miércoles, 23 de diciembre de 2009
sábado, 12 de diciembre de 2009
Benjamín Amo nos cuenta las leyendas y los misterios de Murcia
Benjamín Amo, Murcia, 1980, fue denominado con su primera novela como el “arquetipo de hombre inquieto”, y es que pese a su juventud ya ha publicado varios textos. Durante casi cinco años fue un adicto colaborador del mundo de la radio, así como de otros medios como el periódico La Opinión y la revista Enigmas, junto a Iker Jiménez.
Le entrevistamos por su libro “Murcia, leyenda y misterio”.
Una entrevista de Francisco Javier Illán Vivas
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Pregunta.- Murcia, leyenda y misterio, es también una aventura de más de 1000 kilómetros recorriendo la geografía de la Región de Murcia.
Respuesta.- Lo de controlar el kilometraje comenzó como una anécdota al realizar el primer desplazamiento. Recuerdo que fue a Jumilla, al Monasterio de Santa Ana. Desde entonces me propuse cuantificar los kilómetros que recorría en la busqueda de todas estas historias. El resultado, 1000 km. No esta nada mal.
P.- En la leyenda, ¿cuánto hay de tradición?
R.- Mucho me temo que en la leyenda podemos encontrar más de irreal o fantástico que de verídico o verdadero. Sin embargo, toda leyenda tiene un enraizamiento histórico, siempre encontramos vínculos con la realidad del momento del que datan, nombres, fechas, documentos... Lo que ocurre es que la leyenda suele pasar a engrosar algo que podríamos llamar “saber popular”, y donde las historias fluyen de manera oral, produciéndose en la mayoría de los casos alteraciones que, en ocasiones, pueden llegar a sesgar por completo la autentica realidad.
No obstante, no se debe confundir a la leyenda con el cuento, ya que en este último se trata de una fabula que suele tener tan sólo una intención meramente literaria.
P.- Nos dice usted, en la página 27, que su breve antología es tan solo el tímido reflejo del saber popular, un pequeño esbozo de la riqueza cultural que el trasiego de los siglos nos ha regalado.
R.- También podría haber dicho aquello de “no están todos los que son, pero si son todos los que están”.
Lo cierto es que son muchas las historias teñidas de misterio, de leyenda, que preñan la geografía murciana, sin embargo no todas cumplen los parámetros que yo deseaba para este libro. La intención nunca ha sido presentar una obra de investigación sobre misterios, sino más bien mostrar a los murcianos que esta región también es rica en historias veladas, historias de esas que se cuentan de abuelos a nietos, y yo he querido seleccionar las mejores.
P.- ¿Qué otras leyendas o misterios has estado sopesando si incluirlos o no en el libro?
R.- Se quedó en el tintero esa historia que todos hemos oído alguna vez sobre los supuestos túneles que conectan el Cristo de Monteagudo con la Catedral de Murcia. Nunca encontré nada que pudiera “apuntalar” esta historia, sólo rumores.
P.- En su libro no deja de haber una crítica a la especulación inmobiliaria que padecemos en la Región de Murcia, como no se olvida de citar en el apartado referente a la Isla del Barón.
R.- Yo soy murciano, vivo en Murcia, me gusta Murcia. Pero ahora mismo estamos inmersos en un proceso de perdida de identidad. Murcia no es lo que era, pero tampoco es lo que pretende ser. Fruto de ello es una región plagada de hormigón, de urbanizaciones enclavadas fuera de lugar... Un desastre. Ya nos acordaremos de todo esto, pero como siempre tendremos lo que nos merecemos. A fin de cuentas somos nosotros, los ciudadanos, los que votamos.
P.- ¿Ha sentido alguna vez miedo o se ha estremecido mientras le narraban alguno de los misterios o leyendas?
R.- Quizá por lo morboso, la historia sobre el desembarco de un vampiro en Cartagena. Visitar los registros de los cementerios en busca de datos...
Aunque visitar los sótanos del abandonado sanatorio de tuberculosos de Sierra Espuña... Eso pone los “pelos de punta” a cualquiera... Un enorme pasillo, a oscuras, repleto de puertas...
P.- Supongo que no siempre habrá sido todo sencillo, ¿encontró incomprensión o falta de colaboración en algún lugar o alrededor de algún misterio?
R.- La gente se toma estos temas un poco “a guasa”, pero yo creo que es una forma de protegerse, piensan que restando importancia o veracidad a estas historias les crearan menos miedo, pero en realidad todos han escuchado “viejas historias” que interpretan como parte de su saber histórico.
Pero por lo general todo el mundo muestra respeto, a fin de cuentas se trata de historia, una curiosa historia.
P.- Hoy presentas tu nuevo libro, El templo de los sentidos, una novela.
R.- Así es, esta tarde, a partir de las 20,30 horas, el el Hotel 7 Coronas de Murcia, acompañado de nuestra común amiga Lola Gracia. Estoy como “un niño con zapatos nuevos”. Para mí este libro es muy importante, de alguna forma lo siento como el primero pese a ser el tercero.
Editorial Nemira también ha hecho una apuesta importante acompañando al libro de su propia banda sonora, compuesta por el músico murciano García Escudero, además de una magnifica web (www.eltemplodelossentidos.com). Por si fuera poco, ya he tenido oportunidad de ver las traducciones al holandés e inglés, pero eso sera el próximo año.
El libro en si, es una historia curiosa de como la gente no es lo que dice ser. Esa doble cara que todos podemos tener. El templo de los sentidos no es un lugar físico, es un estado interior que todos podemos alcanzar si dejamos atrás nuestros pudores, supone nuestros instintos más básicos.
Todo el libro transcurre en siete días, el personaje principal vive una vida tediosa, programada, pero se ve envuelto en unas circunstancias, en principio, casuales que le dan acceso a un submundo en el que descubre su verdadera naturaleza. Todos los personajes están unidos por dos nexos: son almas descarriadas y buscan un nuevo sentido a su vida.
P.- Y ha sido reeditada su novela Humo y Estrellas, su opus primun.
R.- Puedo confesar que ha sido todo un placer. Está novela es muy especial para mí, ya no sólo por el hecho de ser mi primera obra publicada, sino también por lo que supuso su creación.
Realice un viaje a Sidi Ifni (Marruecos), sólo quería realizar una entrevista a la última española que todavía residía allí desde que el territorio fuera colonia española, entrevista que publico el periódico La Opinión. Sin embargo, me enamoré de aquel lugar, me marco para siempre. Y fruto de ello fue la novela, donde se narran las vivencias de un joven militar de provincias que va a realizar el servicio militar y se tropieza con una guerra, la de liberación del territorio.
P.- ¿Dónde se encuentra más a gusto Benjamín Amo, en la faceta periodística, investigadora o escritora?

R.- Creo que soy lo suficiente extravagante como para considerarme escritor. Y que conste que durante mucho tiempo reuse a utilizar la palabra “escritor” se me hacía muy grande, y todavía me cuesta. Pero hace algún tiempo me detuve en mi propia vida, mire a mi alrededor y me di cuenta que sólo me dedicaba a escribir, al mundo de los libros. Vi mi sueño cumplido. Y sí, hoy lo puedo decir. Soy escritor, al menos eso dicen.
P.- ¿Cuándo sabe si un texto es bueno o malo?
R.- Sigo sin saberlo. Nunca termino de estar 100% satisfecho de un texto, una vez publicado sigo viendo aspectos de mejora. Supongo que es normal, síntoma de un continuo proceso de maduración. Eso en cuanto a mis propios libros.
Cuando leo a otros autores concedo 20 páginas de “crédito”, si no me convence pasa directamente a mi biblioteca.
También tengo la manía de leer la primera y la última frase de cada libro, es como si entre una y otra hubiera algo cíclico.
P.- Anuradha Roy, la escritora hindú, declaró que escribir es al mismo tiempo un regalo y una opresión. ¿Cómo lo ve usted?
R.- Yo tengo noches en las que no consigo dormir por que no me dejan los personajes, piden paso, reclaman tiempo. Y así uno escribe feliz y convulsivamente, fabricando mundos sobre un papel en blanco. Sin embargo, las épocas, que las hay, en las que “las musas” te abandonan... se pasa mal, pero es cuestión de tiempo volver al trabajo. Soy de los que piensan que lo peor escrito es, precisamente, lo que no esta escrito.
P.- No me resisto a añadir esta reflexión de Francisco Gijón pone en boca de uno de los personajes de su última novela: nadie que es feliz escribe, como tampoco nace el arte de ningún ser pleno.
R.- Estamos muy acostumbrados a ver que los escritores son individuos solitarios, marcados por la infelicidad, con una vida lúgubre... Yo creo que en realidad este trabajo es singular, y como tal los que ejercemos este oficio también lo somos, unos de una forma y otos de otra.
Yo personalmente creo que un buen libro es hijo del silencio y fruto de la soledad.
P.- No sólo de letras vive el hombre. ¿Dónde podemos encontrar a Benjamín Amo en la red? ¿Le dedica mucho tiempo a ella?
R.- Le dedico mucho tiempo. Pero lo hago gustoso. Suelo escribir semanalmente en mi blog, al que se puede acceder desde www.benjaminamo.es, y recientemente he descubierto Facebook donde suelo compartir pequeños pensamientos y fotografías, otra de mis pasiones.
En realidad la red ha posibilitado que todos podamos estar más interconectados, escritores y lectores también.
P.: Y como esta sección se llama Hablando de Libros, el futuro de los mismos, ¿cómo lo ve el periodista?
R.- El periodista lo ve expectante. Pendiente de como las nuevas tecnologías van a alterar los formatos. El periodista cree que habrá cambios, seguro, aunque es prematuro para valorar las cotas.
El escritor, sin embargo, cree que muchas de las cosas que se dicen sobre cuestiones tales como el ebook están, curiosamente, escritas en papel.
Ha sido un placer descubrir estos misterios y leyendas de nuestra tierra.
miércoles, 9 de diciembre de 2009
Fátima Fernández Méndez busca el tesoro del rey Abú

Fátima Fernández Méndez, Puerto de Vega, 1972. Licenciada en Bellas Artes en la Universidad de Castilla La Mancha, es docente de secundaria y articulista habitual en el periódico La Nueva España. Ha recibido numerosos premios y menciones de honor en concursos literarios nacionales e internacionales, asimismo su nombre está incluido en antologías tanto en Europa como en América.
Sus cuentos han sido traducidos al inglés, italiano, francés, alemán, portugués, gallego, valenciano, euskera y asturiano.
Autora de: Kepín vuela por primera vez (Sieteleguas), Mapi la alegre locomotora de vapor (Sieteleguas), Nora la niña de Sal (Pintar-Pintar), Nela (Edimáter), Germán el pequeño submarino (Edimáter), Floro, el globo aerostático (Edimáter).
Una entrevista de Francisco Javier Illán Vivas
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Pregunta.- En busca del tesoro del rey Abú está destinado a niños y niñas a partir de 8 años, una edad donde los sueños son infinitos y la vida interminable.
Respuesta.- Sí, aunque también es una edad en la que las ilusiones se pueden helar y desvanecerse. Cuando esto ocurre se extingue el infinito y se evaporan los sueños poco a poco, y casi sin que nos lleguemos a dar cuenta podemos crecer dejando de soñar.
P.- En parte esta novela es un sueño. Pero, y a pesar de ello, Miquel cree que cada día es una ocasión para descubrir nuevas emociones.
R.- Miquel es un niño, y como tal tiene la frescura y la capacidad de entusiasmarse cada día. El por qué llega un día, una edad…, en la que dejamos de sorprendernos con facilidad y en el que dejamos de soñar es un misterio que Miquel tendrá que descubrir para salvar el mundo de los sueños.
P.- ¿Cuántos niños y niñas aman los sueños tanto como los ama Miquel?
R.-Desearía que fueran muchos… Soñar ayuda a superar las dificultades, a gozar de la vida y nos hace más felices. Un niño que sueña, que fantasea, es sin duda un niño feliz.
P.- Y ya que hablamos de sueños, ¿por qué los hombres- las personas no niños- dejaron de darles importancia?
R.- La mayoría de los adultos son incapaces de ver lo “extraordinario” en lo cotidiano. Soñamos todos los días, nos acostumbramos a ello… sin embargo, cada sueño es algo tan mágico como pudiera serlo si pudiéramos sumergirnos en la historia de un libro. Nos permite vivir en otro tiempo, en otro espacio, conocer nuevas personas. Es algo extraordinario, ¿no crees?
P.- Me recuerdo jugando con recortes de revistas, o de periódicos, con cajas de cartón (¡cuántos castillos hicimos con ellas!), pero ahora veo a los niños más con máquinas de juegos digitales. ¿Desaparecerá el reino del rey Abú?
R.- En realidad, es responsabilidad de cada uno de nosotros que no desaparezca. En cada hogar hay un reino que debemos salvar, es una importante misión en la que todos debiéramos implicarnos. Sin sueños ni fantasía es muy complicado encontrar la felicidad.
P.- Y, si eso ocurriera, que temo así sea, tan verdad como que desaparecerá el Ártico, ¿cambiará la vida de los hombres hasta el punto de no hallar la felicidad?
R.- Yo no concibo vivir sin soñar, ni tan si quiera concibo la vida sin compartir los sueños. Prefiero ser optimista y pensar que mientras haya niños, niñas y si acaso artistas –que no son pocos- el reino del rey Abú no desaparecerá.
P.- La Osa Menor de Edimáter es una colección de narrativa de temas diversos, pero todas ellas de forma implícita guardan un tema en común: los valores humanos. ¿Cuáles has querido resaltar en esta novela?
R.- A través de esta novela he querido crear un clima de magia y fantasía, así como en su lectura transmitir mensajes basados en valores tales como la amabilidad, valor a la naturaleza, bondad, gratitud y amistad. Espero haberlo conseguido.
P.- Las ilustraciones de Marina Seoane, a quien en algún momento tendré que entrevistar, ¿cumplimentan el texto hasta el punto de que la novela sería otra sin ellas?
R.- Sí, desde el punto de vista en el que escritor/a e ilustrado/a forman un equipo que deben complementarse. Y al igual que ocurre en cualquier equipo, el resultado final es muy distinto y varía si son unos miembros y no otros. Es más, tengo una anécdota muy curiosa relacionada con la pregunta que me haces. No recuerdo muy bien la edad que yo tendría, quizá unos 9 años. Uno de los libros que leí en esa época me cautivó espacialmente. Sus ilustraciones –que no eran muchas y estaban hechas a plumilla- me hicieron disfrutar de la lectura de tal forma que durante todos estos años he guardado en mi memoria esas sensaciones como quien guarda algo muy especial. No hace mucho, un par de veranos, recogí ese libro de la casa de mis padres, se titulaba “La hija del espantapájaros” y estaba ilustrado casualmente por Marina Seoane, a quien ya conocía y con quien ya sabía que iba que iba a compartir varios proyectos. Fue una agradable coincidencia que me hace valorar aún más si cabe el trabajo de un ilustrador/a independientemente de si hay muchas o pocas ilustraciones en un libro o de si son en color o no.
P.- Como Miquel, ¿Fátima siempre quiso ser escritora?
R.-No. He de reconocer que jamás me lo había planteado hasta hace unos tres años. Mi sueño era ser pintora y curiosamente quería ilustrar “cuentos infantiles”, escribía textos con el fin de tener algo propio que ilustrar. Hace unos años, no sé aún muy bien por qué, envié a un concurso uno de esos textos que había escrito en la época en la que estudiaba en la facultad, y escribí un texto nuevo para otro concurso. Resultó que fui finalista en los dos concursos, uno de ellos con muchos participantes (más de 8000). Esto fue determinante para que mi concepto de escribir cambiara y para adentrarme en el mundo de la literatura de una forma activa.
P.- Háblame de tu proceso creativo, en especial, de un libro de estas características, dirigido al público infantil.
R.- Creo que el proceso creativo que sigo es bastante común. Lo que acostumbro a hacer antes de empezar a escribir una novela es recoger en un folio ideas sueltas en base a qué me apetece contar, luego cada una de estas ideas la ramifico a su vez en otras ideas: cómo podría contar esa historia, posibles personajes, capítulos, situaciones, escenarios… un esquema por encima. Finalmente elijo la idea que creo que puede ser más atractiva y me va a dar más juego –con la que disfrutaré más-.
Una vez elegida la idea que voy a desarrollar, ya estructuro los capítulos, busco posibles títulos para estos (me ayuda mucho a resumir en qué va a centrarse), argumento, personajes, escenarios… etc y cuando considero que todo encaja empiezo a escribir siguiendo el esquema previsto. Esto no quiere decir que una vez manos a la obra no cambie alguna cosa o incorpore situaciones con las que no había contado, aunque he de decir que trato de seguir el esquema previsto.
P.- ¿Usas mucho la papelera? Quiero decir, sigues el ejemplo de Blanca Andreu, quien en una anterior entrevista nos decía que hay que pensárselo mucho para poner en el papel algo que merezca la pena ser leído.
R.- No me considero una persona impulsiva escribiendo. Suelo meditar y plantearme qué voy a escribir, barajar muchas veces varias opciones, incluso escribirlas en diferentes colores para al día siguiente leerlas y decantarme por una de ellas. Evidentemente en los textos hay que meter tijera una y otra vez… hasta el punto que puede llegar a convertirse en una obsesión.
P.- Tengo entendido que pronto tendrás otra novela en las librerías.
R.- En enero se publicarán varios álbumes ilustrados, también con la editorial Edimáter, y estoy acabando de escribir una novela juvenil, pero que como es lógico aún no la he enviado a ninguna editorial…
P.- Pero no sólo de libros vive la mujer, que también te podemos encontrar en muchos sitios de la red. ¿Puedes decirnos cuales son y cuánto tiempo dedicas a ellos?
R.- En realidad se me puede encontrar en mi website “muchacha de sal” y en facebook. No te sabría decir el tiempo que le dedico a mi espacio, suelo preparar un par de entradas a la semana, a veces alguna más dependiendo del tiempo que disponga -que no suele ser mucho-. Y en facebook lo voy consultando a lo largo del día, intento que no me quite demasiado tiempo, aunque hay otros días que no me importa detenerme más a leer las noticias que la gente va colgando. Las hay realmente curiosas.
P.- ¿Escribir es al mismo tiempo un regalo y una opresión?
R.- Parte y parte, es algo con lo que disfruto enormemente, pero también me exijo mejorar y perfeccionar la técnica, por lo que a veces llego a sentir una opresión. De todas formas, cuando esto sucede me tomo un descanso; quiero disfrutar cuando escribo.
P.- Tú has escrito cuentos y novelas. Haruki Murakami dijo una vez que escribir novela es un reto, escribir cuentos un placer, que es la diferencia entre plantar un bosque o plantar un jardín. ¿Cómo lo ves?
R.- Personalmente disfruto más escribiendo cuentos. Uno de los motivos es que cuando escribo una novela a menudo he de tenerla parada durante una temporada por falta de tiempo. Me agota el reengancharme de nuevo a ella para detenerme otra vez…, por eso me gusta empezar a escribir las novelas en épocas en las que tengo vacaciones y sé a ciencia cierta que podré dedicarme durante muchos días seguidos a ellas, sin tener que mirar el reloj para irme a la cama. Es lo que tiene el no ser una escritora a tiempo completo.
P.: Y como esta sección se llama Hablando de Libros, el futuro de los mismos, ¿cómo lo ve la licenciada en Bellas Artes?
R.- Veo un futuro esperanzador, con autores novedosos y creativos. Formatos nuevos y sobre todo muchas bibliotecas llenas de lectores de todas las edades.
Ha sido un placer. Ojalá nunca se pierda el mundo de fantasía, el reino del rey Abú.
El placer ha sido mío. Ojalá, porque sin ese mundo los libros dejarían de tener sentido y sería una verdadera tragedia.
Sus cuentos han sido traducidos al inglés, italiano, francés, alemán, portugués, gallego, valenciano, euskera y asturiano.
Autora de: Kepín vuela por primera vez (Sieteleguas), Mapi la alegre locomotora de vapor (Sieteleguas), Nora la niña de Sal (Pintar-Pintar), Nela (Edimáter), Germán el pequeño submarino (Edimáter), Floro, el globo aerostático (Edimáter).
Una entrevista de Francisco Javier Illán Vivas
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Pregunta.- En busca del tesoro del rey Abú está destinado a niños y niñas a partir de 8 años, una edad donde los sueños son infinitos y la vida interminable.
Respuesta.- Sí, aunque también es una edad en la que las ilusiones se pueden helar y desvanecerse. Cuando esto ocurre se extingue el infinito y se evaporan los sueños poco a poco, y casi sin que nos lleguemos a dar cuenta podemos crecer dejando de soñar.
P.- En parte esta novela es un sueño. Pero, y a pesar de ello, Miquel cree que cada día es una ocasión para descubrir nuevas emociones.
R.- Miquel es un niño, y como tal tiene la frescura y la capacidad de entusiasmarse cada día. El por qué llega un día, una edad…, en la que dejamos de sorprendernos con facilidad y en el que dejamos de soñar es un misterio que Miquel tendrá que descubrir para salvar el mundo de los sueños.
P.- ¿Cuántos niños y niñas aman los sueños tanto como los ama Miquel?
R.-Desearía que fueran muchos… Soñar ayuda a superar las dificultades, a gozar de la vida y nos hace más felices. Un niño que sueña, que fantasea, es sin duda un niño feliz.
P.- Y ya que hablamos de sueños, ¿por qué los hombres- las personas no niños- dejaron de darles importancia?
R.- La mayoría de los adultos son incapaces de ver lo “extraordinario” en lo cotidiano. Soñamos todos los días, nos acostumbramos a ello… sin embargo, cada sueño es algo tan mágico como pudiera serlo si pudiéramos sumergirnos en la historia de un libro. Nos permite vivir en otro tiempo, en otro espacio, conocer nuevas personas. Es algo extraordinario, ¿no crees?
P.- Me recuerdo jugando con recortes de revistas, o de periódicos, con cajas de cartón (¡cuántos castillos hicimos con ellas!), pero ahora veo a los niños más con máquinas de juegos digitales. ¿Desaparecerá el reino del rey Abú?
R.- En realidad, es responsabilidad de cada uno de nosotros que no desaparezca. En cada hogar hay un reino que debemos salvar, es una importante misión en la que todos debiéramos implicarnos. Sin sueños ni fantasía es muy complicado encontrar la felicidad.
P.- Y, si eso ocurriera, que temo así sea, tan verdad como que desaparecerá el Ártico, ¿cambiará la vida de los hombres hasta el punto de no hallar la felicidad?
R.- Yo no concibo vivir sin soñar, ni tan si quiera concibo la vida sin compartir los sueños. Prefiero ser optimista y pensar que mientras haya niños, niñas y si acaso artistas –que no son pocos- el reino del rey Abú no desaparecerá.
P.- La Osa Menor de Edimáter es una colección de narrativa de temas diversos, pero todas ellas de forma implícita guardan un tema en común: los valores humanos. ¿Cuáles has querido resaltar en esta novela?
R.- A través de esta novela he querido crear un clima de magia y fantasía, así como en su lectura transmitir mensajes basados en valores tales como la amabilidad, valor a la naturaleza, bondad, gratitud y amistad. Espero haberlo conseguido.
P.- Las ilustraciones de Marina Seoane, a quien en algún momento tendré que entrevistar, ¿cumplimentan el texto hasta el punto de que la novela sería otra sin ellas?
R.- Sí, desde el punto de vista en el que escritor/a e ilustrado/a forman un equipo que deben complementarse. Y al igual que ocurre en cualquier equipo, el resultado final es muy distinto y varía si son unos miembros y no otros. Es más, tengo una anécdota muy curiosa relacionada con la pregunta que me haces. No recuerdo muy bien la edad que yo tendría, quizá unos 9 años. Uno de los libros que leí en esa época me cautivó espacialmente. Sus ilustraciones –que no eran muchas y estaban hechas a plumilla- me hicieron disfrutar de la lectura de tal forma que durante todos estos años he guardado en mi memoria esas sensaciones como quien guarda algo muy especial. No hace mucho, un par de veranos, recogí ese libro de la casa de mis padres, se titulaba “La hija del espantapájaros” y estaba ilustrado casualmente por Marina Seoane, a quien ya conocía y con quien ya sabía que iba que iba a compartir varios proyectos. Fue una agradable coincidencia que me hace valorar aún más si cabe el trabajo de un ilustrador/a independientemente de si hay muchas o pocas ilustraciones en un libro o de si son en color o no.

P.- Como Miquel, ¿Fátima siempre quiso ser escritora?
R.-No. He de reconocer que jamás me lo había planteado hasta hace unos tres años. Mi sueño era ser pintora y curiosamente quería ilustrar “cuentos infantiles”, escribía textos con el fin de tener algo propio que ilustrar. Hace unos años, no sé aún muy bien por qué, envié a un concurso uno de esos textos que había escrito en la época en la que estudiaba en la facultad, y escribí un texto nuevo para otro concurso. Resultó que fui finalista en los dos concursos, uno de ellos con muchos participantes (más de 8000). Esto fue determinante para que mi concepto de escribir cambiara y para adentrarme en el mundo de la literatura de una forma activa.
P.- Háblame de tu proceso creativo, en especial, de un libro de estas características, dirigido al público infantil.
R.- Creo que el proceso creativo que sigo es bastante común. Lo que acostumbro a hacer antes de empezar a escribir una novela es recoger en un folio ideas sueltas en base a qué me apetece contar, luego cada una de estas ideas la ramifico a su vez en otras ideas: cómo podría contar esa historia, posibles personajes, capítulos, situaciones, escenarios… un esquema por encima. Finalmente elijo la idea que creo que puede ser más atractiva y me va a dar más juego –con la que disfrutaré más-.
Una vez elegida la idea que voy a desarrollar, ya estructuro los capítulos, busco posibles títulos para estos (me ayuda mucho a resumir en qué va a centrarse), argumento, personajes, escenarios… etc y cuando considero que todo encaja empiezo a escribir siguiendo el esquema previsto. Esto no quiere decir que una vez manos a la obra no cambie alguna cosa o incorpore situaciones con las que no había contado, aunque he de decir que trato de seguir el esquema previsto.
P.- ¿Usas mucho la papelera? Quiero decir, sigues el ejemplo de Blanca Andreu, quien en una anterior entrevista nos decía que hay que pensárselo mucho para poner en el papel algo que merezca la pena ser leído.
R.- No me considero una persona impulsiva escribiendo. Suelo meditar y plantearme qué voy a escribir, barajar muchas veces varias opciones, incluso escribirlas en diferentes colores para al día siguiente leerlas y decantarme por una de ellas. Evidentemente en los textos hay que meter tijera una y otra vez… hasta el punto que puede llegar a convertirse en una obsesión.
P.- Tengo entendido que pronto tendrás otra novela en las librerías.
R.- En enero se publicarán varios álbumes ilustrados, también con la editorial Edimáter, y estoy acabando de escribir una novela juvenil, pero que como es lógico aún no la he enviado a ninguna editorial…
P.- Pero no sólo de libros vive la mujer, que también te podemos encontrar en muchos sitios de la red. ¿Puedes decirnos cuales son y cuánto tiempo dedicas a ellos?
R.- En realidad se me puede encontrar en mi website “muchacha de sal” y en facebook. No te sabría decir el tiempo que le dedico a mi espacio, suelo preparar un par de entradas a la semana, a veces alguna más dependiendo del tiempo que disponga -que no suele ser mucho-. Y en facebook lo voy consultando a lo largo del día, intento que no me quite demasiado tiempo, aunque hay otros días que no me importa detenerme más a leer las noticias que la gente va colgando. Las hay realmente curiosas.
P.- ¿Escribir es al mismo tiempo un regalo y una opresión?
R.- Parte y parte, es algo con lo que disfruto enormemente, pero también me exijo mejorar y perfeccionar la técnica, por lo que a veces llego a sentir una opresión. De todas formas, cuando esto sucede me tomo un descanso; quiero disfrutar cuando escribo.
P.- Tú has escrito cuentos y novelas. Haruki Murakami dijo una vez que escribir novela es un reto, escribir cuentos un placer, que es la diferencia entre plantar un bosque o plantar un jardín. ¿Cómo lo ves?
R.- Personalmente disfruto más escribiendo cuentos. Uno de los motivos es que cuando escribo una novela a menudo he de tenerla parada durante una temporada por falta de tiempo. Me agota el reengancharme de nuevo a ella para detenerme otra vez…, por eso me gusta empezar a escribir las novelas en épocas en las que tengo vacaciones y sé a ciencia cierta que podré dedicarme durante muchos días seguidos a ellas, sin tener que mirar el reloj para irme a la cama. Es lo que tiene el no ser una escritora a tiempo completo.
P.: Y como esta sección se llama Hablando de Libros, el futuro de los mismos, ¿cómo lo ve la licenciada en Bellas Artes?
R.- Veo un futuro esperanzador, con autores novedosos y creativos. Formatos nuevos y sobre todo muchas bibliotecas llenas de lectores de todas las edades.
Ha sido un placer. Ojalá nunca se pierda el mundo de fantasía, el reino del rey Abú.
El placer ha sido mío. Ojalá, porque sin ese mundo los libros dejarían de tener sentido y sería una verdadera tragedia.
lunes, 7 de diciembre de 2009
Enric Herce nos cuenta sus experiencias frikis
Enric Herce Escarrá, Barcelona, 1972, es licenciado en Filología Inglesa y aunque ha desempeñado distintos trabajos como el de webmaster o profesor de inglés, en la actualidad trabaja como técnico especialista en la Biblioteca de Letras de la Universidad Rovira i Virgili, de Tarragona.
Ganador del primer premio MiasMa de relatos de terror en catalán, el Tierra de Leyendas IV de sedice.com y finalista del segundo premio MiasMa de relatos de terror en catalán y del certamen de relatos cortos “Einstein y el Quijote” convocado por el Ciemat, ha publicado en versión digital la novela corta La luna dormida, con Ediciones Efímeras, así como diversos relatos y poesías en diferentes fanzines (Catarsi, Tierras de Acero MGZN, Miasma y Mascarada); en otros tantos ezines (BEM on line, Aurora Bitzine, NGC 366,...) y en la revista Historias Asombrosas.
Ha sido recogido en diferentes antologías: Tierras de Leyendas IV, Tierras de Leyendas V, De la caballería andante a la teoría de la relatividad y en el Visiones 2008 de la AEFCFT, de próxima aparición.
Friki es su primera incursión en la literatura infantil.
Una entrevista de Francisco Javier Illán Vivas
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Pregunta.- Enric, eres licenciado en filología inglesa, has trabajado de webmaster y profesor de inglés, pero te ganas la vida como técnico especialista en una biblioteca. Un viaje, no sé si largo o no, para regresar a los libros.
Respuesta.- En realidad la literatura siempre ha estado ahí. Cuando no formaba parte directa de mi trabajo, como en mi época de webmaster o profesor, lo compensaba escribiendo y leyendo más que nunca. El viaje se me ha hecho cortísimo, pero creo que eso le pasa a todo el mundo.
P.- Hasta la fecha tu faceta creativa ha estado orientada al relato fantástico, a las historias asombrosas. Incluso tu primera novela, La luna dormida, tocaba el género de terror. Un género en el que fuiste finalista del premio MiasMa.
R.- Me gusta disfrutar de historias realistas en el cine y en la literatura, pero cuando soy yo el que toma el timón de la nave el elemento fantástico casi siempre termina por aparecer. Ahora lo hago de forma consciente, pero cuando empecé a ensuciar folios surgió de forma natural, nada premeditada. Evidentemente no descarto escribir algo fuera del género, de hecho estoy casi convencido de que algún día me apetecerá hacerlo. Me gusta que mis proyectos sean lo más distintos posibles y supongo que, tarde o temprano, iré en esa dirección.
Recuerdo el premio Miasma con un cariño inmenso. Gané la primera convocatoria del premio de terror y quedé finalista en la segunda. Nunca había asistido a una entrega de premios y la verdad es que lo conservo como uno de los momentos más emocionantes de mi vida. Pocas veces he estado tan nervioso. Por desgracia, a día de hoy, tanto el fanzine como el premio Miasma ya han desaparecido.
P.- Con Friki experimentas un nuevo campo, la literatura infantil.
R.- Cierto. El Premio Barco de Vapor fue el acicate perfecto para lanzarme a esta aventura. Empecé con suma cautela, midiendo cada palabra y usando estructuras sencillas, consciente de que no podía escribir igual que cuando me dirigía a un lector adulto; pero a medida que avanzaba y cogía el tono, la historia avanzó a pasos agigantados y disfruté el proceso muchísimo. No gané el premio, pero ha terminado siendo mi primer libro publicado en papel.
P.- Pero que no se confundan los lectores. En Friki encontraremos todo ese mundo del que hemos hablado: fantasía, ciencia ficción, toques de terror en los kranks, informática y cuentos, mucho cuento encadenado.
R.- Tú lo has dicho. La primera parte del libro se centra en Tomás y sus circunstancias, pero en la segunda la trama se desborda por completo y pasamos de un plano cotidiano a uno intergaláctico en el que las naves espaciales y los alienígenas toman un papel protagonista, hasta llegar a ese acto final metanarrativo.
P.- Para un admirador de Elvis como quien te entrevista, que sea citado en una novela es todo un placer. ¿Cómo se te ocurrió esa escena y por qué El rey del rock?
R.- Fue una inspiración del momento. Quería darle un toque de humor al hecho de que los alienígenas hubieran intentado contactar con alguien que ellos consideraban erróneamente como el ser más importante del planeta. Tenía que ser alguien con un título ficticio pero tremendamente popular. Elvis me vino a la cabeza en seguida. Entendí que muchos niños de hoy no sabrían quien es Elvis, pues es un referente que les empieza a caer lejos, pero decidí mantenerlo convencido de que era la elección que mejor encajaba en la historia y que no estaba de más darlo a conocer a aquellos jóvenes lectores que ignoraran de su existencia.
P.- Expliquémosle, a quien no lo sepa, qué es el OECI.
R.- Son las siglas de la Organización Estelar de Conflictos interplanetarios. Un ente ficticio que vela por mantener el orden en la galaxia interviniendo como mediador en caso de disputa entre sus planetas miembros o sus planetas miembros y terceros, como es el caso del libro.
P.- ¿Y una petición AJ-19?
R.- La denuncia más grave que un planeta puede presentar contra otro. Se produce cuando se considera que los habitantes de dicho planeta no están atendiendo debidamente con sus responsabilidades y deben ser expulsados del mismo.
P.- Se habla mucho, y se legisla, sobre la autoridad para el profesor. ¿Crees que alguna vez los directores de colegios tendrán un cañón de plasma para solucionar los conflictos o poner orden en las aulas, como le hubiese gustado a Tomas?
R.- Esperemos que no se tenga que llegar nunca a ese punto y que el sentido común, cada vez más escaso en lo referente a nuevos planes de estudio, impere. Si los padres asumen su responsabilidad de educadores y los profesores pueden desarrollar en condiciones su tarea de formadores, recibiendo el respeto que merecen, todo será mucho más sencillo.
P.- La colección La Osa Mayor de Edimáter pretende que en sus obras, de forma implícita, aparezcan valores humanos. ¿Cuál o cuales de ellos has querido resaltar?
R.- Sobre todo el derecho a ser uno mismo, a tener la valentía de serlo en lugar de terminar cediendo al estereotipo que los demás ven en nosotros. En esa misma dirección, el derecho de cada pueblo a ser respetado por sus singularidades en lugar de rechazado como algo extraño y, en consecuencia, negativo.

P.- Cambio climático, deforestación, reciclaje, uso del transporte público... Me parece un acierto incluirlo en la lectura de los más jóvenes.
R.- Es algo, por desgracia, inevitable. Tal y como estamos haciendo las cosas no nos queda otra que esperar que ellos lo hagan mucho mejor. Serán las generaciones venideras las que realmente tendrán que cargar con la responsabilidad de solucionar los problemas de sostenibilidad que nosotros les dejaremos en herencia. Creo que es bueno que tengan conciencia de eso desde bien pequeños. Lo que sí intenté es presentar el asunto de una forma distinta, que invitara a la reflexión presentando datos reales, ejemplos mundanos y una aventura entretenida, quise eludir en todo momento el panfleto demagógico.
P.- La novela está dedicada a Enric y Maribel, pero quiero destacar que al final del libro, en agradecimientos, no olvidas citar a más de cincuenta personas.
R.- La novela está dedicada a mis padres, pero como muy bien dices los agradecimientos son largos. De hecho su redacción me llevó más tiempo que alguno de los capítulos del libro. Como apunto ahí mismo, una primera novela es la primera parada de un largo camino y son muchos los arrieros que uno se ha encontrado a lo largo del mismo; creo que no hay nada más satisfactorio que entender lo mucho que se les tiene que agradecer y poder hacerlo. La editorial estuvo a punto de prescindir de los agradecimientos por considerar que no pegaban en un libro infantil, pero me puse muy cabezón al respecto y logré que los mantuvieran.
P.- ¿Qué estás escribiendo ahora?
R.- Tengo a medias dos novelas desde hace tiempo, una de ciencia-ficción y otra de terror. No quiero entrar en detalles por aquello de que mi ritmo de escritura actual es muy bajo y todavía no tengo claro si voy a terminarlas algún día.
P.- ¿Usas mucho la papelera? Te lo pregunto por que en una anterior entrevista Blanca Andreu nos decía que publicar un libro al año a toda costa para estar en el candelero va en detrimento de la obra, que ella usa mucho la papelera: hay que pensárselo mucho para poner en el papel algo que merezca la pena ser leído.
R.- Soy más de escribir lentamente y revisar constantemente que de avanzar a toda máquina y luego tener que usar el machete.
P.- ¿Escribir es al mismo tiempo un regalo y una opresión. Como apunta la escritora hindú Anuradha Roy?
R.- Totalmente de acuerdo y considero que eso es extensible a todo proceso creativo. Escribí una columna en Sedice que trataba precisamente este tema:
http://www.sedice.com/portada/index.php?q=node/152
P.- No me resisto a añadir esta reflexión de Francisco Gijón pone en boca de uno de los personajes de su última novela: nadie que es feliz escribe, como tampoco nace el arte de ningún ser pleno.
R.- Muchos creadores dicen que parieron sus mejores obras en épocas de crisis y entiendo que el sufrimiento es un buen motor para el arte, pero no creo que sea el único. No existe ningún ser humano pleno ni totalmente feliz. Teniendo en cuenta el mundo en el que vivimos, si existe una persona así es que es un completo idiota o un egoísta redomado y, siguiendo el razonamiento del personaje que citas, todos seríamos escritores potenciales.
P.: Haruki Murakami dijo una vez que escribir novela es un reto, escribir cuentos un placer, que es la diferencia entre plantar un bosque o plantar un jardín. Tú, que has cultivado, ambos géneros, ¿cómo lo ves?
R.- Supongo que esto depende mucho de cada escritor. Hay novelas que se escriben en semanas, incluso días, y cuentos que pueden llevar meses de trabajo. Prefiero el famosísimo símil pugilístico de Cortázar según el cual en la novela se gana al lector por puntos y en el cuento por KO. Yo añadiría que con el microrrelato se le debe noquear sin que tenga tiempo a saberse en una lona.
P.: Y como esta sección se llama Hablando de Libros, el futuro de los mismos, ¿cómo lo ve el técnico especialista de una biblioteca?
R.- Trabajo en una biblioteca universitaria donde la mayor parte de documentos tienen una función docente y de investigación, en este campo el camino a seguir está claro: el formato electrónico ofrece la inmediatez y el ahorro de espacio que necesitamos, y esa es la tendencia que se está siguiendo, especialmente en obras de consulta de corta periodicidad como repertorios jurídicos o revistas. En cuanto al libro como objeto de ocio y cultural, no tengo nada claro que se vea sustituido a corto plazo por lectores digitales. El esfuerzo que los productores de estos aparatos están haciendo por reproducir el papel, incluso el efecto de pasar las páginas, no hacen más que reafirmarlo como perfecto en su diseño, y en consecuencia, difícil de sustituir.
Ha sido un placer charlar contigo, Enric. Muchas gracias.
El placer es todo mío, Francisco. Gracias a ti.
Ganador del primer premio MiasMa de relatos de terror en catalán, el Tierra de Leyendas IV de sedice.com y finalista del segundo premio MiasMa de relatos de terror en catalán y del certamen de relatos cortos “Einstein y el Quijote” convocado por el Ciemat, ha publicado en versión digital la novela corta La luna dormida, con Ediciones Efímeras, así como diversos relatos y poesías en diferentes fanzines (Catarsi, Tierras de Acero MGZN, Miasma y Mascarada); en otros tantos ezines (BEM on line, Aurora Bitzine, NGC 366,...) y en la revista Historias Asombrosas.
Ha sido recogido en diferentes antologías: Tierras de Leyendas IV, Tierras de Leyendas V, De la caballería andante a la teoría de la relatividad y en el Visiones 2008 de la AEFCFT, de próxima aparición.
Friki es su primera incursión en la literatura infantil.
Una entrevista de Francisco Javier Illán Vivas
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Pregunta.- Enric, eres licenciado en filología inglesa, has trabajado de webmaster y profesor de inglés, pero te ganas la vida como técnico especialista en una biblioteca. Un viaje, no sé si largo o no, para regresar a los libros.
Respuesta.- En realidad la literatura siempre ha estado ahí. Cuando no formaba parte directa de mi trabajo, como en mi época de webmaster o profesor, lo compensaba escribiendo y leyendo más que nunca. El viaje se me ha hecho cortísimo, pero creo que eso le pasa a todo el mundo.
P.- Hasta la fecha tu faceta creativa ha estado orientada al relato fantástico, a las historias asombrosas. Incluso tu primera novela, La luna dormida, tocaba el género de terror. Un género en el que fuiste finalista del premio MiasMa.
R.- Me gusta disfrutar de historias realistas en el cine y en la literatura, pero cuando soy yo el que toma el timón de la nave el elemento fantástico casi siempre termina por aparecer. Ahora lo hago de forma consciente, pero cuando empecé a ensuciar folios surgió de forma natural, nada premeditada. Evidentemente no descarto escribir algo fuera del género, de hecho estoy casi convencido de que algún día me apetecerá hacerlo. Me gusta que mis proyectos sean lo más distintos posibles y supongo que, tarde o temprano, iré en esa dirección.
Recuerdo el premio Miasma con un cariño inmenso. Gané la primera convocatoria del premio de terror y quedé finalista en la segunda. Nunca había asistido a una entrega de premios y la verdad es que lo conservo como uno de los momentos más emocionantes de mi vida. Pocas veces he estado tan nervioso. Por desgracia, a día de hoy, tanto el fanzine como el premio Miasma ya han desaparecido.
P.- Con Friki experimentas un nuevo campo, la literatura infantil.
R.- Cierto. El Premio Barco de Vapor fue el acicate perfecto para lanzarme a esta aventura. Empecé con suma cautela, midiendo cada palabra y usando estructuras sencillas, consciente de que no podía escribir igual que cuando me dirigía a un lector adulto; pero a medida que avanzaba y cogía el tono, la historia avanzó a pasos agigantados y disfruté el proceso muchísimo. No gané el premio, pero ha terminado siendo mi primer libro publicado en papel.
P.- Pero que no se confundan los lectores. En Friki encontraremos todo ese mundo del que hemos hablado: fantasía, ciencia ficción, toques de terror en los kranks, informática y cuentos, mucho cuento encadenado.
R.- Tú lo has dicho. La primera parte del libro se centra en Tomás y sus circunstancias, pero en la segunda la trama se desborda por completo y pasamos de un plano cotidiano a uno intergaláctico en el que las naves espaciales y los alienígenas toman un papel protagonista, hasta llegar a ese acto final metanarrativo.
P.- Para un admirador de Elvis como quien te entrevista, que sea citado en una novela es todo un placer. ¿Cómo se te ocurrió esa escena y por qué El rey del rock?
R.- Fue una inspiración del momento. Quería darle un toque de humor al hecho de que los alienígenas hubieran intentado contactar con alguien que ellos consideraban erróneamente como el ser más importante del planeta. Tenía que ser alguien con un título ficticio pero tremendamente popular. Elvis me vino a la cabeza en seguida. Entendí que muchos niños de hoy no sabrían quien es Elvis, pues es un referente que les empieza a caer lejos, pero decidí mantenerlo convencido de que era la elección que mejor encajaba en la historia y que no estaba de más darlo a conocer a aquellos jóvenes lectores que ignoraran de su existencia.
P.- Expliquémosle, a quien no lo sepa, qué es el OECI.
R.- Son las siglas de la Organización Estelar de Conflictos interplanetarios. Un ente ficticio que vela por mantener el orden en la galaxia interviniendo como mediador en caso de disputa entre sus planetas miembros o sus planetas miembros y terceros, como es el caso del libro.
P.- ¿Y una petición AJ-19?
R.- La denuncia más grave que un planeta puede presentar contra otro. Se produce cuando se considera que los habitantes de dicho planeta no están atendiendo debidamente con sus responsabilidades y deben ser expulsados del mismo.
P.- Se habla mucho, y se legisla, sobre la autoridad para el profesor. ¿Crees que alguna vez los directores de colegios tendrán un cañón de plasma para solucionar los conflictos o poner orden en las aulas, como le hubiese gustado a Tomas?
R.- Esperemos que no se tenga que llegar nunca a ese punto y que el sentido común, cada vez más escaso en lo referente a nuevos planes de estudio, impere. Si los padres asumen su responsabilidad de educadores y los profesores pueden desarrollar en condiciones su tarea de formadores, recibiendo el respeto que merecen, todo será mucho más sencillo.
P.- La colección La Osa Mayor de Edimáter pretende que en sus obras, de forma implícita, aparezcan valores humanos. ¿Cuál o cuales de ellos has querido resaltar?
R.- Sobre todo el derecho a ser uno mismo, a tener la valentía de serlo en lugar de terminar cediendo al estereotipo que los demás ven en nosotros. En esa misma dirección, el derecho de cada pueblo a ser respetado por sus singularidades en lugar de rechazado como algo extraño y, en consecuencia, negativo.

P.- Cambio climático, deforestación, reciclaje, uso del transporte público... Me parece un acierto incluirlo en la lectura de los más jóvenes.
R.- Es algo, por desgracia, inevitable. Tal y como estamos haciendo las cosas no nos queda otra que esperar que ellos lo hagan mucho mejor. Serán las generaciones venideras las que realmente tendrán que cargar con la responsabilidad de solucionar los problemas de sostenibilidad que nosotros les dejaremos en herencia. Creo que es bueno que tengan conciencia de eso desde bien pequeños. Lo que sí intenté es presentar el asunto de una forma distinta, que invitara a la reflexión presentando datos reales, ejemplos mundanos y una aventura entretenida, quise eludir en todo momento el panfleto demagógico.
P.- La novela está dedicada a Enric y Maribel, pero quiero destacar que al final del libro, en agradecimientos, no olvidas citar a más de cincuenta personas.
R.- La novela está dedicada a mis padres, pero como muy bien dices los agradecimientos son largos. De hecho su redacción me llevó más tiempo que alguno de los capítulos del libro. Como apunto ahí mismo, una primera novela es la primera parada de un largo camino y son muchos los arrieros que uno se ha encontrado a lo largo del mismo; creo que no hay nada más satisfactorio que entender lo mucho que se les tiene que agradecer y poder hacerlo. La editorial estuvo a punto de prescindir de los agradecimientos por considerar que no pegaban en un libro infantil, pero me puse muy cabezón al respecto y logré que los mantuvieran.
P.- ¿Qué estás escribiendo ahora?
R.- Tengo a medias dos novelas desde hace tiempo, una de ciencia-ficción y otra de terror. No quiero entrar en detalles por aquello de que mi ritmo de escritura actual es muy bajo y todavía no tengo claro si voy a terminarlas algún día.
P.- ¿Usas mucho la papelera? Te lo pregunto por que en una anterior entrevista Blanca Andreu nos decía que publicar un libro al año a toda costa para estar en el candelero va en detrimento de la obra, que ella usa mucho la papelera: hay que pensárselo mucho para poner en el papel algo que merezca la pena ser leído.
R.- Soy más de escribir lentamente y revisar constantemente que de avanzar a toda máquina y luego tener que usar el machete.
P.- ¿Escribir es al mismo tiempo un regalo y una opresión. Como apunta la escritora hindú Anuradha Roy?
R.- Totalmente de acuerdo y considero que eso es extensible a todo proceso creativo. Escribí una columna en Sedice que trataba precisamente este tema:
http://www.sedice.com/portada/index.php?q=node/152
P.- No me resisto a añadir esta reflexión de Francisco Gijón pone en boca de uno de los personajes de su última novela: nadie que es feliz escribe, como tampoco nace el arte de ningún ser pleno.
R.- Muchos creadores dicen que parieron sus mejores obras en épocas de crisis y entiendo que el sufrimiento es un buen motor para el arte, pero no creo que sea el único. No existe ningún ser humano pleno ni totalmente feliz. Teniendo en cuenta el mundo en el que vivimos, si existe una persona así es que es un completo idiota o un egoísta redomado y, siguiendo el razonamiento del personaje que citas, todos seríamos escritores potenciales.
P.: Haruki Murakami dijo una vez que escribir novela es un reto, escribir cuentos un placer, que es la diferencia entre plantar un bosque o plantar un jardín. Tú, que has cultivado, ambos géneros, ¿cómo lo ves?
R.- Supongo que esto depende mucho de cada escritor. Hay novelas que se escriben en semanas, incluso días, y cuentos que pueden llevar meses de trabajo. Prefiero el famosísimo símil pugilístico de Cortázar según el cual en la novela se gana al lector por puntos y en el cuento por KO. Yo añadiría que con el microrrelato se le debe noquear sin que tenga tiempo a saberse en una lona.
P.: Y como esta sección se llama Hablando de Libros, el futuro de los mismos, ¿cómo lo ve el técnico especialista de una biblioteca?
R.- Trabajo en una biblioteca universitaria donde la mayor parte de documentos tienen una función docente y de investigación, en este campo el camino a seguir está claro: el formato electrónico ofrece la inmediatez y el ahorro de espacio que necesitamos, y esa es la tendencia que se está siguiendo, especialmente en obras de consulta de corta periodicidad como repertorios jurídicos o revistas. En cuanto al libro como objeto de ocio y cultural, no tengo nada claro que se vea sustituido a corto plazo por lectores digitales. El esfuerzo que los productores de estos aparatos están haciendo por reproducir el papel, incluso el efecto de pasar las páginas, no hacen más que reafirmarlo como perfecto en su diseño, y en consecuencia, difícil de sustituir.
Ha sido un placer charlar contigo, Enric. Muchas gracias.
El placer es todo mío, Francisco. Gracias a ti.
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