lunes, 19 de mayo de 2008

José Ángel Muriel sueña con ladrones en Atlántida

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Una entrevista de Francisco Javier Illán Vivas. Subdirector.
José Ángel Muriel González nació en Sevilla en 1972. Estudió matemáticas en la Universidad de Sevilla y ha desarrollado su carrera profesional en el sector de la informática. Sin embargo, su vocación ha sido siempre escribir. Ha recogido algunos premios literarios y ahora, con su primera novela, recupera el género de aventuras sumergiéndose en el misterioso mundo que pudo ser la Atlántida. Al mismo tiempo colabora en la organización de eventos relacionados con la literatura fantástica. Ladrones de Atlántida es su primera novela.

Pregunta: Aunque no lo desee, la primera pregunta surge irresistible, ¿qué hace un matemático en un sitio como éste?
Resulta curioso que nos llame tanto la atención una posible asociación de ciencias y letras. Tal vez se debe a que, en los tiempos que corren, resulta inevitable especializarse en algo y dedicarse exclusivamente a una determinada materia. En cambio, yo siempre me he sentido un poco “humanista”, en el sentido de que me gusta saber un poco de todo. La historia, la geografía, la arqueología, la literatura, la filosofía, la lengua, sobre todas ellas me ha gustado tener nociones para lograr una visión más general del mundo que nos rodea, lo que me parece fundamental para mantener cierto nivel cultural. Aunque lo cierto es que terminé decantándome por las matemáticas, porque son muy creativas y porque creo que están en la base de toda la realidad que hemos inventado. Ya decía Pitágoras que los números están en todas partes.

P: Desde Platón el mito de la Atlántida ha estado presente en nuestra cultura greco-romana. ¿Qué representa, para José Ángel Muriel, La Atlántida?
Un misterio sin resolver, de esos que pueden hipnotizar nuestra capacidad de raciocinio. Desde la infancia me han atraído los enigmas históricos, la arqueología, el antiguo Egipto, las civilizaciones perdidas, etc. La Atlántida representa uno de esos misterios que parecen meras leyendas pero que, al mismo tiempo, podrían haber constituido una realidad. Es el símbolo de la eterna búsqueda del hombre por demostrar que puede superar todos los obstáculos, como antiguamente ocurrió con la cuadratura del círculo o sigue pasando con la determinación del número Pi. ¿Encontraremos los vestigios de la Atlántida? ¿O los habremos encontrado ya y no nos hemos dado cuenta?

P. Interesante cuestión, que queda aquí formulada. A pesar de lo que alguien pueda opinar, su novela no es de fantasía, ni novela histórica, ni de ciencia ficción. Y, sin embargo, y ello a mi entender, siendo una novela de aventuras, reúne elementos de los géneros que he citado.
En efecto, cada lector ha encontrado un género para clasificar Ladrones de Atlántida. Tiene un poco de todo. No obstante, si tuviera que ponerle a la novela alguna etiqueta sería la de “fantasía histórica”, en cuanto que contiene elementos fantásticos pero se encuentra documentada como una novela histórica. El objetivo es entretener al lector, permitiendo que al mismo tiempo aprenda algo. Me divierte pensar que le costará distinguir entre lo que pudo ser verdad y lo que no. Eso le hará reflexionar.

P. He encontrado en Ladrones de Atlántida el inequívoco ambiente de las novelas de aventuras, de esas narraciones que desde Julio Verne a Jack London, por citar dos ejemplos, han llenado la mente de sueños en mundos que nunca volverán.
Quise escribir una novela de aventuras, como las que leía antaño, escritas por Arthur Conan Doyle, Jules Verne o Henry Rider Haggard. De hecho, intentaba recuperar el espíritu de los clásicos. La única diferencia es que no seguí la línea tradicional: un explorador contemporáneo que acude al encuentro de lo desconocido. Curiosamente, hoy, en la ficción, eso resultaría poco creíble, aunque en realidad sigue ocurriendo. Elegí el escenario, la Atlántida, y conté una historia basada en su época de esplendor.

P. Como comentaba anteriormente, sin ser una novela histórica, en Ladrones de Atlántida se encuentran datos históricos, que ya pueden encontrarse en la página 21.
El antiguo Egipto me apasiona. Hay una etapa de esta civilización de la que se sabe muy poco, cuando el concepto de faraón acababa de surgir. Las alusiones históricas comienzan enseguida en el libro. Quizás por eso a algunos lectores les parece que el comienzo es un poco denso. Pero, a la vez, logra sumergirles en la historia que se narra. El propósito es que la persona que está leyendo sienta que todo es más cercano y familiar.

P. Y no solamente datos históricos, sino costumbres de los egipcios, como, por ejemplo, este fragmento: “...verde, el color que simboliza la juventud, el renacimiento y la resurrección para los egipcios”.
Son pequeños detalles que voy recogiendo durante la fase de documentación. En realidad, no aportan demasiado a la historia, pero ayudan mucho a ambientarla. El equilibrio entre lo suficiente y lo necesario es tal vez una de las facetas más difíciles a la hora de escribir. A menudo tienes que prescindir de muchas de las cosas que averiguaste para no distraer demasiado a los lectores.

P. ¿Ladrones de Atlántida rompe la ficticia barrera de la literatura de aventuras?
De alguna forma, sí. Como ya expliqué antes, no he utilizado la idea de personajes de nuestro tiempo que encuentran un mundo que se creía perdido y que aún perdura. En Ladrones de Atlántida, el explorador pertenece a un tiempo remoto porque, a menudo, lo que desconocemos no está en el pasado, sino en el presente.

P. José Ángel Muriel de sentirse algún personaje, ¿de quién se sentiría más cerca?
Al escribir, uno deja algo de sí mismo en cada uno de sus personajes. Pero creo que, en Ladrones de Atlántida, Weni, el egipcio, es quien se encuentra más cerca de cualquiera de nosotros, por su curiosidad y su afán de averiguar la solución para cualquier problema, por su inocencia y su capacidad de equivocarse. Aunque muy distinta, la Pantera del Mar sería la analogía femenina de Weni. Si hablamos de personajes de otros autores, me resultan inolvidables Atreyu, de La historia interminable de Michael Ende, el Profesor Challenger, de El mundo perdido de Arthur Conan Doyle, o el americano que visita el balneario en La despedida de Milan Kundera.

P. Ladrones de Atlántida, como obra literaria, también ha conocido una aventura en su corta vida. En, relativamente poco tiempo, ha conocido dos editoriales. ¿Cómo funcionan las cosas con la actual, C&M?
Así es, el desarrollo de la novela se ha producido paso a paso desde 2005. Carlos y Macarena, de Editorial C&M, han puesto mucho empeño en sacar adelante su proyecto. Están muy ilusionados y trabajan duro para hacerse un hueco en el mercado editorial. Un día se fijaron en mi novela y en mí, porque necesitaban escritores que se involucraran en el proceso, y decidieron publicar el libro, a pesar de que ya había sido publicado antes. Fue una actitud muy valiente, sabiendo cómo se mueve el mundo literario actualmente. Sólo les queda por vencer un escollo: la distribución. Hoy día, la distribución es uno de los grandes enemigos de los escritores y también de los editores.

P. Le supongo a usted conocedor de la obra de Robert E. Howard y, más concretamente, de su relato sobre la Era Hyboria. Le digo esto pues el final de su novela, titulado El cataclismo, me ha traído muchos recuerdos al relato howardiano.
He leído algunos relatos de Robert E. Howard, pero desconozco la mayor parte de su obra, por lo que no ha podido ser una influencia directa. Como ocurre con tantas cosas, se ha tratado de una convergencia de intereses y hemos hablado de cosas parecidas. Al fin y al cabo, como ocurre habitualmente con la ficción, Ladrones de Atlántida pretende reflejar que los conflictos y las preocupaciones de la Humanidad no son propios de nuestro tiempo. La novedad en Ladrones de Atlántida habría que buscarla en otras características: la construcción de una teoría cosmogónica confundida con nuestra realidad histórica y la mitología, por ejemplo.

P. Enlazando con la pregunta anterior. Y viendo que ese final lo posibilita, ¿habrá continuación? ¿retomará los personajes, o a algunos personajes, en una nueva aventura?
Todo es posible. Uno tiende a encariñarse con sus personajes y podrían contarse muchas historias con ellos. Pero, en principio, no es mi intención. Me gusta trabajar en proyectos diferentes, marcarme distintos objetivos y escribir sobre cosas nuevas.

P. En qué trabaja ahora mismo José Ángel Muriel.
Por circunstancias personales, no cuento con la tranquilidad necesaria para escribir, al menos de momento. Tengo que dedicarle todo el tiempo que pueda a mi hija recién nacida, que se lo merece y crece con suma rapidez. De todas formas, me he centrado en documentarme para dar forma a una idea que me gustaría desarrollar, una novela de ficción ajena a la literatura fantástica. También es muy probable que se confirme un compromiso que me han anunciado para preparar una novela juvenil.

P. Su biografía destaca que usted colabora en la organización de eventos relacionados con la literatura fantástica. Háblenos de esta experiencia.
Soy un espíritu inquieto y me gusta implicarme en todo aquello que me permite fomentar la literatura y la lectura y, al mismo tiempo, conocer más el mundo de los libros. Guardo un estrecho contacto con la Biblioteca Pública de Dos Hermanas, Sevilla, y he colaborado con ellos en todas las actividades que se nos han ocurrido. Una de las más relevantes son los Encuentros de Literatura Fantástica, que este año celebrará su tercera edición, en octubre, y que está cobrando gran importancia en el panorama nacional. Se trata de un evento que reúne a escritores que han tocado en alguna ocasión los géneros suscritos a la fantasía y los pone a dialogar con el público general, casi siempre interesado no sólo en leer sino también en seguir sus pasos al escribir. Desde el primer momento tuvimos el apoyo de la AEFCFT y de editoriales y librerías. Personalmente, la experiencia me ha aportado muchísimo. Gracias a estos Encuentros tengo un montón de nuevos amigos con los que comparto el placer de contar historias (y leerlas).

P. Y como esta sección se llama Hablando de libros, el futuro de ellos ¿cómo lo ve el matemático?
Afortunadamente, libros no nos van a faltar en mucho tiempo. Lo que me da pena es que las grandes editoriales estén centrando sus esfuerzos en promocionar la venta de unos cuantos títulos, que a veces carecen de calidad, y se perjudique así a otros libros realmente buenos. Cada vez más, la venta de libros es un negocio y se busca tan sólo que sea rentable. Hay escritores luchando contra esto reemplazando el libro de papel por su versión electrónica, pero no será fácil que esto arraigue entre la gente. Sin embargo, en algún momento no nos quedará otra opción si queremos seguir disfrutando de los bosques.

Muchas gracias.
A ti por esta agradable conversación. Invito a quien lea mi novela a opinar sobre ella en mi web (www.elautor.com) o en mi blog (www.joseangelmuriel.com).

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