domingo, 29 de marzo de 2009

Jerónimo Tristante nos desvela en secreto de los nazareos

Jerónimo Tristante nació en Murcia en 1969. Estudió ciencias biológicas en su ciudad natal y en la actualidad se dedica a la docencia. En 2001 publicó su primera novela, Crónica de Jufré, seguida por El Rojo en el azul, 2004; El misterio de la casa Aranda, 2007 y El caso de la viuda negra, 2008.

El tesoro de los nazareos es su más reciente novela y sobre ella hablamos.

Una entrevista de Francisco Javier Illán Vivas para Hablando de libros.

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Pregunta: Le pregunté en nuestra anterior entrevista, hace ahora un año, que dónde se encontraba más cómodo, refiriéndome a la novela histórica, a la novela de misterio. Ahora, que he leído bastante más de usted, mi pregunta es, ¿en qué tiempo se encuentra más cómodo?
La época que más me gusta es, sin duda, el siglo XIX, pero también me agrada ambientar historias en el medievo y en la década de los 30.


P. Por si alguien no lo sabe, ¿qué era La Orden del Templo de Jerusalén?
Pues una orden monástico militar que supuestamente surge para proteger los caminos a Tierra Santa, que estaba constituida en su inicio por una serie de familias de lo más granado de Francia y que alcanzó cotas de poder económico, político y militar como nadie imaginaba que fuera posible. Para mí los templarios fueron la primera multinacional de la historia.


P. Supongo que esta obra ha tenido su necesaria investigación, por eso me atrevo a preguntarle, ¿qué es el Temple para Jerónimo Tristante?
Un proyecto de unas pocas familias que buscaban algo bajo las ruinas del Templo y que al parece hallaron. Aquello los hizo muy ricos y poderosos y murieron de éxito. No creo que hubiera un gran legado mágico o esotérico de la orden pero sí ciertas informaciones que venían desde los egipcios y que suponían una gran ventaja.


P. En un mundo literario donde podemos quedar aplastados por códigos da Vinci con cientos de títulos diferentes, santos griales, templarios, masonería, esoterismo, ese elemento que usted introduce, el de los nazareos es una novedad. ¿Qué son o qué eran?
Los nazareos eran una secta judía que algunos identifican como una escisión de los esenios. Eran gente sencilla, se dejaban el pelo largo, y practicaban una suerte de ascenso hacia la iluminación en la línea de la negación de nuestra envoltura carnal. Cuando la alcanzaban vestían de blanco y se decía que “ habían resucitado”. Juan Bautista lo era y Jesús, también. Luego constituyeron en el embrión de lo que luego fue la Iglesia comandados por el hermano de Jesús, Santiago “ el Justo”.


P. En esta novela incide, más que en otras leyendas, sean blancas o negras, de los templarios, en la gnosis, que enlaza con los nazareos.
Sí, Bernardo de Claraval, el ideólogo real de este “proyecto” aunó conocimientos de los druidas celtas con antiguas enseñanzas judaicas para crear una suerte de camino hacia la iluminación, pero nada mágico sino más en la línea de lo que sería el misticismo clásico. Negar el cuerpo y sus esclavitudes para liberar el alma.


P. No sé si clasificar su obra como novela histórica (podemos apuntar que la editorial, Roca, la califica como de misterio). Aquí usted se ha permitido una enorme libertad. Y cito un ejemplo muy concreto, sin pretender desvelar nada: esos largos viajes que usted señala de los templarios para traer plata.
Hay evidencias que “cantan”: ¿por qué los templarios acumulaban grandes cantidades de plata? El patrón plata se pagaba más caro que el oro, era más escasa. Las pocas minas disponibles eran propiedad de los caballeros teutónicos. Además, ¿por qué tenía el Temple su mejor puerto en la Rochelle, en el Atlántico? Sus rutas más importantes estaban en el Mediterráneo y en cambio construyen un puerto muy fortificado y abierto al Atlántico. Raro, ¿no?


P. ¿Tan rica y poderosa era La Orden del Templo de Jerusalén?
Muchísimo, Felipe “el hermoso”, el rey de Francia acabó con ellos porque era su principal deudor, con eso lo digo todo, Tenían la mejor flota de la cristiandad, eran banqueros, sus encomiendas florecían….legaron a convertirse en una especie de entidad supranacional. Eso era muy peligroso para el rey de Francia.


P. Hay una conversación entre Silvio de Agrigento y Rodrigo Arrigaba que me ha hecho situarme como ninguna otra en el tiempo de la novela: “los curas lo sabemos todo, hijo mío. Tenemos sacerdotes, frailes y monjas situados a lo largo y ancho de este mundo de Dios. Hasta la más remota aldea cuenta con algún servidor de Cristo”. Algo que hoy nadie se atrevería a confesar.
Todos sabemos que la Iglesia Católica, en este mismo país en que vivimos amasó un gran poder e influencia gracias a la confesión, para mí la mayor barbaridad del cuerpo doctrinario de la Iglesia de Roma. Aquello les colocaba en situación ideal para conocer de primera mano la mejor información que uno puede obtener sobre la gente: sus debilidades, y eso es mucho, mucho poder.


P. Sus dos anteriores novelas fueron publicadas por Maeva. ¿Por qué el cambio de editorial? ¿O es algo puntal?
Ahora en abril sacaré una nueva novela policíaca con MAEVA y en un año la nueva entrega de las aventuras de Víctor Ros. Simplemente es que esta novela no coincidía mucho con la línea que llevo en MAEVA y decidieron no hacerla. ROCA se interesó mucho por ella desde el principio y es una excelente editorial también.


P. Ya que hablamos de ellas. Creo que aún se encuentran en plena forma respecto al interés de los lectores por ellas y a las sucesivas ediciones.
Hombre, la cosa no me va mal y tengo ya una parroquia relativamente fiel que saben lo que van a encontrar en mis novelas y eso les gusta. Me esfuerzo por no defraudarles y seguir haciéndoles viajar en el tiempo y vivir aventuras inolvidables.


P. Tengo entendido, además, que su primera novela, Crónica de Jufré, va a ser reeditada. ¿Tendrá novedades esta nueva edición?
Sí, publicaremos el manuscrito original que arranca en la época actual, va al medievo y luego se resuelve aquí, a los lectores les gustará.


P. Jerónimo Tristante es muy activo en los foros, sobre todo en ¡¡Ábrete Libro!!, lleva adelante una bitácora y una página personal. Además, desde hace un tiempo, participa en Mafia Literaria. Cuéntenos, ¿qué es eso de Mafia Literaria?
Un grupo de amigos que un día nos juntamos a comer y alguien dijo, ¿por qué no hacemos un blog? Y lo hicimos. Tengo la suerte de sentirme muy valorado en mi tierra y he hecho grandes amigos entre los escritores murciano (incluido tú) Es agradable tener gente con la que compartir éxitos y sobre todo decepciones. Ëste es un oficio solitario y me gusta poder contar con vosotros.


P. Ha pasado un año, pero no me resisto a preguntarle nuevamente cómo ve el futuro del libro.
Pues lo veo mejor, poco a poco los índices de lectura van subiendo por lo que tenemos que seguir trabajando para crear historias que atraigan a la gente de la calle. No será fácil y es un trabajo a largo plazo pero nunca debemos rendirnos.


Muchas gracias.
El gusto es mío.

domingo, 15 de marzo de 2009

Andrés Salom nos habla de Cien años de soledad


"El otoño del Patriarca, a partir de la lectura de los primeros párrafos,
nos sumerge en una pesadilla de la que ya no es posible salir"
Andrés Salom




Una entrevista de Daniel Serna para Ágora. (En la imagen, Andrés Salom es el cuarto por la izquierda)

La experiencia de un asiduo lector de García Márquez confirma que el autor colombiano escribió otras grandes novelas, aparte de Cien años de soledad.

Al estar este número 12 de Ágora dedicado a García Márquez con motivo de cumplirse el cuarenta aniversario de la publicación de la que se considera su obra más representativa, Cien años de soledad, se ha querido recabar para sus lectores la opinión al respecto del poeta, taurófilo y flamenquista, Andrés Salom, habiéndole correspondido a este servidor de ustedes la, en principio, preocupante, tarea de entrevistarle. Pues para quien, como es mi caso, sólo le conoce a través de sus artículos semanales en el diario La Opinión de Murcia, comúnmente mordaces y de una ironía cercana en el sarcasmo..., tendrá forzosamente que ponerse en guardia antes de entrar en materia. Pero no. El hombre nos recibe rodeado de sus perros, sus gatos, sus canarios y sus chinchillas..., amabilísimo y dicharachero, cual si pretendiera con ello que nos pasara desapercibida su condición de octogenario.

(Andrés Salom, junto a José Gelardo, el lunes 16 de marzo, en la Biblioteca Regional de Murcia)

P. ¿Cómo valoraría Andrés Salom la narrativa de Gabriel García Márquez, de la que tenemos entendido que eres uno de sus más asiduos lectores? Le disparamos de improviso y sin preámbulos; no fuera que fuésemos a llegar tarde. Pues ochenta y pico años son muchos picos. Lo son incluso para nuestro entrevistado, a pesar de sus actitudes de jovenzuelo con las que se diría que pretende que nos pase desapercibida su condición de aspirante a centenario.
Pero así y todo, su respuesta es reposada y firme: la propia de quien no está dispuesto a admitir el menor resquicio de duda acerca de sus opiniones.
R.- Al igual que en el romance pachanguero aquél en el que el cantaor Pepe Pinto decía tener el corazón repartido entre dos amores, te diré yo, en lo que se refiere a la narrativa contemporánea, tengo también el mío repartido, pero no entre dos amores, sino entre tres; dándose la circunstancia de que los tres son hispanoamericanos: Rulfo, Borges, García Márquez. Y a pesar de que todavía no he tenido tiempo de hacer una atenta relectura del argentino, no dudo en colocar a Gabriel muy por encima de los otros dos. Y en el ámbito de las otras lenguas que yo más o menos entiendo –no paso por las traducciones- sólo algunas de las novelas de Marguerite Yourcenar considero comparable con las mejores del colombiano.

P.- ¿Y ninguno de los nuestros?...
R. Me costaría mucho trabajo tenerme que pronunciar por uno de entre los centenares de narradores actuales con que contamos hoy en día en España. En cantidad es de suponer que vamos los primeros. Y si por una cuestión en que me fuera la vida me viera obligado a hacerlo, seguramente me pronunciaría por el anciano José Luis Sanpedro. Y no precisamente por solidaridad generacional entre puretas; sino por querer ser objetivo. Tenemos, eso sí, muy buenos prosistas entre cuyos párrafos y la poesía apenas existe línea divisoria. Pero se diría que no tienen nada que decir ni que contarnos, y se agarran al tópico de que ya está todo dicho y escrito. Y sin embargo, si les diera por el género esperpéntico, con sólo mirar a su alrededor, les iba a sobrar material a porrillo.

P.- Volvamos, pues, a lo nuestro. ¿Qué aspecto de la obra de Gabriel García Márquez destacarías entre los demás?
R.- Sin lugar a dudas, la gran naturalidad con que consigue involucrar al lector en la magia de sus mundos, pero sin dejar de lado su amenidad narradora ni el valor que a veces sabe dar a la palabra en sí misma. En Cien años de soledad, pongamos por caso, para rendir un gran homenaje a su amigo Cortázar, tiene suficiente con sacar a relucir el nombre de uno de los personajes de Rayuela: Rocamadour.

P.- Tenemos entendido que tuviste ocasión de conocerle personalmente.
R.- Bueno, sí. Herrera Petere nos presentó en cierta ocasión. Ya ha llovido: fue en Ginebra en 1962. Me pareció una persona bastante apocada. Pero fue muy amable conmigo y me regaló un ejemplar dedicado de su primera novela La hojarasca, que por cierto no me gustó. Uno más, me dije. Pero luego, cuando unos quince años más tarde cayó en mis manos un ejemplar de El otoño del patriarca y le hice dos ávidas lecturas una por encima de otra en estado casi febril a lo largo de un fin de semana... en vez de empezar a darme coscorrones contra la pared, como habría sido lo lógico, me limité a decirme a mí mismo que todos tenemos derecho a equivocarnos por lo menos una vez en la vida.

domingo, 8 de marzo de 2009

Patrick Ericson habla de Génesis, su última novela



Patrick Ericson nace en Alhama de Murcia en 1962. Es gestor inmobiliario que compagina éste trabajo con sus aficiones literarias, que debe a su tía Concha Fernández-Luna, escritora de cuentos infantiles. Lector infatigable, tiene editadas las novelas Baile de dríadas, Génesis, el ritual Rosacruz y La escala masónica, así como un poemario, De profundis.

Colabora con la revista sociocultural Entrelíneas.

Una entrevista de Francisco Javier Illán Vivas para Anika entre Libros.
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Tanto esta novela (Génesis, el ritual rosacruz), como La escala masónica, que apareció publicada con unos pocos meses de diferencia, fueron escritas casi en la misma época, ¿Qué semejanzas y qué diferencias puede trazar entre ambas obras?

Al haber sido escritas casi a la vez, es natural que haya ciertas semejanzas: esoterismo, un ritual ancestral, una logia o hermandad ocultando un secreto. Sin embargo, una presenta el lado más espiritual del hombre (La escala masónica), y la otra aborda su lado físico (Génesis. El ritual rosacruz). Creo que ambas, aun siendo distintas, y desarrolladas en diferentes países y siglos, tienen mucho en común. Para mí que se complementan la una con la otra.


Génesis es una historia que unifica el ámbito racional de una investigación policial, con unos hechos relacionados con la alquimia, la magia y lo esotérico, todo ello ambientado en el París del siglo XVIII, ¿cuál es la intención del autor al aunar esas diferentes perspectivas?
No es de extrañar que el lector encuentre una trama dispar y opuesta en la novela, como pueden ser las directrices de una investigación policial con el incomprensible mundo de la alquimia, ya que ésta es una historia cuya pretensión es, y ha sido siempre, analizar la dualidad desde todas sus perspectivas. Mi única intención, al escribir “Génesis. El ritual rosacruz”, fue demostrar que ni la mujer y el hombre son tan diferentes como nos han hecho creer, y que dentro del mundo de lo racional hay un hueco para el pensamiento filosófico y sus quimeras. Si nuestro cerebro está escindido en el consciente y el subconsciente, pero en realidad forman un mismo órgano… ¿por qué iba a ser distinto todo lo que nos rodea?



Ya se lo comenté en privado, pero ahora para nuestros lectores: descubro en Génesis algo similar a un cuento lúgubre y oscuro; sobre todo con la aparición de personajes como Totó, Petit Ours y el destino de ambos.
En efecto, los primeros capítulos del libro se desarrollan en un ambiente gótico y escabroso como introducción a lo que ha de ser la obra. El nacimiento del bebé, la huída de la doncella que trata de evitar que acaben con la criatura, y la intervención, casi divina, de Totó y Petit Ours, forman parte de la historia de una sociedad que luchaba por abandonar sus raíces oscurantistas, heredadas del renacimiento, para entrar de lleno en la modernidad. También me ha influido, como bien comentaste en cierta ocasión, las lecturas de escritores y poetas franceses del siglo XIX, como Víctor Hugo, Baudelaire, Rimbaud, o Isidore Ducasse (más conocido como el conde de Lautréamont); incluso los delirantes escritos del británico William Blake.


Claro que el personaje clave es Papilión, la bella criatura andrógina. En mi reciente visita al Louvre, en la sala de las Cariátides, vi una escultura con esas características físicas.
Papilión es tan original que su naturaleza no está basada en nadie de la vida real, aunque sí dispone de ciertos aspectos que la asemejan a otro de los protagonistas de la novela: el caballero d´Eon. Por otro parte, quise dotar de una belleza sin igual al personaje, después de conocer los síntomas que demuestran las mujeres afectadas por el síndrome de Harris. Quienes padecen esta enfermedad, en su mayoría, manifiestan cierta alteración que da lugar a mujeres altas, de piel sedosa, caderas estrechas y pechos desarrollados… como Papilión, pero que en realidad son hombres.


La aparición de personajes reales, como Diderot, Cagliostro, el conde de Saint-Germain, nos acerca la trama más a un momento histórico.
Así es. La idea de introducir ciertos personajes de la vida real del París de aquellos años, según mi humilde opinión, ha sido acertada. Le da verosimilitud a la historia. Sin embargo, al margen de los más conocidos, hay otros individuos que vivieron en aquellos años, pero que no han llegado a la memoria de todos porque sus vidas fueron irrelevantes. Los rescaté de un viejo libro, que tengo en casa, que habla sobre la prostitución en París en el siglo XVIII, como pueden ser el propio inspector Marais, el caballero de Rohan-Cabot, milord de Egremont, o el procurador del rey: Monsieur Joly de Fleur.


Háblenos del mito andrógino.
El mito del andrógino se menciona por primera vez en El Banquete, de Platón. Tal y como reza la leyenda, los dioses habrían creado la raza masculina pura (que solo se relacionaban entre sí), la femenina (que también tenían una relación homosexual entre ellas), y los andróginos. Tras la rebelión de los seres andróginos, Zeus decidió escindirlos en dos mitades para castigarlos, de tal forma que estuviesen obligados a buscarse y encontrarse para hallar la felicidad. Al margen de la fábula, no descarto la posibilidad de que haya algo de cierto detrás de tan increíble historia. Las últimas investigaciones del mexicano Félix Rochas, de las que nos habla en su libro “Cicatrices”, invitan a la reflexión.


¿De dónde surge esta novedosa concepción de lo que era, en realidad, la Piedra Filosofal?
Siempre ha estado ahí, escondida entre frases incoherentes, metáforas subliminales y grabados que no son otra cosa que un juego jeroglífico, como es el famoso grabado “El árbol de los filósofos”, que va incluido en el libro. El elixir de la vida y la Piedra Filosofal, solo existía en la mente de los sopladores de botellas que se alejaban de la verdadera filosofía y el más profundo conocimiento. Los nombres de los metales son alegorías de otros nombres espirituales, tales como: el alma, el bien, el mal, la eternidad… Dios. Alcanzar el proceso de la Piedra Filosofal solo se lograba cuando el hombre, despojado de sus instintos atávicos, dejaba de serlo para convertirse en un ser de naturaleza divina. La Piedra Filosofal representa un cambio espiritual, un alejamiento del mundo y sus banalidades… y no otra cosa.


En La escala masónica, al igual que en Génesis, vemos la necesidad, por parte de los protagonistas de enfrentarse a un camino, una senda de desarrollo espiritual…
Quizá se deba a que yo mismo me he propuesto encontrar mi Piedra Filosofal. Después de todos estos años, perdido en un mundo en tinieblas donde giraba constantemente alrededor de mí mismo, sin encontrarme jamás, hallé el modo de liberarme de la ignorancia. Y ahí es donde entra en juego la Sabiduría, el lado femenino del Creador; que, como yo lo concibo, es solo ir al encuentro de la unidad y el pensamiento.


Dicen que es un escritor infatigable… productivo, diría yo. Dos novelas publicadas en 2008, y de entrada otra novela lista para ser publicada en 2009. Adelántanos algo de ella.
Llevará por título “El ocaso de las siete colinas”, y es un thriller al más puro estilo norteamericano. Posiblemente incite a la polémica debido a algunos de los temas que aborda, como son los turbios manejos del Vaticano en asuntos de Estado, que permanecen ocultos a la opinión pública, así como por el conocimiento de las nuevas armas tecnológicas desarrolladas por el gobierno norteamericano, y que habrían sido utilizadas últimamente para provocar ciertos desastres calificados como de “naturales”. No obstante, no deja de ser una obra escrita para entretener al lector, por lo que la novela lleva implícita el misterio, la angustia de los personajes por evitar uno de los mayores atentados de los últimos años, y la trepidante búsqueda de unos terroristas que amenazan con destruir una de las ciudades más emblemáticas de nuestro planeta. A partir de ahí, no puedo decir nada más. Habrá que esperar a que esté publicada.


¿Qué tal con la promoción de la reciente Génesis y de La escala masónica?
Estoy bastante satisfecho con los resultados obtenidos, sobre todo con La escala masónica (de Génesis es pronto para hablar, aunque ha arrancado con mucha fuerza). Según me comentaron los editores, mi primera novela consiguió ponerse en cabeza en el ranking de ventas de la editorial Viamagna, en lo que concierne a sus escritores españoles. A los cuatro meses de estar en las librerías, se había vendido más de cincuenta por ciento de la primera edición, y eso es bastante inusual. Otra buena noticia, es que una editorial brasileña, Garaçao, tiene intención de comprar los derechos de publicación, distribución y venta en Brasil y Portugal, de La escala masónica, lo que me llena de una gran satisfacción.


¿Qué espera, en el ámbito literario, para este 2009?
Espero, sobre todo, que la crisis no afecte al sector literario. Y no lo digo solo por lo que a mí me concierne, sino en general. Creo que la gente debe seguir comprando y leyendo libros, pues nuestro único tesoro, como he dicho anteriormente, es el saber. En cuanto a lo personal, espero terminar de escribir mi novela sobre Irak… y buscarle editor.

domingo, 1 de marzo de 2009

Salvador Sandoval López nos habla de la poesía desde la serena madurez creativa

Salvador Sandoval López nació en Las Torres de Cotillas un 22 de enero de 1928. Un hombre, al que su biógrafa calificó como “figura señera y nombre consagrado de las letras torreñas, torreño de pro venido al mundo en una casa situada enfrente de las escuelas del barrio de Los Pulpites” (Salvador Sandoval, poeta de nuestra tierra. Azarbe, 2005).

La obra literaria de Salvador Sandoval ha sido calificada de valiosa y profunda por el catedrático Díez de Revenga quien afirma, con contundencia basada en su amplio conocimiento de las letras murcianas, que Sandoval López es autor de cinco libros fundamentales en la poesía regional: “Descendamos al valle”, premio Polo de Medina en 1972; “Agua de río”, 1977; “Maizales y retamas”, premio Albacara en 1986; “Sol de otoño”, 1995; y “Un mundo sellado”, 2002. En 2008 se publicó Antología, su obra completa, además de algunos poemas inéditos.

Una entrevista de Francisco Javier Illán Vivas.

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Pregunta: Acaba usted de cumplir ochenta años y hace unos meses se publicó una recopilación de toda su obra poética publicada, además de algunos versos inéditos. ¿Qué significa hoy la poesía para Salvador Sandoval?

Respuesta.- A los ochenta años, el poeta contempla el mundo con serenidad, con bondad y con amor. Sus ojos apenas se detienen en lo puramente material, buscan más bien, en lo que le rodea, aquello que no se ve, su lado oculto, el espíritu. La poesía es para mí el lenguaje del alma.


P. Caballero Bonald, quien cuenta con ochenta y dos años, hablaba en una entrevista del poder curativo de la obra poética frente a la indolencia y la apatía. ¿Comparte esa opinión?

R.- Coincido plenamente con la afirmación de Caballero Bonald. A este respecto, me es grato citar unas frases que el gran poeta murciano, Francisco Sánchez Bautista, escribió con motivo de la presentación de uno de mis libros: “entro en tu libro, Salvador amigo, como el que entra en un agua saludable. Tu verso es curativo. ¡Loado sea tu verso, exento, amigo de sustancia amarga”. En mi caso, mi quehacer poético no solamente ha sido un remedio contra la indolencia y la apatía, sino una receta mágica para mi buena salud mental.


P. En España se lee muy poca poesía. Si éste tiene ese poder curativo, ¿podemos suponer que el país, incluso este mundo globalizado, está enfermo?
R.- Digamos que, además de la poesía, existen ot
ras actividades que ayudan en la lucha contra esa enfermedad. Sin embargo, el Mundo siempre ha estado enfermo unas veces de ignorancia, otras por las guerras, el hambre, la ambición y la injusticia. Pobres y ricos. El rico prefiere disfrutar de su riqueza, y el pobre bastante tiene con procurarse el sustento diario.


P. Esa es una de mis grandes dudas, que suelo trasladar a los poetas que tengo el honor de entrevistar. En el mundo de las prisas, de las PlayStation, del iPop, del Blu-Ray, de los problemas ecológicos globales, ¿qué sentido tiene la poesía?
R.- Este es un mundo que vive estresado por los problemas, por las prisas, por conseguir un mayor bienestar y comodidad, por disfrutar de los adelantos e innovaciones del pasatiempo y la diversión. La poesía es un remanso, un encuentro del hombre consigo mismo y con su verdad.


P. Si anteriormente le preguntaba qué significa la poesía para usted, ahora me gustaría saber qué significa Antología.
R.- Antología se deriva de la palabra griega anzología, de anzos, flor; y lego, escoger. Significa colección de fragmentos de obras literarias. Un florilegio. La Antología que se me ha editado no se adapta a esa definición por que el libro recoge prácticamente toda mi producción literaria y no fragmentos. Creo que esto se debe a que, en un principio, el libro se iba a titular Vida y otra del poeta…



P. Ya he dicho que ese libro se acompaña de doce poemas inéditos. ¿Pone usted límite a su creación poética?

R.- Ni mucho menos. De hecho, sigo escribiendo.


P. En uno de los últimos poemarios que he leído, Las páginas gastadas, de nuestro común amigo Marcelino Menéndez, éste, citando al ya mencionado Caballero Bonald, venía a decir que el poeta es el tiempo que nos queda. A usted le veo muy activo en presentaciones de libros, en la Asociación Literaria Las Torres, apoyando a otras asociaciones, incluso, así lo reconoció Domingo Coronado, asesorando al alcalde de la localidad cuando le necesita. ¿De dónde saca tiempo, y fuerzas, para estar tan comprometido en todo cuanto afecta a la cultura de Las Torres de Cotillas?
R.- Tengo todo el tiempo para dedicarme a lo que me gusta, que es la literatura. Desde hace quince años disfruto de mi jubilación. En cuanto a las fuerzas, a los 81 años, no puede uno ir presumiendo de fuerza. Lo suplo con la ilusión y el cariño hacia mi tierra. En el tema cultural, estoy plenamente comprometido con mi pueblo.


P. Me gustaría conocer su actividad creativa. Entiéndame, ¿cuándo y dónde escribe?

R.- Cualquier hora del día o de la noche puede ser buena para escribir. Especialmente me agradan las primeras horas de la mañana. Para escribir, necesito sosiego y tranquilidad de cuerpo y espíritu. Las vacaciones junto al mar puede ser el tiempo y lugar apropiados.


P. Se dice que un poeta siempre está buscando ese poema existencial, que le defina, por el que todos le recuerden. ¿Ha escrito Salvador Sandoval su poema vital?
R.- No sé si ese poema existencial que me defina está ya escrito. De momento me siento identificado con “Palomas de mi sangre”, poema con que se inicia el libro Maizales y retamas.



P. He citado su apoyo a la cultural. Y ahora le voy a pedir un consejo. ¿Qué les recomendaría a ese autor o autora que se inician en la poesía?
R.- A los que comienzan a escribir les animaría y estimularía. Me gusta valorar los aciertos e intentar que el joven poeta descubra por sí mismo sus propios fallos y que, por supuesto, no deje pasar ni un solo día sin escribir.


P. ¿Qué musa extiende su manto inspirador en Las Torres de Cotillas para que asistamos a ese torrencial creativo presente en las varias asociaciones literarias, teatrales y culturales que podemos encontrar?
R.- No existe ninguna musa que extienda su mando inspirado en Las Torres de Cotillas. La sobresaliente actividad de las Asociaciones literarias, teatrales, culturales, se debe primordialmente a que al frente de cada una de ellas hay unas personas desinteresadas, ilusionadas, que no buscan el lucimiento propio, sino el protagonismo de todos los socios; que no se aprovechan de su cargo para medrar personalmente, sino que se vuelcan con todos los miembros de la Asociación a quienes apoyan y anima en todo momento. Concretamente, la Asociación Literaria, en su colección “A orillas del Segura” ha editado diez poemarios a sus socios.


P. Juan Ramón Jiménez, Aleixandre, Machado, Neruda, García Lorca, Miguel Hernández... Nuestro idioma ha conocido grandísimos poetas. ¿Hay relevo entre las nuevas generaciones?
R.- La Historia se encargará de poner a cada uno en su lugar. La poesía española, en mi opinión, vive una nueva edad de oro. Sin embargo, creo que ningún poeta actual puede compararse con Machado o con Lorca.


P. Y como esta sección se llama Hablando de libros, el futuro de ellos ¿cómo lo ve Salvador Sandoval López?
R.- Estamos asistiendo a una verdadera inundación de libros. En este sentido no nos podemos quejar. No hay tiempo para leerlos todos. La cuestión está en saber elegir acertadamente los mejores.


Ha sido un enorme placer charlar con usted, maestro de poetas.