domingo, 16 de agosto de 2009

Christian Essenwanger y los Nidos



Christian Essenwanger nació en la ciudad blanca de Arequipa-El Perú el 12 de agosto del año 1972. Peruano de nacimiento y alemán por ascendencia. Luego de culminar sus estudios secundarios ingresó en la Escuela Nacional de Marina Mercante. Los siguientes once años los dedicó a la mar y a los barcos en los diferentes cargos de su especialidad, recorriendo gran parte del mundo y conociendo culturas diferentes. En 2002, ya viviendo en Alemania, se decidió, por fin, a poner por escrito las muchas ideas y sueños que conforman su primera obra, la que nos ocupa, Nidos I: La tentación.

Una entrevista de Francisco Javier Illán Vivas.
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Pregunta.- Por su biografía podemos entender que, aunque la afición a la literatura se despertó pronto en usted, no es hasta 2002, y ya residiendo en Alemania, cuando se decide a escribir.
Respuesta.- Sí, así es. Y todo se debió a un sueño en el que vi partes de lo que más tarde sería Nidos I: La tentación. Cuando desperté serían cerca de las tres de la madrugada, y me dije que esa vez sí debía levantarme y escribir al menos en un papel pequeño lo que recordaba. No deseaba olvidarlo como otras veces. Pero sobre el escritorio encontré mi portátil más rápido que un papel, abrí entonces un documento de Word y empecé a escribir los retazos de aquel sueño. Mi esposa, al despertar por la mañana, me encontró aún escribiendo en el portátil. Como es de imaginar, me preguntó: «Amor, ¿qué haces?», yo le respondí: «Escribo un libro». Desde ahí no he podido detenerme. Llevo tres completos, y tengo ahora mismo dos empezados: Jarana, uno con el que procuro probar otro estilo, y Nidos II, la continuación de mi primera obra.


P.- Tan sólo hacía un año que usted vivía en Alemania. ¿Qué le llevó desde su Perú natal, y esa ciudad que califica como blanca, Arequipa, a residir en Horst (Holstein), Alemania?
R.- El amor. Como marino, como peruano, llevaba ya seis años cruzando el charco por lo menos dos veces al año para trabajar en una empresa española como oficial. Pero los contratos eran de mínimo ocho meses, y eso a la vez significaba estar el mismo tiempo alejado de la mujer que en el 2001 se convirtió en mi esposa. Entonces decidimos venirnos a Alemania para tratar de buscar un futuro distinto sin estar tan separados el uno del otro. Dios mediante, lo hemos conseguido. Hoy ya no navego y me puedo dedicar a mi trabajo, y a mi sueño que es escribir, sin necesidad de dormir a miles de millas en una cama fría.


P.- Entrando ya en la novela, esta primera parte se desarrolla sobre todo en El Perú, más concretamente en el barrio de Chorrillos, Lima, un lugar donde usted realizó estudios secundarios.
R.- Y del que tengo los mejores recuerdos de mi niñez. Debe ser por eso mismo que relacioné mi primera obra con el lugar en donde yo jugué al fútbol en las calles, o en donde quizá besé a mi primer amor. Es más, a finales del año pasado tuve la oportunidad de ir de vacaciones a Perú, y no perdí la oportunidad de darme una vuelta por ese hermoso barrio. Me dio gusto ver lo mucho que hoy ha cambiado para bien, caminar por las calles o mirar con melancolía la esquina en donde me reunía con antiguos amigos a conversar. Y, sobre todo, aproveché para visitar los rincones que yo describo en Nidos I: La tentación.


P.- Una de las dudas que se han producido con su novela, y en los foros de Internet hemos sido testigos, es su catalogación. En la porta aparece como ciencia-ficción, pero yo la veo más como terror o misterio, y otros lectores la han catalogado como narrativa-ficción. ¿Cómo la cataloga usted?
R.- El tema del error, como comentando en los foros, de colocar a Nidos dentro del género de ciencia-ficción, digamos, nuevamente, que fue un error mío de escritor novel y una falta de correcto asesoramiento por parte de la editorial. Sobre cómo yo catalogo mi propia novela, pues te diré que estoy acostumbrado a decir, será por lo que no vivo en un país de habla hispana, que Nidos I: La tentación es un thriller de ficción. Pero en español digo que es Narrativa-terror moderno. Ya sabes, en ese subgénero de la narrativa que toma prestado de lo fantástico, del terror gótico, del misterio y otros.


P.- El protagonista es un sacerdote católico, Pablo Rieger, y frente a él, Abaddón, nada menos que un ángel rebelde. Y alrededor de todo esto, la Iglesia de Roma y la verdadera fe.
R.- Creo que ni yo hubiera podido resumir mi obra en tan pocas palabras. La trama es esa, la lucha de un sacerdote católico primero por sacar adelante la feligresía del barrio de Chorrillos, en Lima, y de ahí las vicisitudes que el pobre hombre tiene que vivir para enfrentar al ángel rebelde Abaddón y las consecuencias de estos enfrentamientos. En torno, claro, la Iglesia Católica y un grupo extraño, que afirma practicar una fe distinta y que trata de ayudarlo.


P.- Cuenta usted que a lo largo de las siguientes entregas (Nidos tendrá cuatro), se verá que ha escrito una novela pensando en los eternos buscadores de una verdadera fe.
R.- Soy de los que piensan que la fe no es una cuestión de palabra o de ir a misa los domingos, tampoco de pasarse meditando toda la vida con la cabeza rapada para alcanzar un hipotético Nirvana, o de colocar una bomba por promesas de cielo o vida eterna, sino más bien de experiencia personal. Por eso me decido a contar la historia de una persona, de una experiencia única como puede ser la de usted, la del vecino o la mía, claro que en este caso me decidí por un sacerdote católico. Si hubiera nacido en Alemania, quizá hubiera sido evangélico o protestante, o de repente si la vida me hubiera llevado por el Asia, pues un budista o un seguidor de Zoroastro. En todo caso, lo que importa es la individualidad y las propias experiencias. Así como no hay dos personas iguales en el mundo, por más de que existan los gemelos, pues creo que tampoco hay una experiencia religiosa igual o similar a otra.


P.- ¿Ninguna de las religiones existentes es entonces la verdadera fe?
R.- Creo que no. Como te digo, es cuestión de experiencia personal. Pero es la mía una opinión, una fe, o una versión como la de millones en el mundo. Nada más. No deseo pecar afirmando poseer la verdad, o de decir que mi prójimo está equivocado.


P.- Dígame, y perdone mi ignorancia, ¿existen ángeles rebeldes en otras religiones diferentes a la católica?
R.- Para responder a esta pregunta, debería primero aclarar que, para el padre católico, Abaddón es un demonio, y para el grupo extraño que practica una fe distinta, un ángel rebelde. Entonces, si partimos de la base de que son al fin y al cabo nombres distintos para definir o nombrar a los ángeles que encabezados por Lucifer osaron revelarse contra Dios, pues sí, la respuesta sería sí. Al menos en las religiones que tienen raíces en el judaísmos, cristianismo. Ahora, sabemos que hasta los dioses del Olimpo también se revelaban y tenían cualidades humanas, como la ira, las ganas de castigar y el perdón, pues creo también que sí, que en muchas otras también hay ángeles rebeldes, lo que pasa es que tendrán otros nombres.


P.- En el comentario de su novela dije que usted no desaprovechaba oportunidad, a lo largo de la narración, para lanzar puyas contra la Iglesia Católica.
R.- El comentario me parece inapropiado, y que se haya sentido ofendido al punto de casi dejar la lectura de mi obra, pues también. Pero, como escritor, creo que hay que encajar todo tipo de críticas con profesionalismo, a la vez que se agradece y se sonríe por cualquier apoyo o buen comentario. Mas, como dije antes, si mi personaje hubiera sido protestante, pues de repente las «puyas» serían contra estos. O en el caso de budista, pues que Buda no me parece nada más que un tipo que se dedicó a meditar toda la vida en vez de ser verbo, acción. O que jamás llegó a alcanzar un concepto de la divinidad, produciendo que sus seguidores lo consideraran a él al nivel de los dioses. O cualquier otro ejemplo que el curso de la historia de mi obra hubiera generado (ficción). Claro, yo nací en un país católico, con tradiciones católicas, pero a Dios gracias en un hogar en el que nunca nos impusieron una creencia, o una fe. Entiende, de esas que, o vienes a misa todos los domingos para comulgar y para contarle al sacerdote de turno tus pecadillos más terribles, o te vas al infierno a que ese tipo de cuernos con una cola que da miedo te pinche con su tridente toda la eternidad mientras te quemas en el fuego infinito.


P.- Como ya hemos dicho, otro de los puntos fuertes de la trama es la secta Nidos. Veo que es usted un conocedor profundo de las sectas. Le habrá llevado bastante tiempo de investigación.
R.- Creo que afirmar que soy yo un profundo conocedor de las sectas, es algo erróneo. Efectivamente, después del sueño que tuve, y una vez que comencé a escribir la novela, me puse a investigar sobre distintas sectas; pero me di cuenta pronto que no era lo que yo deseaba. Yo había visto algo, y no quería cambiarlo, menos dejarme influenciar por un modelo o patrón, por decir algo. El resultado: Nidos. Es más, hablando de patrones, me gustaría aclarar una idea equivocada que he leído en algunos comentarios sobre mi novela en Internet. Yo, en mi biografía, he puesto que me gusta el trabajo de Dan Brown, pero eso no significa que sea una copia de alguna obra de él o que mi trabajo no sea inédito. De hecho, cuando yo leí por primera vez alguna novela de Dan Brown, ya hacía mucho que Nidos estaba terminado. Pienso, además, que cuando se trata de ficción, hay por supuesto que investigar, e investigar bien para no cometer errores, pero no por ello sacrificar la propia ficción de uno, si no, ¿qué gracia tendría todo?


P.- ¿Son tan violentas como nos las describes en Nidos I?
R.- Bueno, no te lo puedo contestar por lo mismo que te dije acerca de mi decisión de crear, digamos, mi propia secta (ficción). Eso sí, creo sinceramente que los Nidos sí son una secta violenta y ya lo ha demostrado en Nidos I: La tentación. Ahora, lo que tengan por hacer en las siguientes tres partes, pues te confieso que ni yo lo sé.


P.- ¿El autor no lo sabe?
R.- (Risas) Sí, claro. Pero no soy de los que trabajan con un argumento y una estructura de principio a fin. Sé adónde quiero llegar, y la mayoría de veces también cómo, el resto, pues me dejo sorprender. Me gusta mucho meter a mis personajes en problemas, y, con el fluir de la tinta, descubrir como salen de estos. Además, sin creer que estoy loco, eso se lo dejo a mi esposa, a veces pienso que son ellos mismos los que me susurran su historia al oído.


P.- Nidos es una secta luciferina, no satánica. ¿Puede contarnos la diferencia?
R.- Bueno, para contarte la diferencia, tengo que revelarte un secreto a voces. El único libro que ha tenido y que tendrá influencia en Nidos, es el que yo denomino al principio de la obra como La Quinta Revelación de Época y de la que tomo dos pequeños extractos con, por supuesto, el permiso correspondiente. Ahí es donde se explica que Lucifer y Satán, dos nombres que a veces son confundidos, son en realidad seres diferentes. Por eso yo creé la secta Nidos, una secta luciferina porque siguen a Lucifer, y no a Satán. Una cosa es adorar como a un Dios al que fue el líder de una rebelión celestial, y otra muy distintita hacerlo con sus lugartenientes.


P.- Ya hemos hablado de que la serie tendrá cuatro entregas. ¿Cómo van las siguientes?
R.- Como todo escritor novel, buscando siempre una manera de dar a conocer lo que deseas contar, pues me estoy dedicando a escribir otras novelas, ideas que tenía también en mente. El resultado es que tengo dos listas y que aún no he publicado, se llaman Delirium y Fobos. De Nidos de momento solo he empezado la parte dos y de las siguientes tengo solo el bosquejo de lo que quiero que sean. El resto, la verdad, no deseando ofender a los personajes de mi historia, espero a que ellos se decidan a contármelo.


P.- ¿Nos puede contar algo acerca de sus otras dos novelas aún no publicadas?
R.- Claro. Ambas son de terror. Por eso es que me gusta el alias que utilizo en Internet: Cholo-King. «Cholo», porque nunca olvido ni olvidaré de dónde vengo, y «King» en honor al maestro de este género.
Delirium es la narración que hace un hombre acerca de por qué está encerrado de por vida en una cárcel psiquiátrica, cuando él afirma ser inocente y culpa de todo a un fantasma de mujer a la que él denomina la Maligna, y acerca de sus últimos días hasta que decide suicidarse al día siguiente de enviar sus escritos a un estudiante de psicología que más tarde se encargará de estudiarlos y publicarlos. Una historia de fantasmas, posesiones demoníacas, ouijas, y otros mundos. Asimismo sobre la vida misma, con sus vicios y virtudes y cómo pueden llegar a maltratar la cordura de las personas. Para bien, o para mal.
Fobos habla de los miedos, conscientes y subconscientes; sobre esas fobias que tienen personas comunes y corrientes como usted o yo. Se desarrolla en el metro de Hamburgo, en donde un grupo de pasajeros se ve atrapado luego de una misteriosa explosión y transportado a un mundo misterioso en donde sus propios terrores los persiguen.


P.- Y volviendo a Nidos, ¿qué nos puede adelantar de Nidos II?
R.- Esta vez la historia transcurrirá entre el Perú y Alemania como lugares principales. Aparecerán nuevos personajes, y la historia nos llevará de la mano para tratar de entender un poco más sobre este misterioso grupo de Natalie y el padre Vásquez que afirma tener casi dos mil años de historia. Además, sabremos un poco más sobre el ángel rebelde Abaddón y sus planes para cumplir la profecía de los 14. Lo que sí no prometo, es demasiadas respuestas finales, recordemos que aún faltan tres libros que relatarán la experiencia de vida personal del padre Rieger, sino más bien acción, suspenso, y por qué no un toque de terror y amor.


P.- Nidos I está escrita en castellano. ¿La ha traducido al alemán?
R.- Vivo en Alemania, soy alemán por ascendencia, a la vez que español también, no sé si se lo he comentando, pero no tengo la lengua de este país como materna. Creo que me sería imposible traducirla. Es más, mi esposa, mi L.I. (Lectora Ideal) como dice Stephen King, es de profesión traductora. Y ella misma me dice que para traducir un libro, es mejor e ideal que la persona que lo haga tenga el idioma al que se va a traducir como materno. Yo, por mi parte, ya le he empezado a comentar a mi hija de dos años que a ver si los traduce cuando tenga veinte (risas). Ella, espero, crecerá con el español y el alemán como idiomas maternos.


P.: ¿Cómo es eso?
R.- Sí, sangre majorera para ser más exactos. Mi abuela que en paz descanse era española, nacida en Puerto del Rosario y enamorada de por vida de un peruano, se casó en París y vivió su vida en Lima. Tengo incluso familia en las Islas Canarias.


P.: Haruki Murakami dijo una vez que escribir novela es un reto, escribir cuentos un placer, que es la diferencia entre plantar un bosque o plantar un jardín. ¿Cómo lo ve Christian Essenwanger?
R.- No pienso que Christian Essenwanger sea, de momento, un escritor de cuentos o historias cortas. Pero, ojo, he dicho «de momento». Cuando descubrí en mí las ganas de escribir, los cuentos o las historias cortas que intenté al principio, mucho antes de Nidos, terminaron en la papelera sin un fin adecuado o sin una coherencia que me gustara. Otro cantar fue, claro, cuando me puse por delante un proyecto tan grande, un reto, como la vida de este personaje, el padre Rieger. Sin embargo, no lo descarto. Hace poco me animé a escribir bajo seudónimo en un foro, historias cortas a manera de diversión, y he descubierto un nuevo mundo una vez más. Quizá sea ya la experiencia, después de tres libros terminados, lo que me permite disfrutar mejor de ese placer, o al plantar en un jardín. Stephen King comparó también una vez la historia corta, o el cuento, con sus novelas, y recordemos que este señor no es que tenga solo uno o dos libritos. Lo hizo afirmando que contar un cuento es como darte un beso sin que te des cuenta, quizá como un susurro en vez de un grito sobre un peldaño, y creo que soy yo de la misma opinión.
Eso sí, cuando me decida realmente a escribir cuentos, quizá mis primeros, pues prometo contarte qué es lo que de verdad piensa Christian Essenwanger al respecto.


P. En un mundo en donde todos los vaticinios son bastante pesimistas sobre su futuro debido al cambio climático, ¿qué sentido tiene buscar una verdadera fe?
R.- Mucho... Pero, como le dije antes, mi opinión es solo una más de tantas experiencias. Pero trate de imaginar una religión mundial, producto de una verdadera y única fe. Me da igual cuál. O si es el resultado de todas después de milenios y milenios de guerras y conflictos en el nombre del Santo Dios, lo cual, claro, a mis oídos suena tonto. Pero en fin, nuestra historia nos es más que conocida. Ahora, tomemos esta religión mundial y preguntémonos entonces si este mundo sería un mundo mejor... Entonces, ¿qué tendría que ver esta hipotética verdadera fe con el clima? Mucho. Ya no habría guerras, las fronteras entre los países se debilitarían hasta desaparecer, los hombres se amarían más unos a otros con amor fraternal, y no con rencores escondidos. Esta evolución hacia un final mejor, común, produciría también que los hombres pensaran más en su bienestar, en el del prójimo, y en el del planeta que habitamos. Ya no sería necesario producir más armas que las requeridas para una paz interna, y los grandes científicos e inventores, mentes en realidad capaces e inteligentes, ya no se ocuparían en meditar cómo matar mejor a sus hermanos o en mayor cantidad de un solo porrazo, sino, de repente, en cómo hacer para que este planeta no se termine yendo a la porra, como diría mi madre, a través de nuestras propias manos.


P. ¿Le veremos por España presentando su novela?
R.- Para mí sería un sueño hecho realidad, aunque debo confesarte que quizá preferiría empezar en mi tierra natal e ir en contra de lo que se dice que uno no es profeta en su propia tierra. Pero como para alcanzar los sueños hace falta sudar la camiseta, y yo, mi amigo, me considero un trabajador nato amante de su pasión, escribir, pues no lo dudo. Solo dame un tiempo para encontrar a un editor que vea eso especial que yo veo en mis obras, y de seguro nos veremos juntos detrás de una mesa presentando una de mis obras. En España, y/o en Perú, y no nos olvidemos de Alemania cuando mi hija sea grande.


P.: Y como esta sección se llama Hablando de Libros, el futuro de los mismos, ¿cómo lo ve el marino mercante?
R.- Para un marino mercante los libros, así como las películas, son fieles acompañantes de nuestros ratos libres. Hoy en día, que me siento en tierra detrás de un escritorio, me falta un poco el tiempo para poder leer; sin embargo, a bordo, durante mis travesías, creo que lo que más me faltaba era tener los libros suficientes para llenar el tiempo libre. Estos pasan en realidad de mano en mano entre los dueños y los colegas con diferentes tipos de apreciaciones. Creo que a bordo aprendí que el lector, es decir, el que está al otro lado de nuestras creaciones, es mucho más importante de lo que muchos escritores nos podemos figurar.


Muchas gracias y esperamos poder felicitarle por sus éxitos editoriales en España.

domingo, 9 de agosto de 2009

José María Merino nos cuenta cosas de sus cuentos


Una entrevista de María Ángeles Moranes Chazarra, cortesía de Ágora digital.

José María Merino es un incondicional defensor de la literatura de calidad, avezado lector e infatigable escritor de novelas y cuentos, ¿has encontrado en estas fórmulas narrativas la expresión de tu mundo?
Bueno, yo pienso que la literatura se encuentra en muchas formas, lo que ocurre es que el cuento fue el primer género, antes de que existieran la palabra y la escritura el cuento ya estaba ahí y para mí sigue siendo el vehículo perfecto para formar el gusto literario.

Siempre prosa, ¿y la poesía? ¿Estás enfadado con ella?
No, la poesía se enfadó conmigo y me abandonó, pero antes me permitió algo que valoro mucho, aquilatar las palabras. Es un claro taller de precisión, concisión, de elegir la palabra justa, la imagen adecuada, y este sentido le estoy agradecido a la poesía.

Siempre se ha dicho que la literatura tiene algo de terapéutica, ¿en qué te ayuda a ti la literatura?
A entender mucha cosas, como lector y como escritor. Como lector he aprendido a conocer tanto el aparente desorden de lo que nos rodea como a mí mismo, y como escritor forma parte de la técnica de desentrañar aquello que no entiendo, lo confuso.

Para los lectores y mirando desde el punto de vista de un escritor veterano como tú, ¿qué es lo que debe procurar un autor para captar lectores?
Hay muchas clases de lectores. Hay unos que prefieren solo el puro argumento. Yo soy un lector que agradece mucho el lenguaje y la composición de un libro, también valoro la trama, personajes y que el libro me dé una representación de la realidad ayudándome a entenderla.

Has conseguido varios premios, el de la Crítica con el título Cuentos del reino secreto, el Miguel Delibes con Las visiones de Lucrecia, el Nacional de literatura juvenil con Los trenes del verano, y algunos más, ¿en qué han condicionado tu escritura posterior estos premios?
En nada, salvo dos premios a los que me he presentado con la primera y la última novela porque tenía el nombre de Gonzalo Torrente Ballester y me apetecía, los demás me los han dado, han sido un regalo. Son estimulantes los premios, te hacen pensar que tu obra es reconocida pero nunca me han hecho cambiar mis proyectos. Yo escribo un libro aunque crea que no va a tener difusión.

¿Has usado alguna vez algún seudónimo?
No, nunca, porque siempre me pareció que mi nombre literario era mi nombre natural.

¿Y cuándo te has presentado a algún premio?
En esos casos, bajo plica, sí. Pero he puesto un seudónimo muy neutro, algo así como cinco de marzo. En cambio, he trabajado en colaboración con otros dos escritores, Luis Mateo Díez y Juan Pedro Aparicio para descubrir un personaje llamado Sabino Ordaz que ha escrito un libro titulado Las cenizas del fénix, una colección de artículos. En este caso sí hemos creado un seudónimo.

Es difícil potenciar la lectura entre las nuevas generaciones, ¿qué hacer en colegios e instituos de secundaria? No me digas que el profesorado debe leer en clase como fomento de la lectura porque es un argumento que no tiene respuesta por parte de esos supuestos lectores.
Quien tiene que tomar conciencia de esto son los políticos porque la sociedad no puede descansar todos sus problemas en el sistema educativo, este no tiene por qué enseñar valores- educación vial, antitabaquismo, etc,- es la sociedad, a través de la familia, la responsable de estas instrucciones y también de la lectura.
La escuela tiene que tener un papel formativo en la cultura. Y lo peor de todo es que hay familias con buen nivel económico que piensan que la obligación de dar cultura estética y literaria a los chicos es de la escuela y los institutos, pero la misión de estos es completarla. Hay una responsabilidad política y pública que no tiene por qué transferirse a la escuela, que ésta resuelva lo que no resuelva la sociedad.

¿Y el futuro literario más próximo pasa por...?
La publicación de La sima, una novela que se sale de mis novelas tradicionales. Trata de esa cultura de confrontaciones, de propensión a lo violento que tenemos los españoles. Posee un fondo ambiental de la guerra carlista sobre la que el personajes es incapaz de redactar su tesis doctoral y se dedica a escribir otros hechos.

domingo, 2 de agosto de 2009

Isabel del Río Sanz y su casa de títeres


Isabel del Río Sanz, Barcelona, 1983. Licenciada en filosofía por la Universidad Autónoma de Barcelona; colabora en diversos medios literarios de la red, ha sido finalista en varios concursos y algunas de sus obras han sido publicadas en compilaciones y antologías.

Trabaja como escritora, redactora, articulista… y como librera en Barcelona.

Amante de los misterios de la naturaleza y de las palabras en igual medida, su vocación y su imaginación siempre han estado ligadas a las historias fantásticas y al mundo onírico, deseando hacer viajar a todos aquellos que se dejen atrapar por sus relatos.

Casa de títeres es su primera obra publicada, y pronto podremos leer su próxima novela.

Una entrevista de Francisco Javier Illán Vivas.
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Pregunta.- Su biografía dice que es usted amante de los misterios y de las palabras en igual medida. ¿Es natural esa relación entre misterio y palabra?
Respuesta.- Desde la antigüedad, el hombre ha intentado explicar aquello que no puede ver del todo o comprender, aquello que las palabras no pueden alcanzar, y ese es el misterio que algún día me gustaría capturar en las paginas, lo que nos mantiene en duermevela.
La naturaleza y las palabras van ligadas en el hombre, aunque algo que también va ligado a ambas y en cambio parece estar desarraigado a nuestro mundo es la magia, y eso es lo que intento recuperar: la magia.


P.- Casa de títeres puede confundir al lector. El inicio recuerda a la literatura infantil, el desenlace es intenso, trágico, y contiene momentos que rondan el terror.
R.- Cuando empiezo a escribir tengo una trama en la cabeza, unos personajes, una idea. Pero no sé exactamente a dónde me van a llevar. Muchas veces digo que mis personajes me llevan por donde quieren y así es, y cuando Anna iba creciendo, me fue llevando por donde creyó conveniente.
Además, no suelo pensar a quién va dirigida una historia cuando empiezo a escribirla. No pienso si va a leerla un niño o un adulto, sólo pienso en la historia, ese es un trabajo que dejo para más adelante. Casa de Títeres quedó como una mezcla de mundos, un sueño-pesadilla en que todo era posible.


P.-Los amigos imaginarios son importantes en esta novela. Hasta ahora los creía posible crear por quien quiere relacionarse con ellos, pero usted nos presenta toda una familia creada, digámoslo así, a “distancia” por la tía de Anna, la protagonista.
R.- Como explico en la novela (aviso, esto es un spoiler, no leáis si no queréis estropear la historia) estos seres son egregoros, entes creados por el poder de la palabra, por la magia de la cabala. Pueden crearse con personalidad y pensamiento propio o como simples títeres a control del titiritero, de ahí el título de la historia.


P.- Su libro presenta, a mi entender, muchas interrogantes, por ese continuo juego entre lo que es real y lo que es imaginario.
R.- Hay algunas partes que tuve que simplificar para que fueran más sencillas de asimilar. Ya el hecho de las tres protagonistas puede llegar a descolocar al lector si no sigue la historia. Mucha gente me ha dicho que es un libro para leer de una sentada, y sinceramente creo que ese es el truco.
Aunque la verdad es que soy un poco mala y hay algunos guiños que sólo pueden verse con una segunda lectura.


P.- Para que los lectores no se confundan, les diremos que estamos hablando de un libro de apenas 79 páginas. Supongo que esa circunstancia supuso una dificultad añadida a la hora de encontrar editorial. ¿Cómo llega a Maikalili? Por cierto, que no terminó bien con esa editorial.
R.- Buff…, historia larga. En un principio yo no pensaba enviar esta historia a editoriales. Como bien dices es muy corta. Pero mi yaya, en el hospital, me rogó que hiciera algo con ella y la mandé a todas las editoriales que pude. En aquella época estaba en un Curso de Postgrado de Escritura Creativa y mi profesor me dijo que probara con editoriales pequeñas, así que me lancé también a por ellas. Ella murió sin que yo hubiera recibido respuesta. Al cabo de un mes Maikalili me contestó.
El libro tuvo muy buena acogida, incluso sacó una segunda edición. Muchas gracias a todos los que lo han apoyado.


P.- A pesar de esas dificultades, ya se encuentra en la segunda edición, sé que con mucho trabajo de su parte. ¿Le ha sorprendido la positiva respuesta de los lectores y lectoras?
R.- Lo cierto es que no me esperaba esta acogida. Tratándose de mi primer libro y, además, de un relato, no pensaba que pudiera llegar a desatar tanto interés, y estoy realmente muy agradecida a todas las personas de Cataluña, Castilla y León, La Rioja, Sevilla, Chile… que me han estado enviando mails para animarme a seguir adelante.


P.- ¿Tendrá continuación Casa de títeres? En Sedice.com leí que existía esa posibilidad.
R.- Muchos lectores han reclamado una segunda parte, y la verdad es que Casa de Títeres fue ideada como una trilogía, donde este primer libro sería la historia de uno de los personajes centrales: Anna.
Es muy posible que continúe la historia, pero ahora mismo es un libro único y creo que es una historia que también es válida como autoconclusiva aunque deje un final abierto para el lector.


P.- Desvéleme una duda: su libro, ¿es una novela o un relato?
R.- Digamos que esta narrado en forma de novela, pero que por su longitud podría decirse que es un relato, jejeje. Esta es una discusión que tuve con profesores de universidad y con compañeros de escritura y ninguno llegamos a una conclusión.


P.- Casa de títeres contiene ocho ilustraciones, ¿todas de Iván López?
R.- Bueno, en realidad 4 y 4. La mitad de las ilustraciones, contando con el portón de la dedicatoria, son de Ivan López, las otras cuatro (fácilmente distinguibles porque no se pueden comparar ni de lejos y porque salen mujeres en ellas) son mías.
Ivan es un gran dibujante, de toda la vida, de puede decir que nació con un lápiz en la mano y todo aquel que le conoce puede asegurar que es un artista de la ilustración. Aunque también es muy modesto y es difícil encontrar obras suyas expuestas, más que en algún libro de texto o algún cuento, pero normalmente ni siquiera están firmadas.


P.- En su bitácora usted va colgando noticias, relatos… y la ha titulado “La odisea del cuentista”. ¿Es una odisea querer vivir del cuento?
R.- Jajaja… Es una Odisea querer vivir un Cuento. Eso sí. Este mundillo, como bien sabrás, es muy duro. Alguien que quiere vivir de la escritura tiene que hacerse un hueco y, antes de poder ganarse el pan de la letra, debe currar y sudar tinta literalmente, porque no sólo ha de trabajar sus 8h en el curro que le toque, sino que ha de currar sus 8h cuando llega a casa en su otro curro: la escritura.
Ahora mismo trabajo en una librería, pero además trabajo como escritora, redactora, documentalista, articulista, lectora… Y todo aquello que pueda. Mi sueño es poder vivir de la escritura, no sólo de lo que yo escriba, sino de las letras. Pero lo que más deseo es poder hacer soñar a los demás, ayudar a la gente de la calle a que les crezcan alas.


P.- ¿Qué ocupa ahora su tiempo creativo?
R.- Cuando me queda un huequito entre el trabajo, la casa, la familia, mi pareja, mis dos gatos locos y los amigos (intento no olvidar a nadie en mi búsqueda), me ausento en mi propio mundo y escribo. Ahora mismo tengo varios proyectos abiertos a la vez; 3 para ser exactos. Pero uno en concreto me tiene obsesionada. Aunque también acabo de terminar la traducción de una novela que estaba editando y acabo de presentar a concurso. Deseadme suerte.


P.: Esta veterana sección de mi bitácora y de vegamediapress.com se llama Hablando de Libros, el futuro de los mismos, ¿cómo lo ve la licenciada en filosofía?
R.- El futuro. Muchos lo ven muy claro, la tecnología parece desbancar el papel por medios de soporte digital que cambiaran por completo nuestra forma de comprender la lectura. Quizá ahora mismo ya leamos mucho por Internet y la pantalla sea nuestra gran amiga y aliada, pero la mayoría seguimos aferrándonos al papel y a los lomos de los libros como si fueran amantes cómplices. Hace poco escuche la noticia de una máquina que revolucionará las librerías, pudiendo imprimir un libro en pocos minutos al deseo del consumidor por el mismo coste que un libro normal.
Yo sigo enamorada de los libros a la vieja usanza, quizá soy una romántica y es cierto que deberíamos ceder terreno a las nuevas tecnologías, sobretodo pensando en los bosques, pero también hay muchas otras cosas que tener en cuenta, puntos de inflexión. Puede que cada vez utilicemos más la pantalla, pero el libro de papel no debería extinguirse, no deberíamos quemar las bibliotecas porque tengamos algo nuevo.

Hablando de lectura, creo que podemos remontar. Trabajando en una librería veo a los niños, y veo sus caras cuando sale una novedad que realmente les entusiasma. Es cierto que quizá no se sienten atraídos por temas altamente educativos, pero les gusta leer y eso es lo que debería importarnos a esas edades.
La gente lee. Ahora sólo es necesario que tengan más información a mano para saber qué les gustaría leer.


Muchas gracias por enseñarnos que todos podemos ser, o no, títeres.