domingo, 30 de noviembre de 2008

Francisco Javier Illán Vivas nos habla de su obra literaria

Estaba yo despistado, poniendo a punto todo para la velada en El Buen Pozo Sediento. Tarareaba alguna cancioncilla mientras iba y venía, pensando que estaba yo solo en la sala. Cuando de repente me doy cuenta que en la mesa del fondo hay un hombre. ¡Alguien había entrado sin hacer ruido!
Me ruboricé pudorosamente, tengo más bien poquita voz y desagradable. Pero acudí solícito a atender al cliente.
Sumido entre sombras no me había percatado de que era uno de los habituales: el gran Nébulos. Probablemente no había entrado sigiloso, sino que estaba allí desde buena mañana, ocupado en un pequeño trozo de papel lleno de versos garabateados a lapicero, buscando rimas aún más hermosas y acordando sonetos con su musa.
Me senté a descansar un rato junto a él, sin interrumpir su silencio, observando su laborioso quehacer. Hay personas con las que no hace falta hablar para comunicarse, que transmiten la serenidad ganada con el transcurrir de la vida. Y es que Nébulos ya está volviendo por el camino que muchos de nosotros aún no hemos recorrido. Siempre es interesante charlar con él y descubrir otros puntos de vista. Es agradable descubrir que tienes una mano tendida de forma sincera.

Una entrevista de Esteban González, para El buen pozo sediendo, cedida para este lugar.
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¿Paco o Nébulos?
Firmo mis libros como Francisco Javier, mis amigos me llaman Paco, mi abuela y mi hija Paquito, y en los foros Nébulos, o Jezrael (sólo en Espejos de la Rueda).

¿Por qué elegiste Nébulos como “nick” en Internet?
Conocí el mundo de los foros gracias a Tobías Grumm. Siguiendo su estela elegí Nébulos, aunque, como he dicho, en Espejos de la rueda.org tuve que buscar otro (Jezrael), pues cuando volví al foro, no recordaba la contraseña.

Acabas de presentar tu última novela en San Javier y en Murcia, háblanos de ella.
El rey de las esfinges se desarrolla en un mundo que nunca existió, se recrean los mitos clásicos, pero también aquellas nuevos que nos descubrieron Tolkien y Howard, donde los hombres son atractivos y heroicos, y las mujeres increíblemente hermosas, densas selvas, inmensas montañas y mares transparentes, las ciudades brillan con un esplendor bárbaro, las gestas gloriosas son posibles y la aventura forma parte de la vida cotidiana.


¿A qué público va dirigida?
Por mi forma de narrar, creo que a un público adulto. Pero dos críticos literarios me han recomendado que la dirija al público juvenil. No veo que una sea excluyente de la otra.

El Rey de las Esfinges es la segunda entrega de la saga "La Cólera de Nébulos". ¿Cómo consigue un escritor polifacético como tú compaginar géneros tan dispares como poesía y fantasía épica?
Porque ambas forman parten de nuestros instintos primigenios. La fantasía no se deja encerrar en una determinada época, ni comienza a reinar a partir de un momento dado. Nace cuando el hombre echó a andar en posición erguida, con unas dimensiones cerebrales inéditas hasta entonces y un sistema fisiológico suficiente para desarrollar la posibilidad del lenguaje. Borges llegó a identificar toda la literatura con literatura fantástica, por que toda es una fantasía del autor.
La poesía nace en los oráculos, la llamada poesía oracular, que se supone antiquísima, atribuidas a poetas míticos, como los oráculos de Orfeo, Museo, Abaris o Bacis.
La poesía y la fantasía han ido siempre cogidas de la mano, sobre todo desde que Homero, ya ciego, nos cantó las hazañas de valientes guerreros y bellas mujeres cautivas en unas islas de un extraño encanto en medio de un mar desconocido.
Incluso podemos remontarnos más en el tiempo: el primer poema épico es el Poema de Gilgamesh.

Háblanos de tus poemarios publicados.
He publicado tres libros de poemas: Con paso lento, Dulce amargor y Crepusculario. Y al primero de ellos debo agradecerle mi dedicación a la literatura. Lo que parecía era un simple capricho, como fue la publicación de Con paso lento, tras más de 1.500 ejemplares vendidos, se convirtió en todo un éxito para un poeta novel, aunque poeta tardío. Fue ese poemario lo que permitió la publicación de La Maldición, primera entrega de La cólera de Nébulos. Y, con él, todo lo que vino detrás.
Con paso lento es una exaltación del amor; Dulce amargor es un homenaje al hijo fallecido de un buen amigo, Jesús Maeso; Crepusculario representa una catarsis con un momento oscuro de mi vida.
Además he aparecido en dos antologías poéticas: I Jornadas de poesía sobre el Segura y Tertuliemos I. Y dos de relatos: Con la pluma a cuestas y Cuentos.

¿Siguen a la venta “Con paso lento”, “Dulce amargor” y “Crepusculario”?
La primera y la segunda sí. Con paso lento fue editada por Nausícaä, y aunque no continué con ellos en lo referente a la saga La cólera de Nébulos, al menos durante unos años más tenemos contrato para la venta y distribución de Con paso lento. Dulce amargor fue un enorme éxito en la presentación, la inicial tirada de 500 ejemplares se agotó ese mismo día.
Crepusculario está aún en el mercado, sé que las ventas fueron mejor de lo que esperábamos y aún quedan ejemplares. El mejor lugar para localizarla es Loto XII Ediciones.


¿Por qué decidiste una publicación bajo demanda (Lulú) para El Rey de las Esfinges?
No me decidí por nada, que sería la respuesta más fiel a la realidad. Estuve en tratos con dos editoriales, con un intervalo de casi cuatro años una de otra: Ábaco y Mundos Épicos, a quienes les agradezco su interés por mi obra, pero por diferentes motivos, no concretamos la publicación. Ellos querían unas cosas que yo no, y yo deseaba otras que ellos no. Y sin problemas. De hecho mi relación con los editores es tan buena como lo era antes del inicio de las negociaciones, si no mejores.
En ese periodo de tiempo fue consolidándose un proyecto empresarial en el que estaba implicado al cien por cien: vegamediapress. Lo que en principio era únicamente un sitio en Internet, ahora tiene su revista mensual, la emisora de radio y estamos poniendo en marcha una televisión, también por la red.
El proyecto editorial nace al mismo tiempo que la revista mensual: Loto XII. Con él se pretende publicar los artículos de investigación periodística que el equipo de profesionales de Vmpress vienen indagando desde hace cuatro años y que, en gran medida, afectan a la destrucción del medio ambiente en la Región de Murcia, con sus implicaciones políticas y empresariales.
La impresión bajo demanda permite a Loto XII unas posibilidades que no lo hace la edición tradicional: estar disponible en cualquier parte del mundo desde el mismo momento en que se sube a la red. Además, es un elemento importantísimo en la lucha contra el cambio climático: no es necesario imprimir cientos de ejemplares. Sólo le imprimirán los que se deseen leer. Y, por añadir una característica más: es modificable en cualquier momento. Si aparecen nuevos datos en la investigación periodística, pueden añadirse al instante y aparecerán en el próximo ejemplar que se demande.
Como he dicho, estoy totalmente implicado en el proyecto, y estaba claro que mi camino llegaría a Loto XII. Aunque no descarto nada para el futuro.
Un ejemplo, para terminar: Crepusculario se editó en papel la totalidad de la edición; El rey de las esfinges, en modalidad bajo demanda, por citar dos libros de mi autoría.

Pero en la Fnac se podrá conseguir el libro impreso, con otra editorial, ¿no?
Loto XII-VMPress es la única editorial. La FNAC solicitó un número de ejemplares al departamento de comunicación y supongo que se los facilitaron.

¿Tan negro está el panorama editorial para la fantasía nacional?
Personalmente no veo negro el panorama de la fantasía nacional, ni ningún panorama. Los editores no quieren ser editores, ese es el único problema, si es que hay alguno. Y, además, ahora hablan de crisis, ¿qué crisis? ¿cuántos se han bajado los sueldos? ¿cuántos directores de bancos y de grandes empresas han sido despedidos? Nadie nos ha explicado, a los ciudadanos de a pie, dónde están los billetes de quinientos euros.

Estás relacionado, en cierta manera, con el mundillo de las ediciones (periódicos, revistas, etc.), ¿cómo crees que se puede combatir el mal momento de las publicaciones de autores nacionales?
El malogrado Enrique Timón era un visionario en este campo. En diez años el libro digital superará al libro en papel. No significa que no habrá ediciones en papel, pero sí que el volumen de “ventas” o de lecturas estarán del lado digital, con lo que no descubro nada nuevo. Los editores españoles no parecen enterarse. Siguen teniendo el mango de la sartén y a los autores y autoras sólo les dan sartenazos (el ridículo 10 % por derechos de autor de un trabajo que lleva años).
La edición digital, la impresión bajo demanda, traerá la democracia al sector editorial. Entonces puede que algunos de aquellos editores que citábamos, sí tengan que bajarse el suelo, o despedirse ellos mismos.
La autogestión funciona en el mundo literario. Miles de escritores y escritoras suben todos los días, en millones de páginas, sus poemas, cuentos, relatos, historias, que son leídas y comentadas por millones de lectores.
Llegado el momento, deciden si lo convierten en libro. Y muchísimos de ellos, piensa que Lulu.com tiene registrados 75.000 usuarios en España y Bubok ha superado ya los 3.000, utilizan estas plataformas para convertir sus creaciones literarias en libro en papel, en libro electrónico, deciden el precio o la descarga gratuita, etc.; es decir, lo escriben, lo editan y lo venden.

Según los datos estadísticos los jóvenes leen menos ahora que antes. ¿Por qué crees que ocurre?
Te respondo con otra pregunta ¿se lee poco? Las formas están cambiando. En los foros hay miles de jóvenes leyendo todos los días relatos, cuentos, mensajes, comentando libros, experiencias con esos libros, con sus autores preferidos, con ... Más de dieciséis mil foreros tiene el de Laura Gallego, con una actividad sorprendente; más de ocho mil El expreso de Hogwarts; más de seis mil Eragorn, ... y no podemos olvidarnos de los más adultos, como ¡¡Ábrete Libro!! (más de cinco mil), Sedice (más de seis mil), ...
Recuerdo que hace unos meses intervine en un debate, en uno de esos foros, donde se hablaba de que se leía poco. ¿Sabes cual fue la respuesta? Más de tres mil comentarios. ¿Se lee poco? Las formas están cambiando hacia los nuevos formatos, hacia las nuevas tecnologías, y es bueno que empecemos a darnos cuenta.

¿Qué podemos hacer para que los chavales lean más?
Yo creo que los chavales leen muchísimo. Pero no leen lo que los editores quieren que lean.

¿Quieres decir entonces que lo que no leen masivamente son los libros editados, pero sí otras cosas que les interesan?
En efecto. Cualquiera puede entrar en alguno de los foros que he citado, por ejemplo, ahora mismo, y encontrará que hay de cincuenta usuarios en línea, para arriba. Un ejemplo: el 24 de junio de 2007 el foro de Laura Gallego tuvo 216 usuarios conectados al mismo tiempo. Otro ejemplo, el foro ¡¡Ábrete libro!! Tuvo conectados 239 usuarios al mismo tiempo, el pasado 19 de mayo de 2008.

¿Y no hay ningún editor que apueste por lo que los lectores jóvenes parece que quieren? Habrá estudios de mercado o algo…
Seguro que hacen estudios de mercado. No soy experto en esta materia, espero que lo entiendas. Sé que se gastan mucho dinero en publicitar a determinados autores y autoras, contados autores y autoras, por cierto. Y también he observado que algunos no les duelen prendas entrar en los foros que he comentado para saber de qué se habla.

¿Cuántas horas le echas escribiendo al día?
De dos a cuatro.

¿Corriges o reescribes mucho lo que escribes?
Una obra jamás deja de escribirse. Una obra se abandona, pero nunca se termina. Juan Ramón Jiménez lo tenía claro, y yo sigo su ejemplo. Cada vez que leo algo que he escrito, seguro que vuelvo a cambiar, corregir, actualizar. Algunas veces la rectificación, estoy convencido, consiste en volver a poner lo que anteriormente había quitado.

¿Dónde encuentras la inspiración?
La inspiración la encuentro trabajando. Aquí te cito las palabras de Pablo Neruda: que la inspiración me pille escribiendo. Pues así la encuentro, sentándome delante del papel, o de la pantalla del ordenador, y escribiendo.

¿Y si te asalta un día por la calle, qué haces?
Hay momentos en que, a pesar de ese trabajo que te respondía antes, las cosas no avanzan. Entonces suelo salir a caminar, y muchísimas veces he encontrado el camino por el que debe continuar la historia, o el poema.
Eso ha hecho que, desde hace años, siempre me acompañe una pequeña libreta. Después una grabadora. Ahora, con las nuevas tecnologías, suelo llevar teléfono móvil con grabadora.

¿Nunca has tenido ideas geniales que se te han olvidado por no apuntarlas?
Miles de ellas. Eran fabulosas, maravillosas, geniales, e imposibles de olvidar, pensaba en esos momentos. Después, ya no estaban, se habían marchado.
Siempre me he preguntado a dónde habrán ido. Y, ¿sabes? Estoy convencido de que vuelan como mariposas para posarse en otro escritor o escritora que en esos momentos, en cualquier parte del mundo, esté escribiendo.

¿Quién es la primera persona que lee tus escritos? ¿Sigues sus consejos?
Toñy es mi primera lectora. Ella suele escuchar mis poemas, sobre todo, en voz alta. Después los suele leer Carmen. Si me comentan algo, lo tengo en cuenta. Unas veces sigo sus consejos, otras no.

¿Cuando escribes lo haces siguiendo un guión previamente establecido o simplemente te sientas y comienzas a teclear lo que va saliendo?
Tanto en narrativa como en poesía sigo los dictados del primer verso. Ese es el importante, el que contiene todo lo posterior. En una novela posiblemente sea el primer párrafo, o el primer renglón, el que contiene toda la trama.
A partir de esa primera imagen (la poesía es una forma de pintar con palabras), desarrollo el poema, el cuento o la novela, sin saber nunca cómo terminará, qué ocurrirá.

¿De dónde sacas tiempo para leer la interminable de lista que lees todos los años?
De mi trabajo. Si trabajase en otra cosa, me sería difícil, pero también he de decirte que no concibo escribir sin leer. Para mí es imposible entender la escritura sin la lectura.

¿Qué libro(s) estás leyendo ahora mismo?
Oráculos griegos, de David Hernández de la Fuente.

Recomiéndanos un libro imprescindible, uno que no nos podamos perder, el que te llevarías a una isla desierta.
Por las veces que lo he leído: El ingenioso hidalgo Don Quijote de la Mancha.

¿Cuál es el primer libro que recuerdas haber leído de niño?
Fueron dos: el citado y La Biblia. Eran los únicos que había en casa de mis padres y los leí varias veces.

¿Qué prefieres, playa o montaña?
No renuncio a ninguna de las dos. Te he comentado que muchas veces encuentro el camino de lo que estoy escribiendo en mis paseos. Unas veces es rodeado de árboles, otras veces escuchando el rumor de las olas.

¿Un lugar ideal para irte de vacaciones?
La Tierra, este planeta amenazado de muerte por nuestra adicción al CO2.

¿Cuál es la última peli que has visto? ¿Te gustó?
Cadena perpetua, me agradó.

Unas cuantas de Friki:
¿S
andokán o Spiderman? Sandokán.

¿Conan o Batman? Conan el bárbaro.

¿Star Wars o El señor de los anillos? El señor de los anillos.

¿Indio o vaquero? Yo soy más de El capitán Trueno o Jabato. Nuestra cultura, nuestra herencia.

Bueno, ¿Capitán Trueno o Jabato? Jabato.

¿Tom Sawyer o Harry Potter? Tom Sawyer.

Muchas gracias, Paco, gran Nébulos universida.

Nébulos es Francisco Javier Illán Vivas. Nació el 20 de octubre de 1958, en Molina de Segura. Cuando contaba pocos años de edad su familia se traslada, por motivos profesionales, a Badajoz, donde permanece hasta 1978. Diplomado en Criminología, es Master en Dirección de Seguridad por la Universidad Autónoma de Madrid.
Se dio a conocer al mundo literario con Con paso lento, Nausicäa, 2003, un libro de versos que ya se encuentra en su tercera edición. En 2005 publica Dulce Amargor, Ayuntamiento de Molina, su segundo poemario. Su relato “La Casa de mi madre” está incluido en Con la pluma a cuestas: catorce escritores desde la Rioja, Dossoles, 2004.
Cuenta en su haber con “La Maldición”, primera novela de la saga “La cólera de Nébulos”. A la que se suma esta segunda entrega “El rey de las esfinges”.
Además, ha prologado varias obras como: Reloj de Candela, Urnas de Jade: Leyendas, Plectro y La vieja raza.


Podéis encontrar más información en sus páginas personales:

Diario Druida
La cólera de Nébulos

domingo, 23 de noviembre de 2008

Montse de Paz nos habla sobre Estirpe salvaje

Montse de Paz nació en Lérida el 4 de julio de 1970. Se licenció en filología inglesa, pero su labor profesional la ha llevado por otros derroteros y desde los dieciocho años colabora y trabaja en organizaciones humanitarias. Su afición literaria, nutrida desde su infancia, se ha enriquecido con su variada labor como educadora de niños y adolescentes, agente social, promotora de eventos culturales, redactora de revistas y guionista de programas de radio sobre valores humanos. Actualmente reside en Badalona, donde compagina su trabajo como directora de la Fundación ARSIS con otras tareas docentes y sociales.

Una entrevista de Francisco Javier Illán Vivas

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P.- La afición a la literatura se despertó muy pronto en usted, y ha publicado en dos géneros que sorprenden por su lejanía argumental: autoayuda y juvenil. ¿O no lo son tanto?
La fantasía siempre me ha llamado, desde niña, y supongo que por mis gustos y aficiones es lógico que haya comenzado escribiendo ficción en este género. Además, la épica fantástica contiene un elevado potencial simbólico; es perfecta para transmitir, a través de una trama variada y emocionante, las realidades más hondas de la persona humana. Todos los mitos encierran un componente antropológico, son fabulaciones de los procesos humanos de crecimiento, maduración, despertar a la vida, adquisición de conocimientos…

Y de ahí enlazo a la autoayuda. Siempre me ha fascinado el mundo del espíritu y la psique humana, la evolución de las personas, sus pasiones y sus emociones. Quizás por eso, hace unos pocos años, escribí este libro: Cómo curar los sentimientos negativos. Es una obra basada en mi experiencia y en varios conocimientos que he ido adquiriendo, sin pretensiones academicistas. Había descartado publicarla hasta que me surgió la oportunidad de hacerlo y resulta que ha sido mi primer libro editado. Tampoco esperé que la respuesta de los lectores fuera tan buena ni imaginé que realmente lograría apoyar de forma eficaz a diversas personas en situaciones de problemas o conflictos vitales, como así ha sido.


Como ves, ambos temas, aparentemente distantes, guardan una relación más estrecha de lo que cabría imaginar.

P.- A pesar de tener dos libros en el mercado, el último, Estirpe salvaje, con Espasa Juvenil, el camino no le ha resultado fácil. Háblenos de su experiencia y, con ella, de su bitácora Andanzas de una escritora en busca de editorial.
En esta bitácora explico todas mis vicisitudes hasta llegar a publicar. No es un camino cómodo ni exento de tropiezos. De la misma manera que a mí me ayudó saber de la experiencia de otros, mi intención con el blog es compartir lo que he aprendido sobre la marcha, confiando que pueda ser útil a otros escritores noveles con deseos de publicar y animarlos en este proceso. Recibo muchas visitas y agradecimientos, e incluso he animado a varios amigos a abrir blogs con propósitos similares, y esto me indica que está cumpliendo su cometido. Proponerse publicar es como empezar una aventura casi épica -¡valga la comparación! Hay que armarse, sobre todo de tesón, creatividad y paciencia. Y tener muy clara la meta, para no desistir. Esos son los principales secretos. En mi blog doy varios ejemplos de autores afamados que recibieron muchos rechazos antes de lograr salir adelante.


En esta aventura hay varios factores clave para el éxito. El primero, pedir ayuda y consejo. Cuando empiezas no sabes nada del mundo literario y menos aún del editorial. Yo me moví, consultando a mi mentora (una escritora de mi ciudad, con la que mantengo buena amistad) y buscando en foros literarios y por Internet. De los foros he conseguido información y recomendaciones muy valiosas, además de hacer excelentes amigos. Ellos han sido las ayudas que me he encontrado por el camino y me han guiado. El gran salto en mi caso fue conseguir que una agente de buena reputación accediera a representarme, y no sólo eso, sino que lo ha hecho con tanto empeño y entusiasmo que apenas dos meses después de firmar con ella ya tenía una oferta por Estirpe Salvaje, con Espasa.

Antes de conseguir fichar con la agencia, probé a enviar mis manuscritos a muchas editoriales, sin éxito, aunque luego he recibido valoraciones y respuestas positivas, ¡demasiado tarde! También envié algunas de mis novelas a concursos. Ahora, por mi experiencia y la de otros colegas que he conocido y que están en mi situación o parecida, veo que si una obra es lo bastante buena, acabará encontrando editor, siempre que el autor luche por ella. También considero que encontrar agente es fundamental si no dispones de tiempo para promocionarte a ti mismo. La agencia es un auténtico trampolín, que recomiendo absolutamente. Eso sí, el trampolín es previamente un filtro. Una agencia no te aceptará si tus obras no reúnen el suficiente interés y calidad, a su juicio. Por tanto, lejos de ser un “enchufe”, creo que un agente es una
garantía ante las editoriales.

P.- En usted la educación de los valores humanos siempre está muy presente. ¿Qué hay de ellos en Estirpe salvaje?
Estirpe es una obra perfecta para comentar en grupo e iniciar debates muy interesantes y actuales. Algunos críticos la han considerado una “novela de aprendizaje”, y realmente contiene todos los elementos propios de este género. La historia narra cómo dos niños, en un entorno adverso y sacudido por la violencia, sacan fuerzas y ánimo para salir adelante y encontrar su lugar en este mundo. Yo destacaría varios temas clave. Uno de ellos es la importancia de la familia y los valores que transmiten los padres. Los protagonistas de Estirpe son huérfanos y la mayoría de sus personajes pertenecen a entornos que podríamos llamar “desestructurados”, pero justamente por eso se evidencia la necesidad de tener unos referentes éticos y de recibir el afecto y la educación de un padre y una madre. Ruslan, el protagonista masculino, tiene siempre presentes a sus padres. Para él son dos modelos a seguir y van guiando su trayectoria como una brújula.

Otro tema crucial en la novela es el papel de la mujer. Yvanka, la protagonista femenina, ha de aprender a sobrevivir nada menos que en una tropa, el ambiente menos favorable para una jovencita que está creciendo. Yvanka se cuestiona el rol femenino en su cultura, acusa la discriminación y los abusos que sufren las mujeres y se rebela. Su maduración es mucho más conflictiva que la de Ruslan, porque carece de modelos femeninos convincentes y del apoyo de otras personas de su sexo.

Los niños y la guerra es otro tema importante. Para algunos episodios de Estirpe me inspiré en entrevistas y reportajes hechos a niños soldado. Es una realidad muy cruda que saco a colación, sin recrearme en sus aspectos más sórdidos, pero sin negar todo lo que comporta. Ruslan y sus compañeros son adolescentes, casi niños, cuando empiezan a pelear en batallas. Ese crecimiento prematuro tiene sus consecuencias.

Finalmente, otro gran tema es el amor fraternal. Por amor se explica que Ruslan adopte actitudes muy diferentes a las de sus compañeros, por ejemplo en cuanto se refiere a las mujeres. El amor sostiene sus lealtades, su resistencia a la adversidad, su búsqueda de la dignidad. El amor a su hermana mueve a Ruslan y, aunque luego otras mujeres pasan a ocupar un lugar importante en su vida, ese afán de cuidado y protección hacia ella condiciona muchas de sus decisiones.


P.- Con el mundo de Slavamir ha creado una sociedad compleja, tanto en lo referente a geografía, personajes, cultura... ¿tiene intención de continuar en él?
Sí, así es. Slavamir forma parte de un mundo imaginario, inspirado en la Europa nórdica pre-medieval, en el cual sitúo varias de mis novelas (todavía inéditas). De hecho, Estirpe Salvaje forma parte de un grupo de libros relacionados, que espero ir publicando en los próximos años.

P.- Guerras, conflictos, pero también paisajes, arquitectura, costumbres, cultura... ¿se documenta la autora o lo deja todo a la imaginación?
Me documento lo justo, pues finalmente estamos hablando de fantasía. Pero me interesa transmitir verosimilitud, así que hago algunas consultas, casi siempre por Internet, o echo mano de mi culturilla adquirida. Crear Slavamir no me costó mucho. Mis conocimientos básicos de geografía y de historia, junto con un poco de exploración lingüística a la hora de elegir los nombres propios, me han ayudado. Muchas personas me dicen que los paisajes y el mundo de mis novelas absorben al lector y lo sumergen literalmente en sus tierras. Eso me alegra mucho, pues crear el escenario idóneo es muy importante para mí. También debo decir que para crear ciertos lugares y paisajes me he inspirado en los bosques y los montes que conocí en mi infancia, en el pueblo de mis abuelos. Muchos detalles de la vida aldeana y del campo también proceden de estos recuerdos.


P.- Las cifras de ventas y edición pronostican, aún en tiempos de crisis, una buena salud a la literatura juvenil e infantil.
Dicen que en tiempos de crisis la gente se queda más en casa y busca mayor evasión. Por tanto, la televisión y los libros tienen buenas perspectivas… Es bastante natural. Comprar un libro no es una necesidad de primer orden, pero tampoco es un gasto excesivo, es un bien imperecedero y aporta una gratificación enorme, en proporción a su coste. Además, el sector de público que más lee, según las estadísticas, es el femenino y el juvenil. En un mundo muy tecnológico y dominado por la ciencia, la fantasía es una válvula de escape que siempre atrae. Así que esos augurios me parecen del todo realistas.

P.- En ese sentido, ¿por qué los lectores más jóvenes están tan ávidos de historias que les alejen de la realidad?
Vivimos en una sociedad muy estresada, con un exceso de prisa, de información y de tecnología. Esto ejerce una presión importante, no sólo en los jóvenes, sino hasta en los adultos. Por eso se necesitan formas de evasión que se buscan en la literatura, en el cine y en el juego. Nuestro mundo occidental también rinde un culto excesivo a la razón, a la ciencia y a la productividad. Así que la fantasía parece ser el antídoto casi perfecto.


Una lectura evasiva, como distracción y relajación, no tiene por qué ser negativa. Un joven que vive en un entorno equilibrado y mantiene relaciones sanas con su familia y sus amigos no tiene por qué volverse adicto o aislarse hasta extremos patológicos. Cuando esto sucede, es que en la vida de esa persona hay problemas graves y encuentra en la literatura una forma de escapar y aliviar su sufrimiento, como podría encontrarlo en los videojuegos o en otras formas de adicción.

Claro que el exceso de fantasía puede ser peligroso, como todos los extremos. El remedio no es frenar la edición de libros fantásticos, sino trabajar en el entorno del joven. Aunque los libros sean compañeros maravillosos y proporcionen mucho placer y diversión, nada sustituirá la compañía física y real de unos amigos, de una familia, de un compañero o compañera. Por eso considero que si la literatura fantástica, además de evasión puede proporcionar valores humanos y elementos de reflexión, puede ser muy positiva para los más jóvenes.

P.- Como lectora, ¿qué aportan a la literatura juvenil e infantil fenómenos como el de Harry Potter o Memorias de Idhún?
Te confesaré una cosa… ¡No he leído ninguno de estos libros! Como lectora, soy mucho más deudora de autores antiguos –Walter Scott, Emilio Salgari, Julio Verne, Alejandro Dumas…– que de los contemporáneos escritores de best sellers. En realidad, he leído muy poco de literatura fantástica.

La primera cosa que me parece fenomenal es que estas sagas motivan a leer a millones de niños que, de otro modo, quizás no se acercarían a un libro. Eso es un mérito de sus autoras, y creo que han de estar muy satisfechas por ello. Por otra parte, aunque no los he leído, imagino que todos ellos contienen valores que enriquecen a sus lectores, además de aportarles muchas horas de distracción y emociones. En cuanto a su valor literario no puedo opinar, pero supongo que su calidad es lo suficientemente alta como para dignificar el género y darle relevancia en el panorama de las letras.

P.- ¿Hay fronteras entra la literatura infantil y juvenil y la literatura para adultos?
Este es un tema que me trae de cabeza, ¡no es fácil responder! Supongo que sí. Debe haber ciertos factores que hacen que un libro sea considerado juvenil: desde su forma y estilo, ameno y sencillo, hasta su temática y sus protagonistas. Los cuentos, la fantasía y los relatos iniciáticos sobre personajes que pasan de la niñez a la adolescencia y a la adultez son idóneos para este género.

De todos modos, esa frontera puede ser incierta y fluctuante. Creo que esta distinción es algo muy moderno, quizás basada en la división por etapas del sistema educativo, en la súper especialización de nuestra cultura… No lo sé. En la antigüedad, los cuentos, las leyendas y los poemas épicos eran escuchados con fruición por niños y mayores. Las Mil y Una Noches era un libro para adultos, por poner un caso, y es posible que si la Ilíada fuera escrita hoy, salvando las distancias, sería considerada literatura juvenil, como lo son tantas sagas heroicas. También se da un fenómeno en nuestra sociedad: el joven-adulto que nunca deja de ser un poco niño y ama la fantasía. Yo pertenezco a las “generaciones Tolkien”, esos adultos que crecimos con El Señor de los Anillos y aún hoy, veinte años después, disfrutamos con las hazañas de los hobbits aventureros y sus amigos. Con mi novela me ocurre algo curioso. Está catalogada como literatura juvenil y ciertamente cumple todos los requisitos para ser considerada como tal. Los chicos jóvenes la aprecian y me consta que algunos de ellos, poco amigos de libros, la devoran. Pero tampoco es un libro para niños pequeños. Hay episodios de bastante crudeza que piden un grado de madurez. También compruebo que son los adultos que pasan de la treintena quienes realmente disfrutan y le sacan todo el jugo a la obra. Eso me da que pensar…

P.- Recuerdo que Cesar Mallorquí dijo que uno de los vicios que más daño hacían a la literatura juvenil era lo políticamente correcto. En su novela hay escenas que, a mi parecer, no son nada políticamente correctas. Y cito una: la escena de la página 299, de Turiak sobre Yvanka.
Bueno, justamente acabamos de hablar de esto. Cuando escribí Estirpe no me planteé qué clase de género sería ni para qué tipo de lectores resultaría apta. Simplemente quería contar una historia heroica con visos de realidad. Sobre la cita de César Mallorquí, creo que lo importante es que la novela refleje honestidad por parte del autor. En mi caso, quería transmitir sin tapujos la crueldad de ciertas situaciones y cómo los seres humanos, cuando están desesperados, pueden reaccionar de forma brutal e instintiva. No me he recreado en exceso, pero tampoco he querido ocultar esas realidades. Para los jóvenes que leen, esta transparencia, sin buscar extremos ni perversiones, es un revulsivo que los puede invitar a pensar y a entablar un diálogo. ¿Por qué las personas actúan así? ¿Qué otras alternativas tenían?

P.- Otro de los vicios de la literatura juvenil es el didactismo: que la literatura sea una herramienta al servicio de la formación del menor.
Todos los –ismos pueden pecar por exageración. Pero ahí discrepo un poco. Decían los clásicos que la buena literatura tiene dos funciones inseparables: instruir y recrear. El racionalismo insistió en el aspecto instructivo. Después, la crítica romántica dio al traste con él y la post modernidad ha aupado un ideal literario esteticista y alérgico a todo cuando suene didáctico o aleccionador.

Me parece que nos hemos movido de un extremo al otro, y los clásicos –por algo son clásicos– tenían su parte de razón. No creo que el componente didáctico sea un vicio de la literatura. Otra cosa sería convertir una novela, que por definición es un relato bello y recreativo, en una especie de manual de ética o conducta cívica. No, ¡tampoco se trata de eso! Me parece estupendo que haya obras que no pretenden enseñar nada, puro esteticismo o distracción. Pero no seamos ingenuos: todo libro enseña algo, no hay obra que sea aséptica al cien por cien. Por mucho que se quiera liberarla de una carga moral o ética, toda novela está transmitiendo unos valores y una visión del mundo. Y los jóvenes, que están creciendo y son extraordinariamente receptivos, están absorbiendo esos valores. Lo queramos o no, la literatura y el cine son medios de instrucción de las masas.

Por eso, un autor que escribe para jóvenes debería ser consciente de su responsabilidad. Sus novelas están inculcando ciertas ideas, unos modelos de conducta y de pensamiento en sus lectores. Y lo hacen de forma mucho más potente que las lecciones del colegio o el instituto. Si las obras juveniles contienen unos valores ambiguos o confusos, esto puede influir en generaciones enteras de adolescentes.

P.: Y como esta sección se llama Hablando de Libros, el futuro de los mismos, ¿cómo lo ve la directora de la fundación ARSIS?
¡Otro tema controvertido! Sí, se habla mucho de la digitalización de la literatura y hay quienes pronostican que los libros en papel, tal como los conocemos, desaparecerán en unos años, con lo cual todo el sistema editorial se tambaleará desde sus cimientos… Bueno, desde mi humilde opinión, quiero pensar que esto no será así. Soy un poco romántica, y creo que el placer de abrir un libro con tapas, de pasar las hojas, oler el papel…, de podértelo llevar a cualquier lugar del mundo, comprimiendo en poco espacio vidas enteras, sin necesidad de electricidad, baterías o “conexión a la red”… esto prevalecerá. Alguien dijo que el formato del libro es una genialidad difícilmente superable, y estoy convencida de ello. Posiblemente nuestros viejos libros convivan con aparatos portentosos, que te permitirán cargar una biblioteca entera en un accesorio que pueda caber en la palma de la mano. Sólo espero eso: que convivan. Como afirma Paul Holdengräber, director de la Biblioteca de Nueva York, “el libro es algo que se puede tocar, que emborracha con el tacto. Y precisamente en un mundo cada vez más virtual y televisivo, su presencia táctil ganará aura”. Yo también lo creo así.

Muchas gracias.
Gracias a vosotros por ofrecerme esta oportunidad.

domingo, 16 de noviembre de 2008

Juan Silva habla de La ley de las sombras


Juan Silva Fernández, nacido en 1981 en Villaverde Alto, donde todavía reside. Desde la finalización de sus estudios, ha trabajado en diferentes profesiones de muy diversa índole, actividad que ha sabido compaginar con sus dos grandes pasiones: pintar y escribir. De carácter tímido y reservado, se ha refugiado a lo largo de su vida en sus obras para superar los malos momentos, hecho que sin duda ha quedado reflejado en ellas. La ley de las sombras es su primera obra publicada.
Una entrevista de Francisco Javier Illán Vivas
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P.: Leyendo su breve reseña biográfica, ¿qué se refleja de su vida en La ley de las sombras?
Supongo que algunos matices de mi carácter se ven reflejados en Abraham… Como en lo solitario, lo reservado, correcto… incluso a veces en lo atormentado, aunque yo en menor medida y casi siempre por tonterías. Pero sobre todo lo que mejor se refleja, o lo que yo he pretendido reflejar con mayor ímpetu, es la violencia en las calles. No sé nada de mafias, pero sí de pandillas callejeras… En mis presentaciones siempre cuento la historia de una pequeña pelea de adolescentes que vi, y cuyo recuerdo me acompañó a lo largo de toda la novela.


P.: Un enorme salto. De ser totalmente desconocido a su primera obra, con la cual, además, se presentó el sello editorial Mundos Épicos, lógicamente dentro de él, la serie gótica. ¿No le supuso o le supone eso una gran responsabilidad? ¿Es usted el autor franquicia de la Editorial, como algunos jugadores de la NBA lo son de sus equipos?
En cuanto a lo primero, digamos que sentí más el peso de la responsabilidad al principio, en especial el día de la presentación del libro; estaba súper nervioso y pensaba: Madre mía, y ahora qué hago yo… ¿Por qué la editorial habrá confiado tanto en mí? ¿No sería mejor que hubiesen cogido a alguien con más experiencia? Seguro que lo fastidio todo… Pero el caso es que estas mismas preguntas me dieron la respuesta, y también creo que dicen bastante de la editorial en sí. En vez de coger a alguien con más experiencia, o a alguien más extrovertido o lo que sea, se fueron a por el más tímido, sencillamente confiaron en mí y sobre todo en mi libro. Y esto fue lo que me dio seguridad. Si la editorial, que era y es la que va a coger mi libro y lo va a presentar donde sea piensa que La ley de las sombras es una buena historia para hacerlo, yo me callo.
Y sobre lo segundo, para nada soy el autor franquicia, que más quisiera yo… Aquí todos estamos en el mismo barco y cada uno hace lo que puede con lo que tiene.


P.: Su novela la definí, si es que es necesario hacerlo, como de misterio. Pero en ella nos encontraremos dos figuras típicas del terror: el vampiro y el hombre lobo.
Sí, me pareció interesante poner el poder de dos personajes así al servicio del bien… y sobre todo de alguien tan insignificante para la sociedad como lo es una prostituta… Pero la verdad es que esto es una cosa que a mí me gusta hacer mucho hincapié. No es una novela de terror. En algunos puntos resulta violenta, pero nada más. He preferido jugar con el misterio a con el miedo… Además hay un gran trasfondo humanitario. Y si digo esto es porque prefiero que una persona no se compre el libro a que se lleve una desilusión, como también es verdad que a los que no les guste demasiado el género de terror, La ley de las sombras se la pueden leer perfectamente. Yo creo que lo bueno de este libro es que puede satisfacer a varios tipos de gustos.


P.: El personaje de Abraham tiene unas connotaciones especiales entre los vampiros, al menos, conforme lo hemos conocido hasta hace unos años. Si no he leído mal, incluso es creyente.
Sí, creo que este detalle de su personalidad me ayudaba mucho a la hora de describir su lucha interior. El como más allá de lo que ven sus ojos, de lo que es él mismo, cree que hay algo más poderoso y que ayuda a todo aquel que intente hacer el bien… quizás como si se sintiera culpable de lo que es… o sería más correcto decir, de lo que sería capaz de hacer.


P.: Sirva esta pregunta para continuar con esas novedades: ¿qué aspectos nuevos añade La ley de las sombras al mito del Vampiro?
Pues si te soy sincero, no lo sé… Aunque parezca mentira no soy un gran seguidor de los vampiros, así que no estoy muy seguro de lo que han hecho los demás autores, conozco los casos más famosos pero poco más. Yo, por mi parte, pensé cómo podría ser semejante personaje con un corazón sencillamente humano, y salió Abraham.


P.: Y como el otro personaje es Lobo, ¿al mito del hombre lobo?
Lobo es como a mí me gustaría ser… o tener un amigo como él. Es puro instinto; un animal con cuerpo humano y que su lucha está en controlar su agresividad. Hace y dice lo que quiere sin pararse a pensar demasiado en las consecuencias… como creo que son los animales salvajes. Además, una cosa que quería hacer con él, es que cuando fuera lobo, fuera eso: un animal de cuatro patas y no un monstruo bípedo… es por una mera cuestión estética… me encantan los lobos.


P.: La primera novela de vampiros que leí fue
Drácula, y creo que una de las pocas que he terminado de leer. Otras las empecé, pero las abandoné al poco tiempo. He visto algunas películas de este mito: Drácula de Bram Stoker, de y Vampiros de John Carpenter. ¿En qué se parecen los nuevos vampiros al original Bram Stoker?
Me parece a mí que nuestros conocimientos son parecidos… Yo ni siquiera me he leído Drácula… aunque sí algunos relatos de vampiros (por cierto, algunos bastante originales) y por ejemplo El misterio de Salem´s Lot, que algo tiene que ver con el tema. El resto ha sido por películas y por lo que me cuenta mi hermana, que se ha leído varios libros de Anna Rice. Así que por lo que yo sé, se parecen en que beben sangre, son muy fuertes, raros y tienen un lado muy, muy oscuro.


P.: ¿No hay un exceso de vampiros sueltos por el mundo? Muchas películas, literatura, series de televisión... ¿Cómo se alimentan tanto vampiro suelto?
Es que un personaje tan enigmático, tan de la noche como un vampiro creo que da y seguirá dando mucho juego. En verdad lo que pienso es que al igual que cada persona de este mundo somos distintas por nuestra forma de ser y de pensar, creo que el vampiro, como ser inteligente que es, puede tener también varias personalidades según cada uno. Da a un vampiro una personalidad o poder original y ahí tienes una nueva historia. Pero sí es verdad que creo que los excesos no son buenos y tanta explotación de un personaje o un género haga que algunos realmente originales no tengan la posibilidad de destacar como deberían.


P.: Ahora mismo Digital + está proyectando
Moonlight, una de las dos series de vampiros que tiene en cartera. En una de ellas (creo que True Blood), y pido disculpas por mi desconocimiento, los vampiros conviven con los humanos, beben una especie de vino o de cerveza que apaga su sed... Ese hecho me ha recordado un pasaje de su novela, por lo novedoso.
Al igual que la comida prefabricada no sabe igual que la hecha en casa, pero aun así nos aporta nutrientes básicos, pensé que un vampiro lo que necesitaba era sangre, y no tenía por qué ser necesariamente humana. Está claro que lo ideal para ellos es la humana; les da como el triple de fuerza, pero perfectamente podrían sobrevivir con la sangre de cualquier animal. Para Abraham ir a la carnicería (a una que abriera muy temprano o cerrara muy tarde), comprarse un filete de carne y comérselo crudo es lo mismo que si nosotros fuéramos al burguer y compráramos una hamburguesa… o una pizza, bocadillos, etc. No es lo mismo que un asado en toda regla, pero podemos sobrevivir… Además, de esta forma pueden pasar mucho más desapercibidos.


P.: ¿Volveremos a leer aventuras de Mateo, Abraham y Lobo?
Cuando escribí La ley de las sombras yo sólo tenía la intención de escribir esta historia, era lo que quería contar y nada más. Lo que no sabía era que iba a ser publicada y que una vez hecho esto tanta gente me iba a preguntar por una segunda parte. Pueden influir muchas cosas… si recibo una demanda muy, muy fuerte… si de repente un día se me ocurre una nueva aventura y siento la necesidad de contarla… no sé, cualquier cosa. Lo que sí puedo decir es que hoy por hoy, en un futuro inmediato, no tengo intención de escribir nada sobre ellos.


P.: Y como esta sección se llama Hablando de Libros, el futuro de los mismos, ¿cómo lo ve Juan Silva?
Yo no me imagino un mundo sin libros, es todo lo que puedo decir. Sería horrible. Lo que sí espero es que los libros de pasta… con su olor, sus paginas, su tacto… no sean sustituidos por libros digitales o algo así. Sería una pena.


Muchas gracias.
Muchas gracias a ti.

domingo, 9 de noviembre de 2008

Álvaro Areskurrinaga nos habla de El precio del trono

Alvaro Areskurrinaga es un hombre de letras, y no sólo por su afición a la literatura, sino por su licenciatura en derecho por la Universidad de Deusto. Ello le lleva, además, hacia las leyes. ¿Qué mejor principio para su carrera literaria que una obra que una letras y leyes? Por que él, nacido en 1970 en Gernika, nos presenta una novela donde encontraremos las injusticias, y luchando contra ellas, aquellos que pretenden restablecer la legitimidad. En su biografía podemos leer que siempre ha sentido la literatura como una vocación paralela, y ha escrito a lo largo de los años varias obras de diferentes géneros: novela, relatos cortos y poesía.

Una entrevista de Francisco Javier Illán Vivas, a quien agradecemos la cortesía.
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P.- La afición a la literatura se despertó muy pronto en usted, según puedo comprobar por sus datos biográficos.
Así es. Lector he sido desde que recuerdo. Y creo que de una u otra forma, siquiera esporádica, sentí el impulso literario casi desde que aprendí a leer y escribir de niño: ya las redacciones de la escuela me fascinaban y ponía en ellas todo lo que tenía en mi interior. Luego, en la adolescencia, la escritura me servía a la vez como desahogo sentimental, algo típico de esa edad. Y, digamos ya “en serio”, llevo escribiendo desde las postrimerías de mi época universitaria, hace unos quince años, aunque no ha sido hasta este mismo 2008 que publico mi primera obra dentro del género de la literatura fantástica. Por supuesto, durante toda mi vida he ido compaginando la actividad literaria con mi formación académica y mi trabajo profesional como abogado, aunque según en qué momentos no me ha resultado fácil. Así pues, supongo que si eso no es vocación debe ser locura... mejor opto por la primera explicación, no sea que se enteren y me encierren...


P.- Usted escribe novela, cuentos o lo que ahora se llama relatos cortos, y poesía. No es lo habitual, sobre todo, escribir novela y poesía. ¿Hay un lugar donde Álvaro se encuentre más a gusto? ¿O todas esas formas creativas son facetas de su espíritu?
Yo concibo la literatura como una experiencia absoluta, omnicomprensiva, que lo abarca todo. Desde la exaltación épica a la metáfora melancólica, desde la parodia irónica o burlesca hasta el arrebato amoroso, desde la descripción más objetiva y analítica de la sociedad en que vivimos hasta la imaginación desbocada en que afloran nuestros sueños y deseos más secretos e... ¿inconfesables?. Para mí todo es literatura y la literatura lo es todo. Y, como muy bien apuntas, cada género o forma creativa se corresponde con una faceta del espíritu, lo has expresado a la perfección. Creo que el alma humana (todas las almas, y también la mía) es muy profunda y compleja, y al menos para mí el expresarme a través de distintos géneros literarios es la vía para dar cauce a esa variada complejidad del alma como expresión creativa multiforme, pero todas esas facetas no me parecen incompatibles sino complementarias. Si se me permite el atrevimiento de citar a Gustavo Adolfo Bécquer, que también compaginó distintos géneros, en la Introducción de sus Rimas y Leyendas (aunando verso y prosa) expresó todo esto de manera admirable y quizás inmejorable cuando decía: “Por los tenebrosos rincones de mi cerebro, acurrucados y desnudos, duermen los extravagantes hijos de mi fantasía, esperando en silencio que el arte los vista de la palabra para poderse presentar decentes en la escena del mundo...” y todo lo que sigue. Recomiendo a cuantos aman la literatura releer entera esa Introducción, que creo refleja a la perfección lo que es la vocación literaria sentida casi como una necesidad vital. Y yo, modestamente y en la medida de mis fuerzas, también siento esa necesidad de expresión multiforme en varias facetas a través de los diversos géneros literarios que has mencionado.


P.- Aún así, se nos presenta con una novela compleja. Lo digo pues no termina en este ejemplar que tenemos en la mano, El precio del trono, sino que se tratará de una trilogía, con el nombre común de Hermanos por un imperio.
Efectivamente, es una novela compleja, con una historia y unos personajes también complejos, como son los hermanos protagonistas Ástar y Areor, o Séyra. “Hermanos por un imperio” es el nombre del conjunto de la obra completa, articulada en tres partes o libros. No obstante, debo aclarar que, aunque forman parte de un todo común, cada libro puede ser perfectamente leído de forma autónoma, especialmente en el caso de la primera parte, titulada “El precio del trono”, al final de la cual quedan resueltas las cuestiones que se plantean a su comienzo, sin perjuicio de que en la segunda parte surjan otras nuevas relacionadas con las anteriores; de hecho, entre los sucesos recogidos en cada parte hay incluso una pausa temporal dentro de la narración. La historia completa narrada en la trilogía se desarrolla durante aproximadamente una década, a lo largo de la cual los personajes van evolucionando con el paso de los años, al mismo ritmo con que van dejando su impronta en el mundo y en la época en que viven. Lo que sí puedo confirmar también es que se trata de una trilogía cerrada, con un principio y un final claros, no de una serie indefinida de libros que no se sabe cuántos serán en total o cuándo acabarán... En todo caso pienso que esta obra, que por su temática puede encuadrarse en el género de la fantasía épica o heroica, puede hacer disfrutar mucho a los aficionados a dicho género y, además, por su enfoque “realista” en lo que se refiere al tratamiento de personajes y situaciones, puede también resultar del agrado de los aficionados a la novela histórica y a la literatura en general.


P.- Tengo entendido que la historia siempre le ha apasionado, tanto como la fantasía. ¿Ha dejado fluir esta influencia en su obra?
Sin duda que sí. La fantasía me apasiona porque proporciona el mayor margen posible a la imaginación y a la libertad creativa; y la historia también me apasiona porque es la que nos enseña esa rica experiencia del devenir humano a lo largo y ancho del mundo y de tantas incontables generaciones, y es la que nutre no sólo nuestro propio presente sino también esa misma imaginación de la que nace la fantasía. De hecho, si nos remontamos en el tiempo, en su origen la literatura fantástica se inspiraba en hechos históricos aunque fuera para luego recrearlos bajo una nueva apariencia y sublimarlos, ya desde “La Ilíada” de Homero, o la Saga de Sigfrido y los Nibelungos, o el Ciclo Artúrico... Todo nace de una misma fuente ancestral donde se entremezclan la historia, la leyenda, el mito, los sueños... Pero eso no significa que haya que confundir una materia con otra (como se suele decir, “juntas pero no revueltas”). De hecho, a mí no me gusta que, como en ocasiones sucede, se pretenda hacer pasar por historia lo que sólo es fantasía o se presenten como hechos o personajes reales unos que son imaginarios. En lo que se refiere a mi obra, al leer la misma no cabe duda de que se trata de un mundo imaginario, pero he procurado que el enfoque en la narración de los hechos sea próximo al de la novela histórica a fin de que resulten más fácilmente creíbles y coherentes para el lector, no en el sentido de confundirlos con hechos históricos sino en el de “sumergirse” durante el tiempo de lectura en una dimensión mental paralela que recree otro mundo distinto pero semejante a éste en que vivimos.

P.- En esta primera entrega de la saga, he encontrado similitudes con algunas épocas y tierras de nuestro mundo real.
Dices bien al hablar de similitudes, que no correspondencias, por lo que explicaba antes. La saga tiene lugar en una época y lugar imaginarios, pero probablemente se puedan encontrar similitudes o semejanzas con algunas épocas y tierras históricas de nuestro mundo real, aunque no una sola específica: en cuanto al marco temporal, podría transcurrir en una época a medio camino entre las grandes civilizaciones de la Antigüedad y la Edad Media; y en cuanto al marco geográfico, discurre en un nuevo continente habitado por diversos pueblos en cuyas características tal vez puedan encontrarse rastros o similitudes con muchos países o naciones naturales del Mediterráneo y Mesopotamia, aunque quizá también del norte de Europa y Asia... e incluso en algún caso de pueblos nativos americanos. Pero nunca fue mi idea establecer una correlación con específicos países y razas reales, y no sería una interpretación correcta buscar correspondencias biunívocas entre los pueblos que aparecen en mi obra y pueblos históricos. Naturalmente, la creación literaria fantástica no surge del vacío, sino que se alimenta e inspira de conocimientos previos que provienen de nuestro mundo real. Pero luego, o al menos en mi caso, esos recuerdos de épocas y tierras históricas se mezclan con lecturas, vivencias, ensoñaciones, especulaciones... y muchos otros “ingredientes” ajenos a los históricos. Todo eso se mezcló y agitó en mi cabeza como si fuera una coctelera... de forma que el resultado final vertido en la novela, aunque está formado en su origen con esos ingredientes de que hablaba (algunos históricos, otros no), tras el proceso de elaboración literaria ya se ha convertido en algo distinto, digamos como un cóctel “Alexander” o un “Bloody Mary”... bueno, o como el zumo de una macedonia de frutas, que quizá sea más saludable... Por eso, para reflejar el resultado de esa combinación, en la contraportada del libro hablo de “epopeya fantástica pero pseudohistórica”...


P.- ¿Qué es la pseudohistoria?
Bueno, este término probablemente no pueda tener cabida en una catalogación académica. Es una expresión que he utilizado, según lo que antes comentábamos, para intentar reflejar de la forma más intuitiva posible el estilo que he utilizado al escribir esta obra, como una “epopeya fantástica pero pseudohistórica”, es decir, una historia que no es real pero que podría serlo, o que en sus características se asemeja bastante a la real. Con lo de "pseudohistórica", a lo que me refiero es al tipo de enfoque que he seguido en la narración de los hechos y el tratamiento de situaciones y personajes: todos son imaginarios pero he procurado dotarles del mayor realismo posible, desde una perspectiva general concebida para intentar simular algo así como una especie de hipotética historia alternativa de nuestro mundo, no ocurrida pero que podría haber tenido lugar. Por tanto, en la historia de mi obra cambia la configuración de países, la caracterización y devenir de naciones y razas... pero no tanto las actitudes, móviles y conductas, tanto en lo referente a los colectivos como a los individuos. Aunque, naturalmente, son los lectores de “El precio del trono” (y, en su caso, de la trilogía completa), quienes han de decir si lo he sabido representar de una forma creíble y coherente... además de atractiva y satisfactoria, claro está.

P.- Y no me extrañaría que los dos libros que darán continuidad a ésta primera entrega, ya están escritos. (Por cierto, no me gusta la palabra “secuela” para hablar de la continuidad de una novela, película, obra, etc. Secuela siempre designa algo negativo, por que secuelas quedan tras un accidente, tras una enfermedad, tras un episodio traumático).
A mí tampoco me gusta lo de “secuela”, por lo que tú dices... Prefiero hablar de continuación, tal como sugieres, y además en este caso es más apropiado, puesto que los tres libros forman parte de una misma obra (“Hermanos por un imperio”), aunque cada uno pueda ser leído de forma autónoma, especialmente el primero. Efectivamente, las otras dos partes ya están también escritas, precisamente porque cada una es continuación de la anterior y así las he ido desarrollando. Concebí el núcleo esencial de toda la obra una tarde de otoño, ya lejana, mientras cumplía el servicio militar (sí, fui uno de los últimos “pringados” que tuvieron que hacerla), en un momento en que yo verdaderamente necesitaba evadirme de la realidad circundante... y fue casi como una “visión”. La idea apareció de improviso y fue cobrando forma en mi mente de forma progresiva pero imparable... así que cogí un cuaderno de bolsillo y un bolígrafo y empecé a tomar notas esquemáticas sobre lo que sería el “esqueleto” de la historia y los personajes principales, así como un primer boceto del mapa. Pero rellenar ese “esqueleto” de carne, vísceras, órganos y piel, es decir, escribir de forma elaborada y detallada todo el desarrollo de aquel embrión de historia, me ha llevado casi siete años (me refiero a la trilogía completa, y teniendo en cuenta que lógicamente sólo le he podido dedicar una parte de mi tiempo, el que me dejaba libre mi trabajo como abogado con el que me gano la vida), y unos años más de gestiones con editoriales hasta ver por fin publicada la primera parte de la obra. Espero que también la segunda y la tercera partes puedan llegar a ver la luz (el “fiat lux”, que diría Bécquer...) no tardando mucho, pero para eso habrá que esperar y ver si “El precio del trono” tiene una buena acogida... En todo caso, aunque ello me ha supuesto un gran esfuerzo, cuando tengo mi libro por fin publicado entre las manos siento que ya todo ha merecido la pena.

P.- Y, desde hace unas semanas, de la tertulia literaria que cada primer viernes laborable se celebra en Bilbao.
Así es. Esa tertulia es conocida como "la TerBi" y, por lo que ahora he sabido, debe ser una de las tertulias más antiguas (si no la más) que existe en la Península relativa a la fantasía y la ciencia ficción, desde hace unos catorce años si no entendí mal. Yo sólo formo parte de ella desde primeros de septiembre, ya que hasta este verano no sabía de su existencia (culpa mía, por no haber indagado antes, pero qué le vamos a hacer, más vale tarde que nunca...). Tiene lugar, como bien dices, el primer viernes laborable de cada mes, ya al anochecer, en una cafetería de Bilbao y se celebra de manera informal pero muy interesante, conversando amigablemente sobre cualesquiera cuestiones relativas a este género, en un ambiente que resulta muy agradable y enriquecedor, intercambiando noticias, comentarios, opiniones e incluso libros. A ella asisten personas que tienen una larga experiencia en todo este mundo de la literatura fantástica, aparte de recién llegados como yo... pero todos son bienvenidos.

P.- Abogacía, literatura, foros, tertulia literaria... ¿Acaso Álvaro tiene el secreto del tiempo? O, como ya pregunté a otros autores, la profesora McGonagall le ha prestado un Giratiempo?
¡¡Ja, ja!! ¡Ya me gustaría tener algún secreto como el que mencionas...! Aunque podría preguntarte a ti lo mismo, por lo que conozco de tu ingente actividad relacionada con la literatura, especialmente en foros de Internet. Bueno, por mi parte supongo que, al igual que tantos otros autores que tienen que compaginar la actividad literaria con su trabajo profesional, el único secreto posible es la vocación, la fuerza de voluntad y el sentimiento gratificante de autorrealización personal que te proporciona por sí misma la literatura. Aparte de eso, creo que es fundamental organizarse bien, además de tener paciencia y constancia. Yo al menos no conozco otro secreto... ¡pero ya querría, así que si lo descubres, por favor avísame!


P.- Ya hemos hablado de que usted escribe poesía. Dígame, en el mundo actual, el de las prisas, el del temible cambio climático, ¿qué sentido tiene la poesía?
La poesía siempre ha existido y siempre existirá, de una u otra forma, porque responde a una necesidad profunda y eterna del alma humana (el “alimento del alma”, creo que la llamaba algún poeta). En todo caso, aunque puede parecer un género minoritario en comparación con otros, al menos en cuanto a la cifra de libros vendidos, creo que en el fondo tiene más eco de lo que se cree, si pensamos en la poesía no sólo estrictamente como la expresada en verso sino también como lo que se suele llamar “prosa poética”, de la cual a menudo se encuentran ejemplos en muchos libros, por lo menos en algunos pasajes. Por mi parte, mi obra literaria en verso no es muy extensa (aunque sí intensa, creo, al menos para mí), pero en casi todas mis obras suelo intercalar algunos pasajes o incluso simples frases que creo podrían encuadrarse en la prosa poética. Pero, bueno, al menos en “El precio del trono” sí aporto mi pequeño granito de arena en verso, ya que en uno de sus capítulos aparecen algunas estrofas en las que se condensa una profecía que ejerce gran influencia sobre los protagonistas de la historia. Así que, al menos en parte, quizá la importancia y sentido de la poesía no resida tanto en su cantidad, sino en su fuerza inspiradora oculta, como cauce de expresión y a la vez motor invisible de las motivaciones y pulsiones humanas más profundas y auténticas...

P.: Y como esta sección se llama Hablando de Libros, el futuro de los mismos, ¿cómo lo ve el abogado?
De forma similar a la poesía (aunque probablemente ésta sea más antigua, en forma de tradición oral), pienso que los libros, y aquí incluyo también los códigos o libros de leyes además de los estrictamente literarios, existen desde que hay constancia histórica de una civilización humana. Puede cambiar su soporte (piedra, tablillas, papiro, pergamino, papel, soporte informático o digital...), pero lo que más importa no es el continente sino el contenido, ya sea para permitir un ordenamiento legal de la sociedad o para dar “vuelo literario” al espíritu humano. Si algún día en el futuro ya no hubiera libros, en el sentido al que me he referido, creo que tampoco podría haber ya civilización, o al menos ninguna en que mereciera la pena vivir. Y está en manos de todos nosotros evitar que pueda llegar ese infausto día... leyendo y hablando de libros.


Muchas gracias.
Gracias a ti y a todos los que de una u otra forma comparten este espacio de “Hablando de libros”.