sábado, 27 de septiembre de 2008

Javier Márquez nos habla de Elvis y de Sinatra



Javier Márquez Sánchez nació en Sevilla, en 1978, es periodista y escritor, y ha trabajado en Madrid, San Sebastián y Sevilla para diversos medios de comunicación de prensa y radio. Actualmente es subdirector de la revista Cambio16, además de colaborar habitualmente con otras publicaciones como Cuadernos para el Diálogo, Interfilms o Efe Eme. Ha participado en la elaboración de la enciclopedia musical Canciones de Oro (Planeta, 2004), y es autor de una veintena de relatos. Ha publicado los libros Paul Simon & Art Garfunkel, Negociaciones y canciones de amor (Milenio, 2004); Bruce Springsteeen. El espíritu del rock (Efe Eme, 2005); Paul Simon. El maestro artesano (Efe Eme, 2006); Rat Pack: viviendo a su manera (Almuzara, 2006) y Elvis, corazón solitario (Almuzara, 2007).
(Foto del autor de Arturo Juez)
Una entrevista de Francisco Javier Illán Vivas
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Pregunta: He tenido la suerte de leer, en breve espacio de tiempo, sus dos últimos libros, Rat Pack, viviendo a su manera; y Elvis, corazón solitario. Y en ambos reconozco que deben requerir un enorme esfuerzo de documentación, de lectura, de escuchar canciones, ver vídeos, películas, etc. por parte del autor.
Desde luego. Para preparar ambos libros he leído bastantes libros (algunos al completo; otros, solo los pasajes que interesaban), y revisado ingente material sonoro, documentales, películas… Mi deseo en ambos libro no era solo contar la historia de sus protagonistas sino, más aún, ofrecer un retrato de la sociedad del momento, y que todo eso llegase al lector casi como una novela. Para lograr esto es fundamental no sólo conocer la historia, sino también los detalles. ¿Cómo eran los coches de la época? ¿Cuál era el modelo de televisor en tal o cual momento? ¿Qué colonia utilizaba Elvis? ¿Qué tipo de trajes prefería Frank? Son esos detalles los que humanizan a los personajes y los que hacen más entretenida la lectura. Por otro lado, no hay que olvidar que sobre ambos temas se ha escrito y se ha dicho muchísimo, lo que dificulta la labor aún más, porque hay que separar el grano de la paja.

P.: ¿Cómo surge la idea de una biografía sobre Elvis? Y, más aún, ¿por qué una nueva biografía sobre él?
Ésa ha sido la pregunta que me ha hecho todo el mundo y siempre respondo lo mismo: ¿Muchos libros sobre Elvis? ¿Dónde? Porque en España, hasta hace dos meses, no existía oficialmente ninguna referencia bibliográfica disponible. El mío salió en agosto de 2007 y este verano Global Rhythm ha editado los dos volúmenes de Peter Guralnick (fabulosos). Ése es el gran problema alrededor de Elvis Presley. Se ha convertido en un personaje tan popular que todos creemos saberlo todo sobre él, pero en realidad sólo sabemos las cuatro cosas que se repiten siempre y que, en su mayor parte, son erróneas. Eso fue lo que me llevó a escribir este libro. Quería conocer al ser humano que había quedado oculto tras el mito. Cuando escuchaba una canción de Elvis, sobre todo de su última etapa (esa supuestamente tan mala), y me emocionaba tanto, me decía: “la historia de este hombre debe ser terrible para poder cantar con tanto sentimiento”. Y así es. Fue duro abordar algunos pasajes del libro.


P.: Las críticas sobre su libro de Elvis han sido bastante buenas, pero, en su momento, cuando decidió dar el manuscrito a la editorial, ¿no le supuso un desafío, un enorme riesgo enfrentarse a los miles de fanes (me encanta esta palabra que aparece por todo el texto de su libro) del Rey? Si algo les caracteriza es su activismo en defensa de la memoria de su ídolo.
Desde luego, era mi mayor temor. La crítica podía decir que el libro era bueno, pero si un solo fan de Elvis leía el libro y encontraba algún fallo importante, el boca a boca podía ser terrible. Por suerte no ha pasado así, más bien al contrario. Desde el principio tuve el apoyo y asesoramiento de gente experta en la materia y que han acabado siendo grandes amigos. Gracias a ello he contado con el respaldo unánime del movimiento fan, hasta el punto de que el prestigioso Club de Fans de Barcelona se volcó en la promoción del libro, y su propio presidente lo presentó conmigo en la Fnac Barcelona. El comentario más habitual de muchos de estos lectores era que aunque ya conocían la historia y las anécdotas, pocas veces habían visto al personaje de una manera tan cercana, tan humana. Y eso, claro, es todo un elogio para este humilde autor.


P.: Personalmente he leído mucho sobre la figura de Elvis Presley, pero en su libro he encontrado un tono más narrativo, intentando que el lector no sepa sólo lo que ocurrió a los personajes (algo que, posiblemente, todos sepamos), sino que lo viva, que crea estar leyendo una novela.
Claro, porque como decíamos antes, es la mejor manera de empaparse con una historia. ¿Cuántas veces hay que contarle un cuento a un niño para que se lo aprenda? Una o dos serán suficientes. Ahora, si tiene que estudiarlo… Con los libros de divulgación ocurre igual. ¿Por qué hacerlos aburridos, llenos de datos, nombres, fechas…? ¿No hablamos de seres humanos? ¿Y acaso lo más interesante de un ser humano no es su interior, sus sentimientos y reflexiones? Eso es lo que más me interesa cuando leo y escribo, y para lograrlo en un libro, creo que el mejor camino es recurrir a un tono muy narrativo, que además implica al lector en mayor medida.

P.: En Elvis, corazón solitario, vamos a conocer a personajes que han estado relacionados con él y que nunca, o casi nunca, aparecieron en la luz de los focos.
Sí, eso me han dicho. La verdad es que como no conocía bien la historia de Elvis antes de meterme a trabajar en el libro, para mí eran desconocidos casi todos. Pero está claro que hay personajes cruciales en la vida de Elvis, y señalaría tres especialmente: su madre, su manager, el Coronel Parker; y su amigo y peluquero Larry Geller, quien abrió un nuevo mundo de espiritualidad a los ojos del artista.

P.: Incluso detalles sobre sus gustos personales que pocos conocerían.
Pues sí. Se dice de Elvis que era muy excéntrico. Alguien que trabaja día tras día, de un lado a otro del país, haciendo discos, películas y conciertos… Cuando tenía una sola tarde libre, ¿qué iba a hacer? ¿cola para ir al cine? No, él alquilaba un cine al completo, o un parque de atracciones, sólo para él y sus amigos. Como éstas, muchas cosas… Pero, seamos justos: ¿alguno se libra de tener algún gusto o afición un poco excéntrico…?

P.: Me ha sorprendido, gratamente, la relación que hace de los trajes con que actuaba, con los nombres que él los bautizó.
Eso era algo fundamental. Todos hablamos de los trajes horteras de Elvis, pero horteras o no, eran unos trabajos maestros de diseño y confección, que crearon época y estilo. Se merecen un trato mejor del que se les suele dedicar en crónicas y reportajes.

P.: Para los amantes de la música en general, creo que en este libro también encontrarán muchas cosas, como un detallado ensayo sobre los discos de Elvis.
También éste era un aspecto clave. Si fuese por lo que solemos ver en la tele y leer en las revistas, parece que Elvis grabó un puñado de buenas canciones y que el resto era “relleno”. O que hizo lo mejor en los cincuenta y en los setenta se dedicó a drogarse y engordar. Son parte de esas falsedades sobre las que se ha cimentado el mito (¿existe algún mito, desde Marilyn a Jesucristo, que no tenga su momento álgido en un episodio de gran dramatismo?). Por eso me interesaba mucho seguir la carrera de Elvis disco tras disco. Gracias a eso he redescubierto a Elvis Presley y me he enamorado de él como cantante. En los cincuenta hizo cosas geniales, pero en los setenta no fue menos increíble. Haciendo ese seguimiento uno ve cómo le afectaban las cosas a su alrededor, desde la llegada de los Beatles a su propio divorcio. Es una carrera artística apasionante.

P.: El texto se acompaña con casi cien fotografías del Rey. ¿Por qué estas y no otras?
La selección fotográfica es siempre compleja. Hay tantas fotos… Algunas son geniales pero de mala calidad; otras son muy curiosas pero difíciles de entender o demasiado anecdóticas. Intenté hacer una selección equilibrada que sirviese de guía visual al lector. De este modo, traté de que los personajes y elementos clave (desde sus amigos de la Mafia de Memphis a su mansión, Graceland o su colgante y logo ‘TCB’) estuviesen presentes.

P.: Dígame, ¿antes de Elvis no había nada?
Antes de Elvis había mucho, incluso rock’n’roll. Pero era como la caverna sin luz. Nadie lo veía, así que puede decirse desde un punto de vista social o antropológico que no existía. Elvis fue quien lo popularizó. El blanco que cantaba como un negro convirtió la música en algo más que un arte: hizo de ella el gran vehículo de la rebeldía juvenil su seña de identidad única y radicalmente nueva frente a sus mayores. Antes de Elvis hubo mucho, pero nada volvería a ser igual…

P.: Y otra pregunta, ¿es Elvis el David americano?
Diría que Elvis es la gran tragedia americana: el chico humilde de pueblo lleno de ilusión y esperanza que fue llevado a lo más alto para ser posteriormente arrastrado a los infiernos. Y sobre sus cenizas, el mismo público que lo aupó y lo vio caer, ha forjado el mito a su gusto, según los cánones de la mitología y mitomanía del siglo XX, sin importar demasiado la verdad.

P.: Ensayo, relatos, biografías, ¿dónde se encuentra más a gusto Javier Márquez?
Ante el teclado. El género, creo, es lo de menos. Lo que a mí me gusta es contar historias. A veces son historias reales que pasaron y sobre las que hay que documentarse, y otras veces sólo ocurren en la mente del autor, pero para darles vida hay que estar igualmente bien informado. La delicia, en cualquier caso, radica en el acto mágico de la creación.

P.: Tengo entendido que tras estos dos últimos libros, necesitaba un cambio de aires radical, y que anda dando los últimos retoques a una novela, que será su primera obra narrativa.
Así es. Terminé el borrador antes de verano y ando con las correcciones. Lo malo de estar enamorado de esto de escribir es que ya me están asediando varias ideas más, para un par de novelas y otros dos libros de divulgación. En cuanto pueda tendré que decantarme por alguno de ellos. Es una droga maravillosa.

P.: Y como esta sección se llama Hablando de Libros, el futuro de los mismos, ¿cómo lo ve el periodista?
Imbatible, digan lo que digan. Ya nadie daba un duro por el disco de vinilo y resulta que ahora vuelve, que la gente se ha cansado de tanto cd y tanto mp3 y la industria ve que el viejo lp vuelve a demandarse. Con el libro ocurre igual. Muchos serán los que leerán en pantallas digitales portátiles, pero el placer del contacto directo con el libro es insustituible. El asunto está en nuestras manos, en los que disfrutamos leyendo un libro en papel. Debemos inculcar ese placer a nuestros hijos, nietos, sobrinos, vecinos… Para navidad, un juego de la Play y un libro, aunque sea la adaptación literaria del susodicho jueguecito; por algo se empieza.

Muchas gracias y suerte con su primera novela.
Muchas gracias a ti. Te tendré informado…

sábado, 13 de septiembre de 2008

Laura Quijano Vincenzi habla sobre su saga A través del Portal


Laura Quijano Vincenzi. Costa Rica. 1971. Es abogada y filóloga. En 1995 obtuvo el premio Joven Creación de la Editorial Costa Rica por su novela corta de ciencia ficción Una sombra en el hielo, que fue publicada a finales del año 1995. En el año 2006 publicó el primer volumen de su trilogía A Través del Portal, titulado Magia (Lulu Press) y durante ese mismo año lanzó su sitio web personal. Ha sido publicada en Axxon (relato Mala copia), y Aurora Bitzine entre otros. En febrero de 2007, su cuento Tu madre ha muerto obtuvo el 2º lugar en la 1ª edición del Concurso de Amores Extraños del portal Sedice.com. En marzo del mismo año, otro relato, El precio de la eternidad, obtuvo el 3er lugar de la 6ª edición del concurso anual Tierra de Leyendas del mismo portal. En septiembre, el portal NGC 3660 publicó su relato de ciencia ficción Por siempre otro y en diciembre del mismo año, este mismo cuento encabezó su primera colección de relatos Por siempre otro y otros relatos, publicada en formato electrónico bajo el sello Leer-e. En abril del 2008 publicó el segundo volumen de su trilogía A Través del Portal, llamado Visiones (Lulu Press). En junio de 2008, Por siempre otro fue seleccionado como parte de la antología Fabricantes de Sueños 2008 de la AEFCFT, y en julio del mismo año su cuento inédito El último pozo fue seleccionado para integrar la antología Visiones 2008, también de la AEFCFT. Es miembro de la Asociación de Escritores Noveles que opera en España desde enero de 2006 y actualmente se desempeña en negocios privados.

Una entrevista de Francisco Javier Illán Vivas para Hablando de Libros.
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Pregunta: Una narración como ésta no surge de la noche a la mañana. ¿Cuánto tiempo lleva Laura Quijano atravesando los portales?
Respuesta: Pues, intentando echar para atrás en el tiempo, diría que la primera vez que comencé a esbozar esta historia fue hacia mediados del 2002. Por entonces era apenas una idea, acerca de una puerta a otro universo y que éste fuese el reflejo de nuestros mitos y leyendas populares. Algo así.

P. Fantasía, ciencia ficción, incluso en algunos momentos de posesión, podemos hablar de terror. Usted es una lectora importante de todos los géneros. Conociéndolos, ¿cómo clasifica su propia obra?
Concebí esta historia partiendo de dos especulaciones científicas: la existencia de multiplicidad de universos (que podrían conectarse a través de túneles o agujeros de gusano) y la posibilidad de que una civilización avanzada pudiera desarrollar la construcción de un aparato capaz de atravesar los “muros” que puede haber entre esos universos (en este caso, la Red de Portales o Puertas dimensionales de los antiguos Meittens). Desde ese punto de vista, para mí la historia se encuadra en la ciencia ficción. Sé que los protagonistas atraviesan los Portales y se topan con magia y dragones y duendes y ese tipo de cosas. Pero en ese universo la magia es una fuerza natural y sigue sus propias reglas. Quienes la usan deben ajustarse a esas reglas, de la misma manera que deben ajustarse a otras leyes, como la gravitación o la inercia. Así, desde ese punto de vista, para mí sigue siendo ciencia ficción. Por supuesto, para quien la obra parece fantasía pura, está genial. A mí la fantasía me fascina igual.

P. Quiero destacar también ese giro narrativo, que sé ha gustado bastante a algunos comentaristas y críticos de su obra, cuando un personaje (Jan Ryas) actúa como narrador de parte de los hechos que se cuentan.
Fue enteramente accidental. Aunque sé en líneas generales cómo ha de desarrollarse la historia, creo que mis personajes han de tener alguna “libertad”, de acuerdo con sus características propias. Jan Ryas es un sujeto extrovertido, práctico, algo irascible, que se amoldaba bien a un papel de narrador espontáneo. Cuando fue necesario que contara cosas, simplemente las contó. Y allí está. Me alegra que cumpliera con su cometido. A mí me agrada él, me parece un chico agradable.

P. Como lector me ha traído recuerdos de la serie televisiva Galáctica; incluso de la última parte de la saga Fundación, en esa interminable búsqueda de una leyenda: La Tierra.
No conocí Galáctica, pero indudablemente crecí leyendo y amando Fundación. Supongo que de alguna manera nuestras lecturas se entremezclan en nuestra conciencia y dejan ver su huella en lo que escribimos, no de manera conciente, sino tal vez de forma sutil, casi automática.

P. Visiones se inicia en los acontecimientos inmediatamente posteriores al final del primer volumen. La acción parece que tarda en llegar, pero después casi no nos dejará respirar hasta el final.
Supongo que es un estilo. Suelo comenzar mis historias pausadamente. Y no creo estar actuando adrede, sino que he ido construyéndolo así, porque así me he sentido cómoda contando mis historias. Me gusta sentar las bases y recrearme en el ambiente, antes de caer en los acontecimientos propiamente dichos. Tal vez es porque en algunas historias me cuesta creerme sucesos que no han tenido una justificación razonable. O porque en la vida real muchas veces los acontecimientos más vívidos son los más fugaces, los más intensos pero los menos duraderos. Aquello que más perdura en nuestra vida es el ambiente. Son, naturalmente, suposiciones.

P. ¿Es necesario haber leído Magia para hacerlo con Visiones?
Creo que sí. Nada de lo que acontece en Visiones tiene sentido sin lo vivido en Magia. La razón es simple: Visiones no es una continuación posterior de Magia, sino tan sólo la segunda parte de una historia sola. De hecho, escribí la trilogía pensada como una sola novela. Después, cuando noté que el tomo se agrandaba escandalosamente, decidí partirla en tres. Pero es una sola historia.

P. Usted es una innovadora en la forma de distribución de su novela, ya que ha apostado por Lulu.com, un portal que pone la obra en todo el mundo y al alcance de un clic.
El experimento ha sido agradable. El mundo de la impresión bajo demanda es todavía chiquito, y la mayoría de los lectores no lo conoce o desconfía de él. Pero es recomendable echar un vistazo en ese mundo, pues se puede acceder a historias que tal vez no han tenido salida en el mercado editorial tradicional, no por problemas de calidad, sino por la complejidad de una industria no siempre atenta a lo nuevo. En mi caso, sin despreciar en absoluto a las editoriales establecidas, que siguen siendo la fuerza de la industria del libro, pienso que Lulu me ha enseñado a ser cuidadosa, a revisar con lupa cada obra que publico y a darme cuenta de lo ardua que es la tarea de corrección y presentación de un libro. Lo digo porque no quiero, en ningún momento, ofrecer a los lectores una obra que no ha sido diseñada con cuidado. Y la plataforma de impresión de Lulu es tan profesional que poco tiene que envidiarle a las editoriales, al menos en los aspectos técnicos. También, me ha dado la posibilidad de salir, de mostrar mis trabajos, y de comenzar a experimentar lo que significa ser un escritor profesional. Una experiencia enriquecedora, al menos para mí.

P. ¿Por qué este paso? Y se lo pregunto por que cuando publicó la primera entrega de A través del Portal, no era una desconocida en su país, su primera obra fue premiada.
Pues, en muchos aspectos, soy todavía una autora que busca darse a conocer. Aunque tuve el honor de ser reconocida con Una sombra en el hielo, la cual marcó un hito en el desarrollo de la ciencia ficción de mi país –sin proponerme tal cosa-, el mercado editorial allí es pequeño y la ciencia ficción sigue siendo un género de difícil salida en el mundo hispanohablante. Además, me alejé de la escritura por unos diez años –razones personales de peso- y esa ausencia cobró su precio. En el momento de presentar A Través del Portal, las puertas estaban cerradas de nuevo. Sin embargo, regresé esta vez para no irme nunca.

P. ¿Puede decirle a los lectores cual es la dirección de Lulu.com para acceder a sus obras?.
Sí, claro. El primer volumen, Magia, se consigue AQUÍ;
y el segundo volumen, Visiones, AQUÍ.

P. No me equivocaré si entiendo que está preparando la tercera y última parte de A través del Portal.
No se equivoca. La tercera parte está siendo sometida al mismo proceso de revisión y corrección que las otras y espero poder darle la salida el próximo año.

P. ¿Qué título llevará?
No estoy segura, aunque es muy probable que se llame Retornos. Así, en plural, por lo que implicará para los personajes involucrados.

P. En un mundo como el actual, donde todos los indicios avisan de un cambio climático que nos alcanzará con imprevisibles consecuencias, ¿qué sentido tiene la fantasía? Y, más aún, ¿la ciencia ficción?
La fantasía y la ciencia ficción son géneros que permiten una especulación máxima acerca de lo que las realidades pueden afectar al ser humano. Por ejemplo, mediante su magna obra, Tolkien desarrolló de forma magistral el sufrimiento devastador que la guerra y la destrucción del medio ambiente puede conllevar sobre todas las especies de un mundo. Y lo hizo a través de una obra de fantasía épica cuya influencia se extiende hasta hoy y sigue siendo enormemente actual. La ciencia ficción, con su lenguaje especulativo puede ser aún más directa. Y en estos momentos puede ser una de las herramientas artísticas más poderosas que tenemos para expresar nuestros temores, nuestros deseos y hasta nuestros más oscuros vaticinios: la destrucción sistemática de nuestros bosques, la matanza indiscriminada de cientos de especies animales, las emisiones insistentes de gases tóxicos a la atmósfera, etc., ¿cuántas advertencias no pueden surgir de todo eso? Si existe algún momento en que la ciencia ficción tiene más sentido es precisamente ahora.

P. Y como esta sección se llama Hablando de libros, el futuro de ellos ¿cómo lo ve Laura Quijano Vincenzi?
Vital. El libro no desaparece. Es posible que cambie su soporte físico, que en vez de tenerlo encuadernado en papel lo tengamos en datos digitales, por ejemplo, pero que sigue tan vivo como siempre, es un hecho. Y se lee mucho y se escribe mucho. No es de extrañar, siendo el libro una magna expresión del conocimiento y de la creatividad del ser humano.

Muchas gracias.

viernes, 5 de septiembre de 2008

Francisco Javier Illán Vivas nos habla de Crepusculario


Francisco Javier Illán Vivas (Molina de Segura, 20 de octubre de 1958). Criminólogo. Subdirector de vegamediapress.com. Dirige la bitácora de Ágora, papeles de arte gramático.
Ha publicado Con paso lento, Nausícaä, 2003; La Maldición, 2004; primera entrega de La cólera de Nébulos; Dulce Amargor, 2005, editado por el Ayuntamiento de Molina de Segura; Crepusculario, Loto XII ediciones, 2007; y El rey de las Esfinges, Loto XII ediciones, 2008.
Sus poemas han aparecido en dos antologías: II Jornadas de poesía sobre el Segura, 2007, editado por la Asociación Cultural Pueblo y Arte, de Cieza (Murcia); Tertuliemos I, 2008, del grupo poético Tertuliemos.
Sus relatos y cuentos han aparecido publicados en diferentes antologías: Con la pluma a cuestas: catorce escritores desde La Rioja, Dossoles, 2004; Cuentos, Ayuntamiento de Molina de Segura, 2006; y en las revistas Ágora, papeles de arte gramático; MiasMa, Lunas de Papel, CuentaMolina, Revista destiempos, y Entrelíneas, entre otras.
En Internet sus poemas han aparecido publicados en Revista Literaria Baquiana, Revista Literaria Remolinos y Protheus, entre otras.

Carmen Clemente, (mi primera entrevista).
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¿Cómo eligió el título de Crepusculario para su último libro de versos, sabiendo que Neruda también lo utilizó?
Cuando terminé Telón, el último poema, y los leí todos en su conjunto, no encontré otro título más apropiado para esta composición de versos donde el poeta se desnuda ante el lector. Es es un libro donde intento mostrar la luz desde que raya el sentimiento más profundo, incluso más doloroso, hasta que sale el Sol.
Sé que Pablo Neruda utilizó esa misma palabra para titular uno de sus libros, pero aún ahora, más de un año después, ningún otro título hubiese podido definir tan apropiadamente lo que contiene este libro de poemas.



¿No le importa que lo puedan comparar?
Eso es imposible, aunque halagador. Neruda es el poeta más leído, junto a García Lorca, por sus obras 20 poemas de amor y una canción desesperada y Romancero Gitano, respectivamente. No, no me importa que me puedan comparar, por que tal comparación no tendría sentido.
Es más, no soy el único. Por ejemplo, Belmonte Serrano tiene previsto publicar un libro con este mismo título.


¿Qué es para usted ser poeta?
La crítica ha dicho de este libro que contiene versos de gran cadencia y ritmo, llenos de variadas resonancias musicales (José Cantabella). Un poeta es un compositor, o más aún, un pintor: un pintor de palabras.


¿Se siente poeta?
Sí, aunque aún no domine bien los pinceles.


Además de poesía, escribe novela, cuentos, crítica literaria. ¿Dónde se siente más a gusto, más en su salsa?
La poesía es una necesidad, escribo poesía casi todos los días; la narrativa es un placer, sobre todo relatos. Me encanta crear mundos oscuros, atmósferas de intenso e inexplicable pavor a fuerzas exteriores y desconocidas, dejar asomar imprecisos seres que resulten terribles para el cerebro humano, como apuntaba el maestro Lovecraft. Busco ese punto de suspensión o trasgresión maligna y particular de esas leyes fijas de la naturaleza que son la única salvaguardia frente a los ataques del caos y de los demonios de los espacios insondables, en donde él y Poe, incluso Robert E. Howard, eran consumados genios.
Nunca olvido un ensayo de Lovecraft, que comenzaba diciendo: la emoción más antigua y más intensa de la humanidad es el miedo, y el más antiguo y más intenso de los miedos es el miedo a lo desconocido.
La crítica literaria me ha servido para conocer muchos matices, muchas voces, que no están en las mesas de novedades famosas, pero que me han ayudado, y me ayudan, a crecer como lector, como escritor, como persona. Si no fuese por Acantilados de Papel, por ejemplo, no hubiese conocido a muchos autores y autoras que merecen la pena ser leídos y que, por ser de aquí cerca, muchas veces casi vecinos nuestros, no suelen aparecer en la pasarela del gran escaparate literario.


¿Cómo ha terminado siendo poeta?
Siempre he sido poeta. Me recuerdo siempre con el lápiz a cuestas, como se denomina una de las antologías en las que he participado. Aunque mi recuerdo más persistente es un cuento que la maestra de turno me rectificó, y que calificó despectivamente como de “soñador”, una calificación que, con el tiempo, ha sido muy apropiada.
Pero como le decía, entre mis manuscritos hay miles de poemas, y muchos otros miles que se han perdido en diferentes traslados de domicilio.
Y si me quedaba alguna duda, la publicación de una selección mis poemas en la prestigiosa revista literaria Baquiana, me ha abierto muchísimas puertas y compuertas, encaminando el caudal de mi creación especialmente hacia la poesía.


¿Qué intención tenía agrupando los poemas en cuatro capítulos? ¿Qué nos quería contar?
Crepusculario es la narración de hechos biográficos muy concretos, que no hay por qué citar en este momento.
Hay cuatro partes: Escenario, Crepusculario, Albolario y Telón. Y, en ellos, una casa, o incluso la tierra sobre la que está fija, la metáfora que espero descubra el lector.


El primer poema ”no entres aquí”, suena a amenaza. ¿Es una buena manera de comenzar un libro?
Este libro sí. Lo digo en los últimos versos: ...si entraras/ las palabras serían/ piedras arrojadas al agua... Y todos sabemos qué ocurre cuando una piedra es arrojada a la superficie del agua.


¿Qué hay de “la rubia”?
La rubia de cabellos de nata es otra metáfora, creo que afortunada, para rematar la primera parte del poemario y, terminando de situar al lector, dejarle el paso expedito hacia Crepusculario, donde encontrará que nada es fijo en este mundo.


Así que comienza el libro acompañado de una rubia y rodeado de recuerdos.
La rubia es especial, como especial son sus espumosos cabellos de nata. Y sí, rodeado de recuerdos, pues, como ya he dicho, hablo de hechos biográficos concretos, y relativamente recientes, no mas de dos años.


Es como si se dispusiese a poner orden y hacer balance de determinados momentos de su vida y, en la segunda parte, Crepusculario, ¿entra en el núcleo o razón de su libro?
Lo ha comprendido. Crepusculario, la segunda parte, es el alma de este libro. Desde Fachadas derruidas, donde todo aquello que creía fijo, seguro, es ahora un paisaje de guerra, y a donde, el poeta entra, sabiendo que sólo el amargo recuerdo encontraría.

Me llama la atención que en el poema “memoria amarga” hace mención a una canción. Hablemos de ella.
El poeta invita al lector a entrar con paso lento en ese mundo de fachadas derruidas, de cimientos indecisos, cuando no inexistentes o hundidos, y también de dolor. Robert Fripp dijo que por desgracia, la frustración y el sufrimiento interior es lo que hace tener más creatividad en cualquier tipo de expresión artística, y este libro se identifica mucho con el esquizofrénico “21st. Century schizoid Man” , de King Crimson.


Esto es una opinión muy personal. Toda esa segunda parte de Crepusculario está teñida de odio. ¿Odia? ¿Duele?
Ya no. Un concreto día de diciembre, de hace dos años, hubiese contestado de otra forma. Pero la propia catarsis que representó escribir estos poemas y, sobre todo, cuando leerlos en voz alta en la Universidad de Murcia, me alejaron de esos hechos, dejándolos atrás, en el pasado.


Me da la sensación de que aprecia más la tierra que a los que vivían en ella.
Como le decía, hay en este libro una gran metáfora. Para mí era y es muy importante la seguridad de lo que piso, del entorno que me rodea. Y a quienes vivían sobre esa tierra, por los motivos que los versos nos dejan entrever, no.

¿Entonces hay una recriminación a las personas?
Este poemario fue escrito cuando era infeliz, incluso conmigo mismo, y en ese ambiente, miré el mundo que me rodeaba, y me sentí mucho peor.

Llegados a este punto del libro, es como si nos hubiese permitido asomarnos a sus sentimientos más íntimos, los inconfesables, y verlos al desnudo. ¿No siente pudor por ello?
Ninguno. No hay ningún sentimiento inconfesable, pues los que están lo están confesados. En toda mi creación poética hay mucho de mí, o de quienes me rodean. No tengo más que remitirla a Dulce Amargor.
En Con paso lento ya me desnudé ante los más de mil lectores y lectoras que compraron el libro. Y no soy el único, hace unas fechas terminé de leer un enorme libro de poemas: Alimentos de la tierra, de Pascual García, cuya lectura, de poemas con un enorme contenido existencial, me ha dejado hondamente satisfecho.


Albolario lo siento más distendido. Como una de cal y otra de arena. Y aún así, tengo la sensación de que culpabiliza a algo o a alguien. ¿Acierto?
El esta tercera parte del libro ya empieza a salir el sol, aunque el poeta, en Solía buscarte, sigue buscando a quienes consideró sus cimientos. Hoy, cuando lo vuelvo a leer, sé que cambiaría los últimos cuatro versos por otros, pero eso lo haría hoy, no cuando lo escribí, alrededor de las cuatro de la mañana de una interminable noche de insomnio.
En esta tercera parte también regresa la rubia de cabellos de nata, aunque el poeta nos cuenta que acaba de dejarla, pues no le ha complacido... y es más, clama por abortar todo cuanto represente seguir viviendo como vive.
Si el poeta culpabiliza a alguien, debe ser a él mismo, por ser calcado a alguien que no termina de descubrirnos.


En Telón lo he sentido muy acertado. Es claro, mi opinión como lectora. Creo que sí he tenido clara la sensación de que cae un telón y cierra este trecho de camino vivido.
En efecto. El poeta nos confiesa que desea ver la realidad más allá de sus pupilas, aunque no deja de temer lo que ha de depararle el incierto futuro en un mundo que agoniza, y se aferra a recuerdos, algo que ha estado presente en todo el libro, que le son agradables, como esa cita a su anciana abuela con el pelo recogido en moño.


¿Lo celebra?
Por supuesto, además, escuchando el ruido de un tapón salir de cuello de una botella. Tan silencioso, y tan ruidoso. Incluso en este escenario que ahora estamos, tomando un café en esta acogedora cafetería, cuyo nombre no podía ser más apropiado, Alba.


Para cuándo estará el próximo Telón arriba? ¿Qué nos va a poner en el escenario?
En un par de meses presentaré El rey de las esfinges, la continuación de las aventuras de Eleazar y Eóstes, de Nébulos y Carmesí, que coincidirá con mi cincuenta cumpleaños. Nunca se puede decir de esta agua no beberé, pero creo que no regresaré a aquel escenario, sino a otro muy diferente.
Los poemas que ahora escribo están teniendo cierta unidad hacia cosas que sólo suceden junto al mar, en el tiempo en que vivimos, cuando ese mar puede convertirse en un monstruo devorador de tierra, debido al calentamiento que nuestra adicción al CO2 está provocando.


Ha sido un placer.
Lo mismo digo.