jueves, 29 de noviembre de 2007

Suso Castro nos cita en el Palacio

suso.jpgFrancisco Javier Illán Vivas. VMPress.
Suso Castro nació en Murcia, allá por 1962, pero pronto, casi cuando cumplía un año, su destino le llevó a Madrid, donde ha vivido casi la mayor parte de su vida, aunque no podrá olvidar nunca su paso por La Coruña y Zaragoza, donde su propia biografía dice que dio sus primeros pasos como escritor, pues se vio obligado a cultivar el género epistolar para comunicarse con su novia, con la cual se casó en 1989. En palacio nos encontraremos es su primera novela.

Leyendo su novela, podemos deducir que esa actividad epistolar que comentaba en la entrada de esta entrevista le ha influido, pues está escrita en primera persona, los personajes nos cuentan lo que hacen y lo que piensan en cada momento.
Efectivamente, en la biografía comento, si bien un poco en plan de broma, que mis primeras experiencias como escritor surgieron de la necesidad de comunicarme con mi novia, en unos tiempos en los que todavía no era popular el uso del teléfono móvil. Si bien es cierto que en esas cartas trataba de describir de la mejor forma posible mi vida en Zaragoza y de expresar con emoción mis sentimientos, de manera que estoy seguro que de alguna forma sirvieron para formarme como escritor. Quizás también por ello, aunque jamás me lo había planteado hasta ahora, mi novela comienza con la carta que el protagonista dirige a un lejano y desconocido descendiente.

enpalacio.jpgSe calificó usted como un intruso en el mundo de la literatura, que un día tuvo el sueño de escribir una novela. Y ese sueño se ha cumplido con En Palacio nos encontraremos.
Así es, porque para mí la escritura es una afición al margen de mi actividad profesional. Pero afortunadamente, la literatura, como otras actividades artísticas, está abierta a intrusos que como yo tuvieron un día el sueño de escribir una novela. Conozco a mucha gente que en algún momento de su vida ha expresado, con mayor o menor convicción, el deseo de escribir un libro, pero sus sueños jamás llegan a materializarse. Yo me rebelé ante la posibilidad de que se quedara sólo en un sueño y puse todo mi empeño en darle forma a la idea que había tenido: escribir la historia de un individuo al que se le ocurre enviar una carta a todos sus descendientes, con la esperanza de que alguno de ellos viva en una época en la que sea posible viajar en el tiempo y acuda a visitarle.

¿Qué sintió cuando supo que la editorial Nowtilus estaba interesada en publicar su primera novela? Y, tan importante como ello, cuando la tuvo en sus manos.
En ambos casos una alegría enorme. Cuando conocí a mi agente editorial, Julio Barroso, lo primero que hizo fue alertarme de lo difícil que resultaba que las editoriales publicaran obras de autores noveles. Sin embargo, su empeño y la valiente apuesta de la editorial Nowtilus han hecho posible que se cumpliera mi sueño de ver En Palacio nos encontraremos en las estanterías de las librerías.

Hablemos de ella. En este mundo de etiquetas, ¿qué es En Palacio nos encontraremos?
Yo la definiría como una novela imaginativa y desbordante de optimismo.

¿Cree posible poner en práctica esa brillante idea, al menos en la fantasía de la novela, de los EAC?
A lo largo de la novela se manifiesta una inquebrantable confianza en la naturaleza bondadosa y positiva del ser humano. Uno de esos aspectos es la creación de los Equipos de Apoyo a la Ciudadanía (EAC), formados por personas desempleadas y muy necesitadas que trabajan en beneficio de una colectividad de vecinos que, a través de unas aportaciones voluntarias, reúnen el dinero para pagarles un salario digno. Yo, como el protagonista de esta novela, sí creo que sería posible ponerla en práctica, tal vez con matices que a mí se me escapan, y me encantaría que algún lector se animara a ello; si así fuera se verían recompensados todos mis esfuerzos.

Me despertó una curiosísima incomprensión la existencia de la Carta que Antonio escribe, duda, o dudas, que igualmente tiene el personaje a lo largo de toda la trama. Es difícil de entender el sueño que plantea.
Yo creo que no es tan difícil. Su idea es muy simple, sólo quiere comunicarse con un descendiente al que ni conoce para pedirle que, si algún día llega a poderse viajar en el tiempo, haga el favor de acudir a visitarle. Aunque jamás llegara a cumplirse su sueño, ¿no sería maravilloso que una carta así circulara de mano en mano a través de las generaciones? A mí me encantaría recibir de mi padre una carta así, de un lejano tatarabuelo, y pasársela después a mi hijo.

Por otra parte es cierto que, para sus fines, la propia existencia de la carta plantea algunas dudas, pues si Antonio, el protagonista, llega a ser visitado por el viajero del tiempo, después ¿qué sentido tiene que siga conservándose la carta? Estas y muchas otras dudas casi vuelven loco a Antonio.

Puede que sea obvio, pero, dígame, ¿por qué escogió Madrid como escenario?
Porque me gusta Madrid y por comodidad. Soy un enamorado de Madrid, a pesar de que reconozco que muchas veces no es una ciudad cómoda para vivir, sobre todo por lo problemas de tráfico, y esta novela es un poco un homenaje a sus calles y a sus habitantes. Por otra parte, para describir ciertos recorridos y situaciones era imprescindible pisar las aceras de la ciudad, así que ¿qué mejor elección que Madrid, el lugar en el que vivo?

¿Qué pretende comunicarnos con esta novela?
En primer lugar, esta novela pretende entretener. Después, transmitir optimismo y la idea de lo lejos que nos pueden llevar nuestros sueños. También, a algún lector le puede hacer pensar y ¿por qué no? a otros tal vez les empuje a poner en práctica alguna de las ideas de su protagonista.

Me dice usted que no se considerará escritor hasta que consiga vender unos miles de libros. Hay escritores que jamás alcanzan esa cifra.
Lo digo en sentido metafórico, pues ciertamente creo que todo escritor aspira al reconocimiento por parte de sus lectores y, evidentemente, cuantos más sean estos, pues mejor. Por otra parte, tiene razón al afirmar que hay escritores que jamás llegan a vender miles de libros y no por eso merecen ser desprovistos del apelativo; incluso así deberíamos percibir a aquellos que, aún escribiendo, jamás se animaron a dar el paso de hacer públicas sus composiciones.

Me gustaría conocer la opinión de Suso Castro como lector. ¿Qué autores y autoras han influido en usted? Me considero un lector bastante convencional. Ahora mismo estoy leyendo El Médico, de Noah Gordon, y el siguiente que tengo preparado se titula El asedio del diablo, de Octavio Sánchez-Machuca, una novela histórica que gira alrededor del Peñón de Gibraltar. Este año también he leído El guardián entre el centeno, de Salinger, Inés del alma mía, de Isabel Allende, Viajes por el scriptorium, de Paul Auster y La sangre de los inocentes, de Julia Navarro. En suma, literatura variada, tanto por la nacionalidad de los autores como por la temática. Precisamente, gracias a esa variedad, no considero que tenga influencias de nadie en particular, aunque qué duda cabe de que todo lo leído influye de una u otra forma en nuestra vida.

Sé que prácticamente no tiene usted relación con Murcia, que su nacimiento aquí fue circunstancial, pero, ¿conoce autores de nuestra Región?
Es posible, pero lo cierto es que no soy consciente de ello, más que nada porque si ya es difícil recordar el nombre de todos los autores, ni qué decir tiene de sus lugares de nacimiento. Así, haciendo memoria, tan sólo me viene a la memoria Arturo Pérez-Reverte, que, si no recuerdo mal, es cartagenero. Y por supuesto, he leído casi todo lo que ha publicado.

Y como esta sección se llama Hablando de Libros, dígame, cómo ve el futuro de los mismos.
Con optimismo, tanto porque cada día hay más escritores como más potenciales lectores. Y las nuevas tecnologías, me parecen más un aliado que un temible enemigo. La lectura siempre será uno de los mayores placeres del hombre.

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