ahí. En una parte de la novela se describe el ambiente de la carrera visto desde dentro, el paisaje, los montes de Tenerife, las sensaciones de los corredores, acercando ese mundo a los que no entienden porque esos corredores se castigan con tantos sufrimientos.

 Pero cuidado, eso solo es el ambiente, el decorado donde se enmarca el enigma. Poco a poco el lector se verá envuelto en una espiral que le llevara hasta otros mundos como el de la droga y de los carteles de Colombia por ejemplo.




P.- Como si se tratase de la prueba Bluetrail, tú has recorrido parte de la geografía española con Sombras en la meta. Y con bastante éxito de público.

R.-Si. Empezamos con presentación en el festival de novela negra Tenerife Noir, ferias de libros pasando por Lanzarote, Las Palmas, la Semana Negra de Gijon, Somnegra en Barcelona sin hablar de las entrevistas, radios, tele y clubes de lectura. Mucho en poco tiempo. Todavía falta recorrido para llegar a la meta.

Por otra parte en lo que concierne el éxito se debe a dos factores: primero, se trata de una historia que engancha y, segundo, hoy en día todo el mundo tiene un amigo, un primo, un hermano, un cuñado o una suegra que corre. El libro se ha convertido en el regalo ideal para quedar bien a precio razonable.





P.- En tu novela has conseguido que haya equilibrio en la trama, pues lo centras en el tiempo que transcurre la carrera y en resolver el misterio.

R.- Efectivamente. He procurado introducir la trama desde el principio, en el espacio dedicado a la prueba en sí, para enganchar al lector que no es aficionado a ese deporte. Por otra parte muchos de los deportistas que no son muy aficionados a la lectura se han acercado al libro porque trataba de trailrunning y se han quedado enganchados hasta el final por la trama policial.





P.- Sin lugar a dudas, Pascal Buniet se siente a gusto donde vive desde hace cuatro décadas. Tus novelas giran alrededor de los paisajes que conoces.

R.-Evidentemente no me hubiera quedado tanto tiempo en Tenerife si no estuviera a gusto. Mis novelas se desarrollan en lugares que conozco. He vivido principalmente en Francia, Irlanda y Tenerife.

Lágrimas en el mar se desarrolla entre Tenerife, Irlanda y algo en Francia. La verdadera Historia de Gloria T y Sombras en la meta en Tenerife.

Supongo que es más fácil hablar y describir lo que uno conoce o tiene cerca. Aunque puede sorprender que Francia sea tan poco presente en mis escritos.





P.- Dime, antes de pasar a un bloque más general: ¿El pasado siempre nos alcanzará?

R.- En todas mis novelas, los protagonistas vuelven a enfrentarse a su pasado de una manera u otra. Nuestras acciones del pasado vuelven como un boomerang al presente, para bien o para mal.

Tengo que añadir que yo no era consciente de que ese aspecto reaparecía en mis tres novelas hasta que me lo comentaron lectores. Somos la suma de las cosas que acumulamos día a día, como la bola de nieve que baja la pendiente, que va creciendo recolectando todo tipo de materiales. Materiales valiosos y también basura.





P.: ¿La buena literatura está hecha por gente desobediente?

R.- Esa frase suena bien, pero no es necesariamente así. La buena literatura está hecha por gente que tienen algo que expresar y lo consiguen,  la rebelión no es una necesidad sine qua non.





P.- ¿Cuándo sabes si un texto es bueno o malo?

R.- Bueno: Cuando ralentizas el ritmo de tu lectura para disfrutarla y saborearla.
Malo: Cuando tienes la impresión de estar perdiendo el tiempo, empiezas a leer en diagonal terminas en vertical y cierras el libro.



P.- ¿Escribir es al mismo tiempo un regalo y una opresión?

R.- Si, cuando el placer de expresarse se enfrenta al miedo a no conseguir plasmarlo.





P.- ¿Qué me respondes a esta afirmación de Francisco Gijón: nadie que es feliz escribe, como tampoco nace el arte de ningún ser pleno?


R.- Je je. Muy radical.
No comparto. ¿Por qué no sería posible expresarse desde la felicidad, ni crear desde la plenitud? Las creaciones de seres frustrados e infelices serán diferentes pero no tendrían por qué ser mejor. ¿El dolor intenso seria más potente que la felicidad suprema? En algunos casos quizás pero de ahí a sentenciar con ese “nadie”…
Cuantos magníficos poemas están escritos desde el amor y la felicidad.





P.- En un mundo que tiende a leer cada vez menos. ¿Qué piensas cuando lees que el año 2017 se publicaron, según la Agencia del ISBN, 87.292 nuevos títulos?


R.- Las nuevas tecnologías no favorecen la lectura de libros. Antes, en las salas de espera o en la playa, la gente se llevaba un libro, hoy en día el teléfono móvil es el centro de atención.
Por otra parte, creo que a todos los que escribimos nos gustaría que no se publiquen tantos libros a condición que los nuestros sean de los que se queden.



P.- No sólo de letras vive el hombre o la mujer. ¿Dónde podemos encontrar a Pascal Buniet en la red? ¿Le dedicas mucho tiempo?

R.- Internet se ha convertido en una ventana al mundo donde todos nos asomamos. Así que le dedico tiempo para que el público sepa que existen mis libros porque la base para que alguien los compre es que sepa que existen.
Me pueden encontrar en Facebook, (“Pascal Buniet”, “Sombras en la meta”, “Lagrimas en el mar”), y también en mi página de autor: www.pascalbuniet.com 






P.- Aconséjanos una película.

R.- Final escape, Alfred Hitchcock



P.- Una obra de teatro.

R.- “The importance of being Ernest”, Oscar Wilde.



P.- Y una canción.

R.- The thrill is gone, B.B.King





P.- ¿Un libro?

R.- No vemos allá arriba, Pierre Lemaitre…y… Sombras en la meta de Pascal Buniet, claro.





Muchas gracias.

Gracias a ti.

domingo, 4 de noviembre de 2018

Hablando de libros con Maica Bermejo Miranda


Maica Bermejo Miranda, Guadix, Granada. Ha colaborado en diferentes antologías y revistas literarias. Aunque se considera eminentemente poeta, sus relatos han sido elegidos para participar en las convocatorias de varios años del Certamen Ángeles Palazón de Cuentos de Navidad, convocada por el Colectivo cultural Los Extramuros. 
Un hombre gris y otros relatos es su primera obra como autora en solitario. 
Una entrevista de Francisco Javier Illán Vivas. 
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Pregunta.- Nos conocimos un ya lejano 10 de julio de 2013, una calurosa tarde de julio, con más de treinta grados a la sombra, en el Café Comercial de Madrid, un lugar que creo ya no existe. Muchas cosas han pasado en tu vida creativa, desde entonces. 
R.- Realmente, sí, Paco. Muchas más de las que me hubiera atrevido a soñar. Como tú dices ese Café tal como lo conocimos ya no existe, ha sufrido una profunda transformación, igual que mi proyección como escritora. Yo acudí esa tarde a la presentación de varios libros de M.A.R. Editor y Ediciones Irreverentes a cargo de Miguel A. de Rus y alguno de sus autores. Entre ellos estaba tu libro La isla y otros relatos y Una extraña noche en Linares de Miguel Ángel. Después de escuchar vuestras presentaciones, los compré y me acerqué a que me los firmarais. Yo llevaba escribiendo prácticamente toda la vida, tanto poemas como cuentos y relatos. Cada una de las formas de expresión complementa la otra, la poesía nace espontánea y se desarrolla en un corto espacio de tiempo. El relato, el cuento o la novela necesita horas de dedicación, aunque el sentimiento, la observación o la necesidad de volcar en palabras una historia nazcan de un destello, es preciso disponer de tiempo para desarrollarla. Quizás por eso durante los años en los cuales el trabajo y la lucha por la vida necesitaban de toda mi energía escribí más poesía que prosa, aunque también hilvanaba historias que iban desarrollándose más lentamente. En 2013 acababa de abrir dos blogs literarios y así te lo comenté cuando al firmarme el libro te dije que yo también era escritora, hablamos de ello y tú me animaste a continuar escribiendo y sobre todo a  dar a conocer mi obra. Ahí comenzó una relación que nos lleva al día de hoy. En estos cinco años como bien dices he publicado en distintas revistas digitales, mis cuentos han sido seleccionados para ser publicados en el Certamen Ángeles Palazón, he escrito para el Fanzine Vinalia Trippers y la antología Castilla y León, puerta de la Historia y este pasado mes de Noviembre vio la luz mi primer libro de relatos. 

P.- Podemos afirmar que Maica Bermejo Miranda ya está totalmente introducida en el  mundo creativo y, dentro de este, en el de publicar y promocionar sus obras. 
R.- Sería muy presuntuoso por mi parte creer que estoy totalmente introducida en el mundo de la publicación y promoción de  mis obras. Me queda mucho por recorrer en ese camino, aunque eso no quita para que me sienta muy orgullosa de lo conseguido en estos escasos cinco años. En el mundo creativo, sí, porque éste no necesita de la concurrencia de los otros. Crear es un proceso solitario.

P.- Y tras aparecer en diferentes revistas literarias, revistas de creación literaria, antologías poéticas y de relatos, libros colectivos… viene Un hombre gris y otros relatos. Un libro que me permitiste el honor de prologar. 
R.- No podía ser de otra manera, Paco. Desde ese 10 de Julio has estado presente en mi  trayectoria como escritora, apoyando y aconsejándome con la generosidad que te caracteriza. He tenido el orgullo de participar en muchos de tus proyectos, fuiste el primero en leer el manuscrito de Un hombre gris, el primero en creer en él y el primero en animarme a llevarlo a una Editorial. El único que podía escribir el prólogo, indudablemente, eras tú.  

  
P.- Podemos leer en la contraportada que Un hombre gris y otros relatos es un libro para quien ha tenido alguna vez la necesidad de escapar de algo irremediable. ¿De qué escapa Maica Bermejo? 
R.- Escapo de la rutina, de la desidia que atrapa a la sociedad, de lo vulgar, del adocenamiento, de la manipulación, del engaño, de los enfrentamientos innecesarios, de la insolidaridad...

P.- Y, si seguimos leyendo, veremos que también es válido para quien ha buceado en el silencio de la noche. Dime, ¿a qué mares y a qué profundidades te ha llevado ese buceo personal? 
R.- Ese buceo me ha llevado a profundos océanos y a suaves playas de luz. Son mágicas las horas en que la calma se apodera de la ciudad y el espíritu se acrecienta en un diálogo interior. Ya decía Machado «Converso con el hombre que siempre va conmigo». Una conversación que en la noche, sin distracciones externas, se refuerza y expande afianzando los lazos entre nosotros y ese otro ser que siempre nos acompaña.

P.- Porque, no nos equivoquemos, en estos veintiún relatos vamos a encontrar a personas normales, que nos podemos encontrar por la calle de cualquier ciudad, pero que esconden mucho –como el común de los humanos- bajo la capa protectora del traje que cada quién quiera vestirse. 
R.- ¿Quién no se ha preguntado al cruzarse fortuitamente con unos ojos en una breve mirada, qué es lo que ocultan? ¿Cuántas veces, rodeados de personas jugamos a adivinar esas vidas ocultas que se desarrollan a nuestro lado? Si tomáramos distancia y observáramos desde fuera veríamos una corriente humana formada por infinitos regueros. Todos iguales, sin señas de identidad, ajetreados en un continuo trasiego. Sin embargo, dentro de cada uno de esos individuos hay un alma y un cerebro, realidades diarias a las cuales enfrentarse, historias de muerte y vida, de amor y renuncia, de odio y altruismo ocultos bajo el gris de la uniformidad que conforma la masa.  

  
P.- Lo destaqué en el prólogo. Y quiero preguntártelo ahora: a Maica Bermejo le interesa el calado humano del depredador, como creo que intuyo en uno de los primeros relatos. Pero también te interesa el de esos personajes más sencillos, simples, con los que nos podemos cruzar todos los días en la calle, como te comentaba en la anterior pregunta. 
R.- Me interesa el ser humano en todas sus facetas, creo que dentro de todos nosotros existen múltiples vertientes que se desarrollan, o no, según las circunstancias de vida. Incluso, pienso que son experiencias perfectamente intercambiables. Nadie sabe, hasta que le toca vivir en su propia piel, de lo que es capaz. Tanto para lo bueno como para lo malo.

P.- En varios de los relatos giras sobre ese interés, con diferentes historias. 
R.- Claro, son tantos los heroicos seres anónimos que batallan a diario con su humildad, su perseverancia, su estoicismo y su entrega a los demás haciendo mejor el mundo que habitan que es imposible no fijarse en ellos y construir por medio de la palabra pequeños homenajes que rinden tributo a su acontecer. Yo la llamo «la bendita normalidad» ese estado en el cual nada destaca, porque por desgracia lo malo toma siempre el protagonismo.

P.- Hasta que alcanzamos el libro de los libros, el mejor libro que un lector soñador puede encontrar en cualquiera de las librerías. Aunque, en este caso, en un parque. Malaquías Melquíades es un afortunado. 
R.- Estoy totalmente de acuerdo contigo. Malaquías es un hombre muy afortunado. No puede haber mejor regalo para un recolector de historias. Y... además, él es absolutamente consciente de su buena suerte. Por eso es feliz.

P.- No me resisto. ¿No te da miedo la página en blanco? 
R.- No, nunca he tenido esa sensación. Todas las historias nacen primero en mi imaginación y van tomando forma y desarrollándose. Cuando me siento a escribir tan sólo tengo que transcribir lo que está en mi cabeza. Mi problema es no tener el tiempo suficiente para plasmar y sacar a la luz todo lo que bulle en mi mundo interior.

P.- Poesía, relato o cuento. ¿Dónde se encuentra más a gusto Maica Bermejo? 
R.- En todos. Los que me conocen bien, saben que soy una disfrutadora de la vida. Cuando les digo refiriéndome a algo: “Es que me gusta mucho” en múltiples ocasiones me han contestado: ¿Y qué es lo que a ti no te gusta?  Es igual cuando escribo, me lo paso tan bien que me siento cómoda tanto en poesía como en relato o cuento. La novela es otro cantar por las horas de dedicación y la disciplina diaria. Eso me lo puedes decir tú que como todos sabemos acabas de quedar finalista en el premio Wilkie Collins de novela negra con Versos envenenados.
¿Cuántas horas diarias hay que trabajar para escribir una novela?


P.- Te responderé, aunque no me toca a mí hacerlo. Al menos seis o siete páginas diarias, es mi rutina de trabajo. Volvamos contigo. El lector de esta entrevista ya sabe que hemos tenido la fortuna de coincidir en varias ferias del libro, además de en otros eventos: Café Cosmos, Vallecas, Valladolid…  Y yo que no me guardo nada, le diré que estás pensando en volver a publicar, en este caso, poesía. 
R.- Este es mi nuevo reto e ilusión. Soy consciente de que es más complicado porque la poesía es un género minoritario. Lo bueno es que a los que nos gusta, somos apasionados lectores de nuestros autores favoritos. Así que poquito a poco, sin dejar mis cuentos, relatos, alguna novela que anda por ahí pidiendo paso y administrando mi tiempo de vida, me estoy internando por ese camino.

P.- Me comentaste que en Un hombre gris y otros relatos habías tratado de dar una correlación a los relatos, casi pensando en un ritmo musical. Y con los poemas, ¿cómo agrupas los poemas?
R.-  Agrupar los poemas, por un problema de cantidad, fue una ardua tarea. Me ha llevado muchas clasificaciones y mucho tiempo. Eso ha dado su fruto concretado en varios volúmenes estructurados por temas o situaciones. Ahora procuro, según los voy escribiendo, meter a cada uno en su cajón.
  
P.- Como escritora, y ya pasamos a otra sección de la entrevista. ¿Cómo sabes si un texto que has escrito es bueno o malo? 
R.- Ésta pregunta tiene su enjundia Paco... ¿Cómo saber si un texto es bueno o malo? Quizás aplicando el mismo criterio que utilizo cuando leo libros ajenos. ¿Por qué desechamos una lectura? ¿Qué nos hace continuar devorando las palabras? Ese mismo criterio es el que aplico para dar el “visto bueno” a lo que escribo y no pasarlo al cajón de retales o a la pendiente del olvido. Cuando algo no me gusta, decididamente lo rompo, y a otra cosa, mariposa...

P.- Supongo que escribes en el ordenador. Dime, ¿usas mucho la papelera? 
R.- Ni mucho menos, no siempre utilizo el ordenador. Escribo de todas las formas y maneras a mi alcance según las circunstancias. En cuadernos de todos los tamaños, en servilletas de bares o restaurantes, dicto en la grabadora, escribo en el móvil, y a veces en el ordenador, un PC a la antigua usanza. No consigo adaptarme al teclado o la postura del portátil, ni querría ir con uno a todas partes. De ahí que escriba de tantas y tan diversas maneras.
La papelera supongo que sí la utilizo bastante. Yo escribo prácticamente de un tirón, dejo que las historias fluyan y se desarrollen y después corrijo. Corrijo mucho. Leo y releo los manuscritos en voz alta, desbrozo el bosque de las palabras, quito párrafos enteros y sigo leyendo y releyendo hasta que en la última lectura prácticamente no haya corregido ni una coma. Ese es para mí el momento de darlo por terminado. Aun así, tú sabes, que si volviéramos a leer, volveríamos a corregir. Y entonces es cuando hay que dejarlo... definitivamente.

P.- ¿La buena literatura está hecha por gente desobediente? 
R.- No siempre. A veces sí y a veces no. Lo que sí creo es que dentro de todo escritor hay un rebelde. Un observador de la realidad, un crítico que filtra y analiza situaciones y que después las transcribe al papel. No sé si eso es ser exactamente desobediente. Creo que la buena literatura está hecha por seres excepcionales que como se ha demostrado muchas veces a través de la historia, no alcanzaron el éxito en su momento y que en la época actual, muy probablemente, no encabezarían las listas de ventas. No va unido forzosamente éxito con buena literatura. ¿Desobedientes? Rebeldes, diría yo, que viene a ser lo mismo dicho de otra manera jajjjaa

P.- Anuradha Roy, la escritora hindú, declaró que escribir es al mismo tiempo un regalo y una opresión. ¿Cómo lo ves? 
R.- Yo lo veo como una liberación. Puro disfrute. Indudablemente para mí es uno de los mejores regalos que me ha concedido la vida. No me siento oprimida en ningún sentido.


P.- Y en esta línea, la reflexión de Francisco Gijón: nadie que es feliz escribe, como tampoco nace el arte de ningún ser pleno. Esto, a mí, me deja muy inquieto. 
R.- Más que inquieta, me quedo perpleja. Si aceptáramos que todo lo que se escribe nace de los sentimientos y no de la razón, como puede ser en muchos casos, estaríamos, según Francisco Gijón en un mundo de autores tristes e incompletos. Qué penuria sufriría la literatura si sólo escribieran los infelices. Cuántas obras de arte no habrían llegado a ser si solamente crearan los seres vacíos. Creo que tanto la literatura como cualquiera otra expresión artística es producto de tantas y tan diversas criaturas que hay de todo. Gente desgraciada y feliz, plena y vacía, escéptica y crédula, pragmática y soñadora que crean en todos los terrenos y situaciones. El talento no tiene un marchamo que lo circunscriba.

P.- Cristina Fernández Cubs definió el cuento como «algo misterioso y titánico, que va siempre más allá de la extensión que tiene». ¿Cómo se soluciona el enigma?
R.-  El cuento soluciona su propio enigma, los personajes nacen vírgenes al mundo del papel y van creando sus propias historias que se desarrollan y expanden ante mis ojos sorprendidos. Ellos abren y cierran, sin duda, y deciden cuando y como terminar de contarnos su epopeya.

P.- En el mundo de las prisas, de los teléfonos inteligentes, del cambio climático, de alguna que otra pandemia… ¿qué sentido tiene la poesía? 
R.- La poesía es el remanso, la exaltación, el temblor que sacude nuestro letargo. Dentro de este mundo atropellado y cambiante existe lugar para el romanticismo, para el amor, para la llamada a la locura, para la crítica. A pesar de ser un género minoritario parece que existe una reactivación, cada día descubro nuevos lugares donde se producen encuentros para recitar y compartir sus obras. Ahí sí podríamos entrar en una discusión sobre la calidad, en unas cuantas ocasiones me he salido, subrepticiamente, para no ofender a nadie, porque bajo mi modesto punto de vista, lo que allí se leía no me decía absolutamente nada, ni a mi parecer, era poesía.
Sin embargo ha llamado poderosamente mi atención que en uno de los muchos concursos de talentos que pueblan las cadenas de TV en España, el ganador haya sido un poeta recitando sus poemas: César Brandon. No sé qué resortes ha conseguido mover ni el porqué de este hecho. El resultado no deja de ser sorprendente.

P.- Dos realidades. Escribía Eduardo García que un solo verso feliz puede permanecer durante siglos, mientras toneladas de poemas fallidos se pierden para siempre. ¿No desanima esa realidad al poeta? 
R.- Creo que quizás sea una idea que transmita en diversas ocasiones a lo largo de esta entrevista. Para mí, escribir es una necesidad. Los poemas brotan directamente de las emociones, a veces parece que mi mano está guiada por alguien ajeno a mí. Cuando escribo no busco la permanencia, busco volcar los sentimientos que bullen en mi cabeza y hasta que no los vierto al papel, móvil o grabadora, cualquier medio que esté a mi alcance, no descanso. Por supuesto disfruto enormemente cuando mis letras encuentran eco y reconocimiento entre los lectores. Como dice el dicho, entonces es: “Miel sobre hojuelas”


P.- Y la segunda realidad. En un mundo que tiende a leer cada vez menos, ¿qué piensas cuando lees que el pasado 2017 se publicaron, según la agencia del ISBN, 87.292 nuevos títulos? 
R.- Sinceramente, pienso que soy muy afortunada cuando alguien compra, lee y comenta mi libro. Abrirse camino, siendo una total desconocida, y competir con esos 87.292 nuevos libros, es toda una epopeya.

P.- No solo de letras vive el hombre o la mujer. ¿Dónde podemos encontrar a Maica Bermejo Miranda en la red? ¿Dedicas mucho tiempo a ella? 
R.- Pienso que empleo el justo, es decir, en apetencia y dependiendo del tiempo disponible que tengo que compartir con otras actividades. Para mí es un canal fundamental de comunicación con escritores y grupos literarios de otras provincias, países e incluso de la misma ciudad donde vivo.
Me podéis encontrar en https://alsurdelostambores.blogspot.com y  https://lucesysombras-huellasdelalma.blogspot.com que procuro actualizar una vez al mes, y en la cuenta de Facebook: https://www.facebook.com/maicabmiranda


P.- Aconséjanos una película.  
R.- Farenhait 451 de Francoise Truffaut

 P.- Una obra de teatro.  
R.- Los bellos durmientes de  Antonio Gala 

P.- Y una canción. 
R.- Vals nº 2, de Shostakovitch

P.- ¿Un libro?  
R.- El lobo estepario de Hermann Hesse 

Muchas gracias, ha sido un placer. Nos vemos en la siguiente Feria del libro. 
El placer ha sido mío, como siempre es un gusto charlar contigo.