lunes, 7 de abril de 2008

Juvela y Velasco quiere revolucionar el soneto

velasco.jpg
(Velasco (d) con Paco Illán)
Francisco Javier Illán Vivas.
Subdirector VMPress.
Juvela y Velasco nació en Murcia, aunque su desarrollo y madurez transcurre entre Cataluña y Madrid. Sus inquietudes , ansias por conocer y profundizar en la sociedad española y sus motivaciones le llevaron desde muy joven a proclamar sus ideas y a reivindicar su capacidad crítica. Fruto de esta actitud nace La revolución del soneto, su primera obra publicada.

Pregunta: Su biografía nos habla de que nació en Murcia, pero es entre Cataluña y Madrid donde alcanza su madurez y desarrollo. Hablemos de esa experiencia.
A los siete años fui testigo del éxodo de los españoles a Cataluña, en busca de su industria, como buscando ese pan blanco no racionado, que sólo allí se disfrutaba. Se respiraba cierta libertad, y las parejas iban abrazadas por la calle, haciendo uso de su sexualidad sin la carabina exigida en otros lugares de España. Pronto comprendí que tener casa propia y comida no nos hacía más felices, por la pérdida de los afectos familiares, ya que la libertad se ganaba con desunión, y un horario de trabajo excesivo, sobre todo para niños de catorce años. A esa edad, me fui con los Jesuitas, así conocí la residencia de la hipocresía, que cohabitaba con esa maldad refinada propia de los que se creen santos. Años después, en Madrid, me sentí más yo, pues podía ser mitad hormiga, mitad cigarra, para disfrutar del tiempo. Así empecé a pensar.

P. La rebelión del soneto nace de un reto personal de rebeldía contra lo que usted denomina “irritante sociedad de consumismo voraz y decadencia de ideales”. ¿No le parece que es una definición nada políticamente correcta para los tiempos que ocurren?
En todos los tiempos lo irritante, amigo Francisco, es el ver a la sociedad, resignada a sus políticos enzarzados en insultos de horteras, que así nos educan, cuando no hacen aquello que pide el pueblo paciente, más que soberano. Lo irritante es sufrir sus leyes que no nos hacen justicia, preocupados más en la reinserción de los asesinos, que en dar el justo consuelo al agredido; lo irritante son esas damas vestidas de firma, pidiendo limosnas para los pobres que nunca quisieron; lo irritante es oír a la Iglesia de Jesús hablar del pecado de la riqueza excesiva, mientras exhiben sus tesoros robados en guerra santas. Ves: ya estoy irritado. Y parte de esta sociedad calla; y los políticos compran sus votos con el dinero público de Hacienda; y la gente se preocupa por el vestido de Belén Esteban; y la educación en entredicho... Necesitamos un camino con un guía seguro del destino deseado. No sé si me estoy saliendo del tema.

P. Es usted el entrevistado y esa es su opinión. Si me permite profundizar en ese concepto de “decadencia de ideales”, ¿a qué se refiere en concreto el poeta? Y, más concretamente, el lector, ¿ha comprendido el mensaje?
La decadencia, amigo Francisco, es lo que acabo de exponer, pero puedo agregar que unos jóvenes que tienen la necesidad del colocón, para aturdirse de nuestras cosas, es muy grave. Si lo único que les importa es la velocidad, las drogas de diseño, el alcohol barato y el sexo de consumo sin estilo, en esquinas y jardines, estamos apañados. “Ya sé que los hay buenos”, pero hay todavía tantos reproches que gritar a esta sociedad en su conjunto, como formas de pasarlo bien y con elegancia de pueblo culto... ¿Qué buscan los jóvenes?... Démosles sueños por los que luchar. Los lectores no sé, pero usted parece haberlo entendido.

P. Ahora entiendo esas líneas de la contraportada de su libro: “estamos sometidos como adictos enfermizos a los vicios de un progreso que nos robotiza entre productos basura, que nos engorda, muriendo por exceso o nos mata por carencias esenciales en la indiferencia masificada”.
Repetiré que esta sociedad y sus mercaderes, no se toman en su justa medida, los enganches al móvil, ordenador, coche, tabaco, comida basura, y eso cuesta después un dineral el desengancharnos, mientras el país se llena de enfermos inútiles con pensión, sin curarlos por ley o por derechos humanos. No se les puede forzar, en un país que todo lo arregla con sanciones. ¿No es obligación curar a los enganchados, para que puedan ser libres reinsertados? ¿No se les permite morir a los enfermos terminales, pero sí abortar a las jóvenes irresponsables? Incongruencias incomprensibles. ¿Por dónde anda la sabiduría del hombre? El progreso a este precio es un atraso social y mental. Si pretendemos un mundo descontaminado, no así la humanidad.

P. Me lo imagino con su manuscrito en la mano, buscando una editorial que se atreva con él, teniendo en cuenta que es un “poemario de base revolucionaria”, a través del cual usted pretende golpear la conciencia del lector “y hacerle despertar de su letargo individualista”. ¿Cómo fue esa aventura de encontrar editorial?
Editarlo fue una odisea, pero me valió la pena por el desahogo de poder mostrarlo con toda su sencilla verdad, y arrojar ésta a los mentirosos que no les interesa un mundo nuevo razonándolo todo, sin ideologías interesadas, ni creencias perturbadoras, para llenar de sentido el disentido de nuestro viaje sin futuro ni destino. La revolución del soneto no encontró editor entre los grandes, “eso lo esperaba, pero una editorial por valor o porque pagué los costes, lo hizo. Quizá no tenga un gran valor literario, pero su fuerza y lenguaje sencillo y directo, puede llenarnos los vacíos que deja la poesía espiritual. Los que amamos la verdad en toda su belleza y honradez, trabajaremos por esta poesía, para que sea la conciencia de la humanidad. Temo que pase lo de siempre, que el esfuerzo sea inútil.

P. Su poemario como creo que ya supondrán los lectores es directo desde el primer momento, desde la presentación: “Soy Juvela y Velasco...” y, por si el lector aún no le ha conocido, el primer poema se titula “Yo”.
Yo me hecho toda la culpa en la responsabilidad de lo que digo, para que nadie la tenga, lo que me haría sentir mal. Hablo sin diplomacia por creer que con paños templados no vamos a ningún lado. Como no busco glorias, ni tengo fortuna que perder, prefiero mi infierno verdadero, frente al poder que prefiere los versos selectos, en aulas refinadas con gentes elitistas que sacan la poesía de la calle, donde llenaba vacíos en los ciudadanos progres.

P. Nos vamos centrando en el libro. Ochenta páginas, sesenta y siete poemas y una frase final, ¿cree suficiente para golpear la conciencia del lector o lectora?
Sobran semillas, para un campo dispuesto a germinar. Me gustaría que hubiesen gentes lo suficientemente aburridas de tanta fanfarria que quisieran gritar con mis sonetos sus verdades, pero si no las hay lo comprenderé, ya que a mi también me gustaría ser pasota.

P. En este mundo cambiante, donde el cambio climático pone en peligro el futuro de la Humanidad, ¿es ése el sentido de la poesía: golpear la conciencia del lector?
El cambio climático ya nos advierte, pero es tal la necesidad de lucro de algunos, que prefieren la pobreza de todos en un mundo estéril, que se defiende matándonos con todo su derecho. El mundo de los hombres no quiere renovarse para no perder intereses de supremacía en la carrera por el falso progreso, que nos llevará al lugar que nos merecemos, por sumisos.

P. ¿Por qué firma su libro como Juvela y Velasco y no Juan Velasco?
JuVela es compuesto de nombre y apellido, que usaba en Benidorm para firmar mis cuadros mediocres, y me lo puso otro pintor. Me gusta tanto como el mío, y me ayuda a guardar la intimidad.

P. Aunque su primer libro lleva en el mercado muy poco tiempo, permítame preguntarle por el futuro. ¿Qué prepara ahora Juvela y Velasco?Hoy, es la obra que ya tengo en busca de editor.

P. Tal vez esta pregunta sea un tópico. Pero creo que a nuestros lectores les interesará saber cómo se ve el mundo poético regional un poeta tan diferente como usted.
No sé si soy un poeta, o la vida me hizo por su dureza usar la poesía, para sacarla de su reducto romántico, para hacerla insumisa y molesta. En los Ayuntamientos que ofrecí recitales, me dijeron que la gente no iba a oír poesía, que preferían bailes de salsa, cocina, bordados... sólo en Archena me dieron dos como espectáculo aflamencado con danza y guitarras, y tuvo un éxito que ni se lo creían por llenar el auditorio. Así que hay que trabajar por llevar la poesía al espectáculo, mezclando músicas, danzas y escenografía, y pasearla por todos los jardines de España en noches de verano.

P. Y, para finalizar, como esta sección se llama Hablando de libros, el futuro de los mismos, cómo lo ve Juvela y Velasco.
El libro anda mal de salud por las esferas de las grandes editoriales que controlan el mercado, y dicen quienes pueden entrar a vender. Los marginados deberíamos unirnos en cooperativas, para crear nuestro mercado de distribución. Quizá editar libros en DVD con lectores idóneos que hagan una lectura amena y vistosa...

Muchas gracias.
Un abrazo, con mi deseo de que los sueños se cumplan, porque lo único que importa es ser felices en afectos.
Publicar un comentario